domingo, 19 de junio de 2011

Los judíos y el Fascismo : una paradoja histórica. (Primera etapa 1919-1932)


En la primavera de 1919, 119 hombres se congregan en un hall en la Piazza San Sepolcro, en Milán,  para fundar  Il Fasci Italiani Di Combattimento, que dos años más tarde se convertiría en Il Partito Nazionale Fascista. La sala había sido arrendada por Cesare Goldman, uno de los cinco judíos presentes en esa reunión. Así nacía el fascismo, con apoyo de judíos y libre de antisemitismo. Irónicamente, todos los movimientos que seguirían su ejemplo (con la excepción del Justicialismo argentino) serían invariablemente antisemitas.

Como les comentaba en el previo post, mi investigación sobre los judíos y la Derecha me abrió los ojos sobre muchas falacias y mitos. Una de ellas es que para muchos el Fascismo y la Derecha son sinónimos. Muy por el contrario, tanto el Fascismo puro como sus clones tienen mas en común con el socialismo (por algo el partido Nazi se llamaba “Nacional Socialismo”)  y con políticas de justicia social impulsadas por la izquierda, que con modos de vida burgueses, culturas oligárquicas o políticas conservadoras.

El Fascismo es una ideología totalitaria, autoritaria y nacionalista. En eso todas las corrientes   fascistoides se asemejan. Al ser movimientos nacionalistas suelen mirar con sospecha  al  extranjero y a las etnias, por eso con poquísimas excepción, con antisemitas declarados. Inicialmente el Fascismo original (que escribiré con mayúscula para diferenciar de otros usos y significados del término) no lo fue, al menos en sus primeras décadas de vida.

El Fascismo en Italia nace de una serie de factores. El primero es la humillación nacional. A Italia  la venían hacía rato atropellando, tanto en el campo de batalla como en el diplomático. A pesar de ser aliada de Inglaterra  y Francia en la Gran Guerra, en la Conferencia de Versalles les habían negado hasta el derecho al puerto de Fiume que los irrendentistas italianos consideraban debía ser parte de su territorio.

Salvatore Barzilai, periodista judío que dirige la Delegación Italiana a la Conferencia de paz
Los soldados que regresaban del horror y las privaciones de la guerra se encontraban sin posibilidades de empleo. Para colmo, eran vituperados por obreros levantiscos que habían permanecido en sus fábricas durante el conflicto y que eran, en su mayoría, socialistas, anarquistas y pacifistas. El campesinado se sentía humillado por las medidas agrarias socialistas que el gobierno intentaba imponerles. Existía un gran temor en las clases latifundistas y empresariales ante  un posible Soviet italiano.

Si aunamos el sentido patrio pisoteado, descontento social, desempleo, aumento del crimen organizado en el Sur, huelgas y protestas violentas, y miedo a una posible Revolución Bolchevique (sobre todo después que los obreros se tomaron las fábricas en el verano de 1920), se entiende que la burguesía acomodada,  la aristocracia, los industriales y los terratenientes se mostraran más que dispuestos a  apoyar económicamente a Benito Mussolini. Y había una gran mayoría de judíos latifundistas, industriales y hasta aristócratas que  no veían nada malo en unirse a este nuevo partido.

En esa primera etapa, el Fascismo  era extremadamente sincretista, una amalgama de ideas liberales, de conceptos de izquierda (hasta anárquicos), que enfatizaba no la lucha en contra, sino la colaboración de clases sociales. Vale recordar que Mussolini, en 1919, hacia solo cinco años que había abandonado el Partido Socialista.

El primer manifiesto proto-fascista fue el  Fasci d’Azione rivoluzionaria internazionalista, redactado por el abogado judío Ángelo Oliverio Olivetti. Socialista y furibundo sindicalista, Olivetti también era ultra nacionalista. Funda este Fascio como una reacción a la petición del Partido Socialista Italiano a mantener la neutralidad durante la Gran Guerra. Colabora con él Mussolini a quien Olivetti había conocido en Suiza, en 1898. Pronto Mussolini lidera el movimiento y Olivetti deja el socialismo y se aferra a un concepto que parece una antítesis, el sindicalismo fascista. Hasta su muerte en 1931, Olivetti es leal a un régimen que  de alguna manera había ayudado a fundar.

Mussolini, en esa primera etapa era un hombre que atraía todos los grupos: a los católicos a los monárquicos e incluso a segmentos semi revolucionarios como los socialistas desilusionados y las feministas. En 1919, el primer manifiesto fascista “Il manifestó de fasci di combatimento" (publicado en Il Popolo Italiano, diario de Mussolini, financiado por el Commendatore Elio Jona, judío) ya  promete el voto femenino.

 
Mussolini corteja a las feministas italianas entre ellas varias judías como Margherita Sarfatti, que se convertirá en su amante (anteriormente el futuro Duce ya había tenido otra amante judía, Angelina Balabanoff) y Silvia Bemporad Servi que seria la directora de la revista femenina mas importante del Periodo Fascista,  L’Almanacco della Donna Italiana Más tarde la sustituirá otra judía, Gabriella Aruch, que es obligada a dimitir en 1938 debido a las leyes raciales.

Con lo dicho queda claro que ni Mussolini ni su partido tenían políticas excluyentes hacia los judíos. No tendría porque hacerlo cundo Italia era el país donde los judíos gozaban de mayor libertad, teniendo representantes  en todas las aéreas profesionales y políticas. Además de alcaldes, senadores, y ministros de origen hebreo, los destinos del país habían sido manejados por un Prime Ministro judío, Luigi Luzatti. Era el segundo judío en alcanzar ese grado de poder en Europa, después de Benjamín Disraelí en Inglaterra. La diferencia es que a Luzatti n se le obligó a abjurar de la fe de sus padres para poder ocupar ese cargo.


En una Europa donde la mayoría de los países  prohibían a sus ejércitos tener oficiales judíos, y el caso Dreyfuss en Francia demostraba la falsa tolerancia de la clase militar de la liberal nación gala,  Italia nombraba su primer general judío, en 1888. Se trataba del  Conde Giuseppe Ottolenghi, que mas tarde sería Ministro de Guerra. Durante la Primera Guerra Mundial el ejercito italiano contaba con cincuenta generales judíos (Estados Unidos no tendría generales de origen semita sino hasta después dela Segunda Guerra Mundial.)El oficial mas condecorado del ejército italiano en la Gran Guerra  fue El General Emanuele Pugliese, judío.
Conde Ottolenghi
 

Entre los mártires fascistas de lo que el Partido denominaría “La Primera Guerra Civil Italiana” (1919-1922) también hubo judíos: Gino Bolaffi, el legionario  Duillo Sinigaglia (muerto en Módena, a los veinticuatro años) y  Bruno Mondolfo  (muerto en Fiume, en 1921).

En 1922, Mussolini es elegido al Parlamento, en octubre de ese año tiene lugar  su famosa Marcha de camisas negras hasta Roma donde toman el poder. Con el apoyo del Rey Vittorio Emmanuel III, Mussolini se convierte en Primer Ministro de Italia. Para entonces 746 judíos eran miembros del Partido. Muchos más lo seguirían. Doscientos recibirán un estatus de honor por haber participado en la Marcha.

Los judíos  se distinguen el Partido y no solo por marchar o ser mártires. El aviador, y héroe militar, Aldo Finzi fue el primer diputado fascista elegido al Parlamento en 1921. En los años 20’s,  fue Subsecretario del Interior, Subsecretario de Aviación, organizador del brazo paramilitar del Partido y hombre de confianza del Duce. Acusado de participar en el asesinato del politico socialista Giacomo Matteoti, Finzi se ve obligado a renunciar y a retirarse de la política, a pesar de que posteriores investigaciones demuestran su inocencia. Se dedicó al comercio del tabaco. Su trágico final pertenece a la segunda etapa del Fascismo.
Aldo Finzi

Finzi no  seria el  el único judío en destacarse en esa primera década del fascismo. El Subprefecto de Policía Dante Almansi; El General Maurizio Rava,  Gobernador de Somalia;  el alcalde de Ferrara, Enzo Ravenna y  el Rector de la Universidad de Roma,  Giorgio Del Vecchio son otros nombres que evidencian la adhesión de los judíos al régimen.
Giorgio Del Vecchio

Aunque en 1919, en Il Popolo Italiano, Mussolini comenta la influencia de los hebreos en la Revolución Rusa y se pregunta si no será esa una venganza en contra del Cristianismo, un año mas tarde usa  ese mismo periódico para afirmar lo siguiente:  “In Italia no se fa assolutamente nessuna differenza fra ebrei e non ebrei. ” Termina con esta frase “La Nueva Sión, los judíos italianos la tienen aquí,  en esta  nuestra adorable tierra”. Ya nombrado Primer Ministro, en 1923, y tras una entrevista con  Angelo Sacerdoti, Gran Rabino de Roma,  Il Duce  anuncia formalmente que ni su gobierno ni el Partido Fascista han tenido  o tendrán  a intención de seguir políticas antisemitas.

Seria faltar a la vedad no señalar que hubo muchos judíos antifascistas,  aun en esa primera etapa tan admirada por el resto de Occidente. Enemigos del Duce fueron los diputados socialistas Claudio Treves y Giuseppe Modigliani (hermano del pintor), también los Hermanos Rosselil (a los que Mussolini mandaría asesinar en Francia en los años 30) prefirieron continuar la lucha anti fascista en el exilio. Incluso uno de los judíos sansepolcristi  Eucardio Momigliano, rápidamente se desilusionó con las políticas de Mussolini y fundó la Unione Democratica, un partido anti-fascista.
Carlo y Nello Rosselli

Me detengo aquí, pero quiero dejar claro que cualquier percepción de ser eso una apología del Fascismo es falsa. Aunque mas de una vez, me han tildado de "facha”,  no me gustan los regímenes totalitarios (por eso no soporto el marxismo) con su represión de libertades individuales y grotescos programas de adoctrinamiento. Pero puedo comprende el por qué  la burguesía acomodada y profesional, clase a la que pertenecían la mayor parte de los judíos italianos, se sintiese cómoda en un régimen fascista que nunca persiguió ni  su cultura ni su religión.

Por otro lado, hay algo siniestramente fascinante en ver como el Fascismo original estaba libre del antisemitismo, algo que no ocurriría con facciones imitadoras de su doctrina y que surgiría ncasi toda Europa (y siguen surgiendo. Hezbollah es un magnifico ejemplo). Como el Fascismo caería en la trampa del antisemitismo será el tema de mi próximo post.

Como este es un tema extenso y yo apenas logro cubrir los puntos principales, voy a hacer algo que no acostumbro, poner una breve bibliografía. De paso, les recomiendo que no se molesten con el artículo  “Italia Fascista” en la Wikipedia en castellano. Es incompleto,  inexacto y está mal redactado. Tiene unos párrafos que parecen traducidos por AltaVista.

BIBLOGRAFIA SELECTA
Bosworth, R.J. B. Mussolini’s Italy: Life under the Fascist Dictatorship, 115-1945.  (La Italia de Mussolini: La vida bajo la Dictadura Fascista, 1915-1945.) New York: Penguin Books, 2005
De Grazia, Victoria. How Fascism Ruled Women: Italy, 1922-1945 (Como el Fascismo dominó a las mujeres: Italia, 1922-1945).Berkeley, CA: University of California Press, 1992.
Stille, Alexander.  Benevolence and Betrayal: Five Italian Jewish families under Fascism (Benevolencia y traición: Cinco familias judeo-italianas bajo el Fascismo).  New York. Picador. 1991.
Zucotti, Susan. The Italians and he Holocaust: persecution, rescue, survival.  (Los italianos y el Holocausto: persecución, rescate, sobrevivencia)New York. Basic Books, Inc., 1987

13 comentarios:

Javier Bazán Aguirre dijo...

Tienes que dedicarle un post a la reacción de los judíos fascistas de Mussolini, cuando éste apoyo a Hitler,teniendo en cuenta los antecedentes que acabas de mostrar.

Violante Cabral dijo...

De eso se tratarán mis próximos posts.

Anónimo dijo...

te comiste una I, Vittorio Emanuele III

Violante Cabral dijo...

Gracias! Lo voy a corregir

Ruy dijo...

Inventan una cosa y la contraria.
¿Tiene algo que ver "lo judío" con el comportamiento de las personas judías?.¿Estaban los judíoS obligados a confesar su etnia? ¿Hacían ostentación de su condición? No parece sino que están puestos "como .
señal de contradición"?
Al igual que todos, " se contaminan"
con las plagas del poder y del dinero, quizá de otra especial manera.
así y todo sigo sin entender la animadversión

Perdóname.No soy HISTORIA.

Violante Cabral dijo...

Pues a mi me parece interesante saber que hubo un pais y una corriente de ultra derecha (por llamala de algun modo)donde no existió esa animadversión.

Anónimo dijo...

El fascismo no es sinónimo de ser de derecha, pero existen grupos de derecha que son o han sido fascistas, como la Falange Española. El grado de fascismo, va paralelo al grado de colectivismo, es decir, a poner al grupo sobre el individuo.

El fascismo y el comunismo necesitan un enemigo para tener a la masa movilizada constantemente...los judíos fueron, son y serán los enemigos de fascistas y comunistas hasta que descubran otro enemigo fácil de demonizar.

Violante Cabral dijo...

Pero hubo vertientes de la Falange que estaban mas orientadas hacia ideas socialistas que hacia un conservadurismo burgues.

Anónimo dijo...

Deberías escribir un post sobre el colaboracionismo cristiano en el Holocausto, en vez de ningunear a las víctimas con un texto ambiguo.

Regina Martínez dijo...

Muy buen artículo. El fascismo italiano nunca persiguió a los judíos, excepto al final, cuando Mussolini fue apremiado por Hitler.
Por cierto, me falta el nombre de un banquero judío, Obazza, que fue fiel militante del partido fascista hasta que Mussolini tuvo que empezar a desembarazarse de los judíos por su las presiones de Hitler Hitler.

Violante Cabral dijo...

Hola Regina. Te refieres a Ettore Ovazza que financió el ascenso del Duce y fungió como Ministro de Economía. Se dice que era más fascista que Mussolini. El y su familia fueron asesinados por los SS en 19443 cuando intentaban huir a Suiza.
Gracias por comentar

Alan Argento dijo...

Hola a todos los lectores y a toda la gente de este bonito blog. Soy Alan de la Argentina y quería decir que estoy muy contento con este artículo. Me gusta encontrar cosas diferentes en materia de historia. Y valoro mucho la aclaración porque la gente ignorante suele confundir antisemitismo con fascismo. El Fascismo original, el de Mussolini, no era racista. Fue un régimen benigno con sus súbditos albaneses y africanos. Los italianos de por sí no son racistas. Acá en Buenos Aires sobra la gente de tez marrón y apellido italiano. Otra cosa que quería decir, a modo de humilde aporte, es que en Líbano hubo una falange cristiana, no me acuerdo bien el nombre del grupo, que colaboró con Israel en las masacres de la década del 80' contra la población musulmana establecida en campos de refugiados. Con esto quiero ejemplificar una vez más que el concepto de fascismo da para cualquier cosa. Hay gente de todas las religiones y de todas las razas que admira al fascismo como praxis política. Saludos.

Violante Cabral dijo...

Hola Alan, encantada de tenerte como lector. Fascismo hay uno solo, los demás son malas copias. Lo mas cercano fue el justicialismo del General Perón (el peronismo de hoy tiene tantas vertientes que me confunde). Y como dices, el fascismo no es antisemita ni racista (tampoco lo fue el justicialismo).
Efectivamente la Falange libanesa tenía tintes fascistoides (pero también los tiene Hezbollah).