jueves, 17 de febrero de 2011

Noticias del mundo islámico ¿Cambian las cosas para mejor?


Se fue Mubarak y los egipcios siguen alzados. Se fue Ben Ali y aprovecharon miles de tunecinos de irse en masa a Italia. Hay protestas en Irán, Yemen, Bahréin, Libia y Argelia. Los marroquíes convocaron a una protesta para el 20 de febrero. ¿Adónde va a llevar tanto alboroto?

En el Egipto post-Mubarak, están tratando de encontrar alguna manera digna de gobernar el país. En la calle, sigue la muchedumbre rebelde e irritada. Su ira, peligrosamente, va dirigida en contra de  los periodistas occidentales. La semana pasada le partieron la cabeza a un reportero  de Fox News y a su camarógrafo. El lunes, agredieron sexualmente a una periodista de la CBS.
Lara Logan, momentos antes del ataque


 Entre los brillantes comentarios de los lectores de ABC sobre este último hecho, leo que eso que le han hecho a Lara  Logan es un incidente que no refleja al pueblo egipcio. ¿Acaso no hay violaciones en otros países? Pues no creo que sea muy común que en la vía pública, doscientos individuos agredan a una periodista delante de las cámaras y, que para rescatarla, se necesite de veinte soldados, más un grupo de mujeres egipcias. Así de enardecida estaba la turba  con la rubia sudafricana, a la que no solo violaron sino también apalearon,  que no se la podían quitar ni los militares. En cambio en AOL leo que esto es culpa de la periodista por andar “descubierta” en un país islámico.  ¡Fíjate tú! Pues así es el nuevo y “libre” Egipto.

En Occidente, hablan de jóvenes revolucionarios y estudiantes en pos de la libertad. Lo cierto es que esos estudiantes alborotados, desde Marruecos hasta Bahréin, no son émulos de los franceses del 68 o de los barbudos de Berkeley. Son jóvenes islámicos a los que hasta sus maestros incitan a permanecer en Tahrir antes que ir a clases como quiere el gobierno. La calaña de los profesores egipcios la representa el Dr. Abdelhadi,  un historiador que hasta hace poco andaba de refugiado en Arabia y que describe esta revuelta como “una yihad pacifica”. Este profesor va diariamente la plaza, disfrazado de Mahdi de Jartum, a azuzar a sus alumnos y a que le besen la mano como a un santón.

En Irán, el lunes, hubo una marcha, que según el gobierno, solo congregó a 150 personas y fue un acto ilegal que fue dispersada con gases lacrimógenos. Al pobre embajador español que andaba por ahí lo tuvieron arrestado por cuatro horas y sin explicación. Esta mínima marcha que, según portavoces de Ahmadinejad fue provocada por Estados Unidos e Israel, tuvo dos muertos. En el funeral de uno de ellos, ayer hubo otra trifulca.
Protesta en Teherán


A pesar de sus reclamos de que esta protesta fue insignificante, en Teherán buscan desesperadas medidas para distraer a la población y al mundo de sus problemas internos. No se les ocurrió nada mejor que sacar dos barcos de guerra al Golfo Pérsico y  hacerlos cruzar el Canal de Suez, un acto innecesario (van a exponer sus barquitos al ataque de piratas somalíes y si miran el mapa  se van a tener que dar la tremenda vuelta) cuyo único propósito es crear una cortina de humo, desafiar a Israel y alardear de su poder.


Obama  apoyó estas manifestaciones.  Habló de hambre de libertad de las nuevas generaciones islámicas. Creo que “libertad” tiene diferentes acepciones de Occidente a Oriente.  Tal vez para los egipcios “libertad” sea una posibilidad de vengarse de los occidentales, o de atropellar mujeres en la vía pública, estén tapadas o destapadas. Me cansa oír que por saber usar redes sociales, los revolucionarios islámicos pasan a ser entes con mentalidad occidental y con anhelos prodemocráticos. Por el contrario. Están hartos de dictadores caducos. Pero de ahí a convertirse en clones de occidente hay un largo trecho. Además no todos quieren que se vayan. Los libios convocaron un “día de ira” en contra de Gadafi. Los partidarios del dictador salieron a la calle y convirtieron la jornada en una manifestación pro-Gadafi.


En Bahréin sacaron los tanques y aplastaron a los manifestantes. Es que no quieren los gobernantes seguir el ejemplo de Mubarak y dejar sus tronos y sus países sumidos en caos. Ali Abdulá Salé fue el primer presídete elegido en Yemen por sufragio libre. Pero eso fue el ’99. Desde entonces Salé está apernado en el sillón presidencial. ¿Si se marcha quién garantiza que Yemen será una democracia?
Refugiados tunecinos


En Túnez, en vez de estar bailando de felicidad por haber sido  “libres” por casi un mes, millares de tunecinos han partido y siguen partiendo rumbo a Italia. ¿Son primos de Ben Ali que quieren acompañarlo en su destierro? Los italianos han protestado y las autoridades del gobierno interino de ese país del África del Norte han dicho que intentarán detener el éxodo. ¿Por qué huye la gente ahora y no antes? Leo y leo diferentes artículos cubriendo esa estampida masiva, y ninguno hace esa pregunta.


9 comentarios:

Javier Bazán dijo...

No sabía lo de la periodista. Probablemente, ella en principio alabo las protestas.

Lo que dices sobre las redes sociales es cierto. Y eso es lo que el autor fallecido del 'Choque de Civilizaciones' dice. Muchos países después del período colonial fueron modernista, esto es, asimilaban la tecnología occidental, más no eran modernos. Esto último significa un estado laico, sin caer el laicismo, respeto al invididuo, separación de la Iglesia del Estado, separación de Poderes.

Los actuales rebeldes musulmanes son modernistas, mas no modernos.

Javier Bazán dijo...

Cristina Losada se burla de la Revolución:

Egipto
Hechizados por la Revolución
Cristina Losada
"La Revolución es una aventura, un escape. Quiebra el curso administrativo de la vida cotidiana. Y se viven con euforia esos días que conmueven al mundo y luego, tantas veces, lo horrorizan.
El gran Charles Krauthammer comenzaba un lúcido artículo sobre la revuelta en Egipto con una pregunta retórica: "¿A quién no le gusta una buena revolución democrática?" Elimínese el último adjetivo y estaremos más cerca del gusto predominante. Es la Revolución el fenómeno que captura la imaginación de tantos en Occidente. Sobre todo, cuando tiene lugar a distancia. La fascinación que ejercen los sucesos revolucionarios remite a esa idea que, vulgarizada, prescribe la necesidad de la lucha y de la violencia para que la Historia avance. Así, gozan de prestigio las rupturas, mientras sufren descrédito las transiciones pactadas. La revolución, escribe Furet, señala que "los hombres pueden desprenderse de su pasado para inventar y construir una sociedad nueva". El gusto por ella es hijo del mesianismo político.

Quién sabe si en Egipto ha habido una revolución. Aún menos se conoce el calificativo que habrá de marcarla. Pero ya nada se puede hacer por preservar el significado de las palabras. La Revolución tiene buenísima prensa y mejor televisión. Transforma a aburridos reporteros en entusiastas partidarios, que apenas contienen su anhelo de fundirse en éxtasis con la multitud. ¡Qué emocionante! El mito revolucionario, pasado por los media, los twitter y los gadgets, ha engendrado actitudes frívolas. Como criticaba el historiador comunista Eric Hobsbawm a los sesentayochistas, se toma la revolución por un "Club Méditerranée de la política". Es una aventura, un escape. Quiebra el curso administrativo de la vida cotidiana. Y se viven con euforia esos días que conmueven al mundo y luego, tantas veces, lo horrorizan.

Hay, en relación a Egipto, argumentos y datos que apuntalan tanto la proyección optimista (democracia) como la pesimista (islamismo). Pero la inquietante realidad es que, a día de hoy, las revueltas sólo han tenido enjundia y logrado el éxito en países árabes pro-occidentales. Eran dictaduras o dictablandas, todas corruptas. Ni Estados Unidos ni Europa supieron presionar por su reforma a cambio del apoyo financiero. La doctrina Bush de extender la libertad era buena: óptima si la hubiera aplicado extensamente. Obama abjuró, y lo hizo en El Cairo, del "intervencionismo" democrático. Ahora, no hay sociedad civil ni partidos capaces de garantizar que la transición no sea secuestrada por "los más disciplinados, despiadados e ideologizados", que ése es el triste destino de muchas revoluciones mágicas. Aunque, de imponerse los radicales islámicos, no proferirán quejas los fetichistas de la Revolución: cuanto más totalitaria, más les chifla.

"

Javier Bazán dijo...

Aquí se burla de los revolucinarios del 68:
"Hair
Humo y hierbas del 68
Cristina Losada
El neopuritanismo en boga, con su selectiva intolerancia, le va como anillo al dedo a ese autoritario que el ungido lleva dentro. De aquellos "prohibido prohibir" han venido estos "todo prohibido".
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(2011-02-07) La nueva vieja capucha
(2011-02-03) Hacer la pelota no basta
Todos los artículos de Cristina Losada
La tienda de LD2011-02-16Imprimir Enviar Corregir Comentar
Tiene guasa que los parvenus al sesentayochismo se hayan cargado el espíritu del 68, pero así es y así parece. Qué mayor símbolo de ese parricidio que la amenaza de multa al musical Hair a cuenta de que se fuman unas buenas hierbas en escena. Se meten con Hair, nada menos. Una obra que, junto a Oh! Calcutta!, Jesucristo Superstar o el Rocky Horror Picture Show, representa y revive de inmediato, sólo con nombrarla, aquella época desordenada que luego hemos padecido como mito. Y mitificada, en especial, por quienes ahora blanden las tijeras de la censura, sea para proceder a la castración de unos porros de mentira o retirar anuncios de ropa interior femenina. Nada respetan, ni libertad artística ni, por supuesto, libertad individual. Cómo van a respetarla, si es la madre de todos los vicios.

Encabezado por lustrosas ñoñas, tenemos en faena al negro batallón que en la comedia de Ibánez Serrador actuaba bajo el nombre de Liga Femenina contra la Frivolidad. Cualquier día, vestirán a la Maja desnuda. Ya sucedió al otro lado del charco. Pero que le quiten el humo a Hair no ha ocurrido ni allí donde se aplican leyes anti-tabaco severas. Y es que a Pajín y compañía les pasa como al nuevo rico. Han de demostrar que son lo que no son, sobreactúan, se exceden en la imitación y el resultado es el ridículo. Alega esa ministra que el teatro es un lugar de trabajo y no cabe excepción. Reduce, así, el espacio de la obra dramática a la prosaica condición de oficina, a un lugar corriente y moliente, lejos del fuego sagrado del arte. Aunque bien les está a quienes tanto insistieron en proletarizarse como "trabajadores de la cultura". Lo cual nos lleva al cine: ¿se prohibirá fumar en las películas? Hable, Leire.

El conflicto de intereses entre fumadores y no fumadores se podía resolver con sentido común y, en los bares, con buena ventilación. Pero el Gobierno prefirió sumarse a la histeria rigorista y aun añadirle. El neopuritanismo en boga, con su selectiva intolerancia, le va como anillo al dedo a ese autoritario que el ungido lleva dentro. Cierto, de aquellos "prohibido prohibir" han venido estos "todo prohibido", al fosilizarse la heterodoxia y el antiautoritarismo en sus contrarios. Pero ese grupo generacional que aquí se ha elevado a ministerios y poltronas sabe de aquello lo que haya visto en los tebeos. Su intolerancia, rigidez e intransigencia vienen de fábrica. Pobre gente sin mundo que quiere presumir de referencias. Qué 68. Sólo son paletos.

"

Fuente: Libertaddigital.

Me encanta esa musical.

Violante Cabral dijo...

Buena pregunta. No conozco la carrera de Ms. Logan, pero con la excepción de las mínimas voces disidentes, la prensa gringa ha abrazado la causa de esto revoltosos egipcios. Como señala Cristina Losada, la revolución, así de lejitos, se vuelve una aventura escapista, un espectáculo de masas hasta que la masa te rodea. Igual, no es excusa para agredirla de esa manera, si no la rescatan, la matan. Pero para que veas que feo es el mundo de las redes sociales. Nir Rose, un profesor de NYU la acuso de estar utilizando este caso para ganarle a otro periodista de una cadena rival al que tambien le habían pegado. La acusó de ser una warmonger (no se que guerra haya promovido) y terminó su exposición de mal gusto diciendo que hubiese sido “divertido” si a Anderson Cooper (el otro periodista golpeado) lo hubieran violado también. Para eso sirven las redes sociales.
A propósito, para mayor ignominia, según ha declarado la periodista, mientras la atacaba la turba le gritaba “¡judía, judía!” Este detalle se lo han guardado los diarios progres (con la sorprendente excepción del Huffington Post). Lara Logan no es judía, pero para los celebrantes violadores representaba lo que mas odian, el occidente y los judíos.

Violante Cabral dijo...

Muchas gracias por los blogs de Cristina Losada. Había leido el del humo. El otro no. ¡Oye que cuáticos están con esto del cigarrillo! En Libertad Digital decían que si la nana no es fumadora ahora tampoco vas a poder fumar en tu casa.

Javier Bazán dijo...

O sea, judío es sinónimo de paria y de los más bajo. Eñ siglo XXI está volviendo al pasado.

Violante Cabral dijo...

Pues yo creo que para los musulmanes, "judío" siempre será sinónimo de paria, el el siglo X y en el siglo XXI

Javier Bazán dijo...

Me estoy acordando que lo que dices, no estaría contradicción con el Islam, pues para ellos, Moises como Jesús fueron profetas. Por tanto, los tenían bien considerados. El último sería Mahoma.

Violante Cabral dijo...

A Moises (Musa) y Jesus (Isa) los tenían bien considerados, pero ya ves como tratan a los cristianos y son my contrarios al judaismo ya que dicen que los judios han manipulado la Biblia