miércoles, 6 de agosto de 2008

Van Helsing y La Momia: Auge y decadencia del estilo Sommers




Stephen Sommers no es un nombre muy conocido entre los directores de cine. Aun así se las ha arreglado para elaborar (dirigir, y producir, a la par de escribir el libreto) filmes tan taquilleros como la serie de La Momia y Van Helsing. Precisamente esta ultima y la primera Momia, sirven para ejemplarizar dos etapas de la obra de Sommers y el cine pre y post 9/11. Es mi opinión que Sommers logró saltar entre dos siglos, pero perdió gran parte de su arte en el proceso.

Tanto La Momia como Van Helsing son escritas por Sommers. Ambas son fantasías históricas, y ambas homenajean el buen cine del horror de los 30’s y 40’s. Ambas propuestas arguméntales gozan de igual excelencia. Es en su traducción a la pantalla donde difieren.

La Momia es un cruce entre literatura clásica de horror y seriales de matinée. Combina magistralmente humor y horror con un toque exacto de erudición que no llega a aburrir. Estéticamente es bellísima casi tanto como sus protagonistas: Brendan Frazer, con menos sobrepeso que hoy en día, y una Rachel Weisz inimitable.

O’Connell, el héroe, es un digno descendiente de Indiana Jones: valiente, lleno de recursos y aunque parece cínico, tiene un noble corazón. En cuanto a Evie, es difícil ser objetiva. Rachel Weisz posee carisma, belleza y talento incomparables, pero nunca ha hecho algo parecido a este personaje. Tan diferente es Evie a cualquier otro rol de esta actriz inglesa que incluso físicamente no parece Rachel Weisz. Tiene un toque de Simone Simon que la hace perfecta para parecer “antigua”.

Evie es una heroína sui-generis. Tan atolondrada que da la impresión de ser indefensa. Sin embargo, es la fuerza catalizadora que resucita al cruel Imothep y la única que puede destruirlo, con un poquito de ayuda de otros personajes tan sólidos y atractivos como ella. A Evie no la motivan ni las emociones ni una misión. Su fuerza motriz es la búsqueda de conocimiento, pero su ingenuidad y calidez evitan que termine siendo una intelectual pedante y arrogante.

La Momia es un producto de otro siglo. Nace en una época en que Clinton, a pesar de los republicanos y a pesar de si mismo, todavía gobernaba USA y el mundo. Una época en que el Internet todavía pertenecía a una elite; en que términos como Youtube, MySpace y Facebook pertenecían al futuro; en que únicamente la CIA y unos cuatro militantes terroristas sabían quien era Osama. En cuanto a Obama, sólo lo conocían en su casa a las horas del desayuno.

En 1999, año de la Momia, las torres Gemelas se erguían en Mannhattan, simbolizando la virilidad de Nueva York, y el gran miedo que asolaba a la humanidad era que la noche del 31 de diciembre se detuvieran todas las computadoras del mundo. Comparado con las fobias, traumas y neurosis que nos afligen en este siglo, ese temor parece infantil.

Van Helsing, por el contrario, es una obra moderna (2004) y representa la manera de pensar de un nuevo milenio, aunada a una estética francamente deformada y fea. Sommers utiliza los más actuales y estridentes efectos especiales que rebotan en oído y vista del público; imágenes digitales y colores difusos que parecen manchas sobre la pantalla. En La Momia, la iluminación alterna entre el sepia rosáceo de los filmes de época con las penumbras del mundo subterráneo de las pirámides. En Van Helsing el mundo, aun de día y en la superficie, es negro o gris humo. Ni los colores ni las personas parecen reales.

Más que pertenecer al género de horror, el filme se apoya en truculencias muy en boga. El ingenio de los diálogos aquí se convierte en sarcasmo y eso se debe a un elenco incompetente. Los mejores parlamentos corresponden a Drácula interpretado por Richard Roxburgh, un pésimo actor que a ratos parece parodiar a Mike Myers.

Hugh Jackman, como Van Helsing es lindo y sexy, pero no acaba de convencerme. Su actuación es “tongue-in-cheek”, sin ningún toque emocional. Lo siento unidimensional, semi caricaturesco. No me conmueve ni me identifico con él. Kate Beckinsdale es su compañera perfecta. El símbolo sexual de esta década que corresponde al canon de belleza anoréxico que nos imponen los medios publicitarios. Es amachada, muy flaca y dotada de un sex-appeal levemente vulgar.

Su personaje de Anna Valerius es tan unidimensional como Van Helsing, pero más pesada. Es la mujer fuerte, irrompible, inmortal, guiada por una misión milenaria. Al menos eso nos dicen, pero lo que vemos es que está más preocupada de convencer al héroe de que no lo necesita, que se basta sola. Un poco absurdo, puesto que no ha conseguido ni ella, ni su familia, destruir a Drácula. Es además tonta y carece de instinto, incluso trata de matar al Monstruo de Frankestein, el único ser puro del filme.

La relación de Anna con Van Helsing corresponde a la más añeja batalla de los sexos, salpicada de golpes, chillidos, miradas lascivas y diálogos y situaciones de doble sentido, bastante pueriles. En una persecución, Anna cae sobre Van Helsing con la vagina a unos escasos centímetros de a boca del cazador de vampiros. Escena digna de Borat. Nada de eso fue necesario para crear una tensión sexual adecuada entre Evie y O’Connell en La Momia, pero esos eran otros tiempos.

Lo dicho es una opinión subjetiva y puramente personal. Van Helsing fue un éxito y sigue gustando porque corresponde a los estándares de moda. Su elenco, su estilo fílmico, que más parece juego de video, su estética ramplona son lo que impera hoy en día. Ya no se hacen ni se harán películas como La Momia (su secuela también me desilusionó y para que decir de a tercera en que ni siquiera aparece Rachel). Quizás me equivoco, puesto que la serie de Los Piratas del Caribe tiene elementos parecidos al antiguo y quizás perdido arte de Stephen Sommers.

2 comentarios:

patricio garrett dijo...

El domingo pasado fui a ver La Momia 3, lo que puedo contar es que Brendan Fraser, a quien respeto y me es agradable, primera vez que veo una de las Momias doblada en castellano y se me hizo desagradable, o sea, lo agradable que es Fraser, doblado en castellano neutro, cae como plasta, pero tambien es cierto que sin doblaje, el semblante de Fraser era de actor aburrido de estar haciendo el mismo personaje y parece que en Viaje al Centro de la Tierra tiene el mismo rostro.

Ahora, es curioso...en 1999 vi LA MOMIA, claro, en el recien inaugurado Cinemark Iquique -increible, el prox. año cumplira 10años-, comparti con un buen grupo de amigos, bueno, amigos revoltosos, mas de uno me hacia la ley del hielo (y hasta hoy mas de uno lo hace, de 15 y tambien de 24 años). La Momia 2 la vi en 2001, tambien en vacaciones de invierno, pero en santiago...y lo curioso y lo escribiste es eso...el 2001 cuando se estreno La Momia 2, fue antes del 11-S, resulta curioso...

Violante Cabral dijo...

La comparación era entre La Momia 1 y Van Helsing. La Momia 2 no me gustó tanto como la primera , pero es infinitamente mejor a Van Helsing que definitivamente es un producto moderno o sea post 9/11