jueves, 10 de junio de 2010

¿Buenas noticias?

Pocos medios de comunicación (sus razones tendrán) han cubierto la noticia de que del pérfido gobierno israelí levantará en parte el embargo a Gaza, y que después de tres años, podrán entrar en la Franja, jugos, alimentos en conserva, galletas y otros insumos.

El Ministro de Economía del Estado Palestino ha reaccionado con cierta soberbia semita (ya parece judío) diciendo que este es el primer plato, “estamos esperando el plato principal”. ¿Pero qué importa lo que digan en Ramala, cuando Gaza es parte del territorio controlado por Hamas? ¿Sabe la mayoría de los que lloran el martirio palestino bajo los Nerones israelíes, que en Palestina hay dos naciones que se llevan como el perro y el gato? Dudo que lo supieran los bienintencionados de la “flotilla libertina”, como muchos ignoran que el embargo de Gaza fue impuesto por Israel y Egipto. No todas las fronteras palestinas colindan con Israel.

Al final, todo es inconsecuente, puesto que Hamas ya ha dado ordenes a los empresarios de su territorio que no importen ninguno de estos productos israelíes (capaz que estén envenenados), puesto que la idea es que Israel levante el embargo por completo, y no a puchitos. Total, qué más da que los palestinos de Gaza no puedan comer galletas ni tomar jugo de naranja.

Por otro lado me entero que en el Desfile de Orgullo Gay de Madrid se han excluido a los homosexuales israelíes, porque los muy chanchos no rechazaron lo ocurrido con la flotilla libertina. Después que termino de reírme me pregunto: ¿Quiénes son los verdaderos verdugos del pueblo palestino? ¿Quienes son los que más discriminan contra los gays? La respuesta es que no hay peor enemigo del hombre que su propia especie. Que bueno es ser gato.

La última buena noticia, y dejemos al mundo para volver a Chile, es que Don Miguel Otero ha dimitido como Embajador en la Argentina tras sus francas declaraciones a la prensa de ese país sobre el Gobierno Militar. Me parece bien. Don Miguel es un hombre honesto, sincero, sin pelos en la lengua, agradecido y con los pantalones bien puestos, pero esas virtudes no le sirven a un diplomático.

La pregunta es por qué lo mandaron si sabían su postura. ¿No se dan cuenta los del gobierno que la humillación sufrida también los toca a ellos? ¿A quién nombrarán embajador ahora? Puesto que la prensa argentina estará dispuesta a investigar hasta los calzoncillos del sucesor de Otero. Pero Piñera no está ni ahí. Anda más preocupado de bucear hacia la Esmeralda. Al final, en Chile la clase política quiere hacer de todo, menos gobernar.