jueves, 24 de junio de 2010

¿Les colgarán un sambenito?





Lo último, en todos los sentidos de la palabra, es que la Comunidad Gay madrileña en un esfuerzo de tolerancia aceptará la presencia de los impíos gays israelíes. Epa, momento, podrán marchar pero a pata. Se les niega el derecho de ir en carroza. Yo que los israelíes me quedaba en casa antes que marchar como esclavos de Judea tras la carroza del César.

Israel es reconocida por sus políticas tolerantes hacia los homosexuales. Curioso para quienes acusan a esa nación de ser una teocracia. En teoría, el sistema legal israelí se apoya en el judaísmo que aborrece la sodomía, pero en un despliegue de tolerancia se han olvidado de ese factor. Es el único país de la región donde los gays salen del closet, hacen piruetas en desfiles anuales en Tel Aviv, y sus uniones civiles son reconocidas. Qué diferencia con Irán donde a los homosexuales se les cuelgan de grúas, de Irak donde se incendian sitios frecuentados por gays, y de otros países musulmanes donde la sodomía es un crimen.

Me pregunto de qué les sirve esa tolerancia. El Lobby Gay jamás ha levantado un dedo por Israel, y ahora parece que sus miembros españoles se tragaron Los Protocolos de los Sabios de Sión y señalan con odio a la comunidad gay israelí por no protestar las decisiones de un gobierno que les protege y les da una igualdad que no ofrecen a sus congéneres los países enemigos de Israel.

No soy homófoba porque para serlo tendría que odiar a Federico y a Oscar Wilde cuyas literaturas me parecen nacidas de una inspiración divina. No soy homófoba porque eso me haría odiar a Sir Elton John que ha hecho gala de decencia y sentido común, presentándose en Israel, cuando otros artistas, inferiores a él, cancelaron sus tours por Tierra Santa. No soy homófoba, ¡pero cómo me chincha el Lobby Gay, su cinismo, su afán de provocar, sus presiones degradantes, sus aires de víctima, su hipocresía y su ramplonería reflejada en estos payasescos desfiles que ahora sirven para demostrar su retorcimiento moral hacia quienes ellos dicen representar!




En estos días he estado leyendo datos interesantes. He leído de homosexuales que no están contentos con su condición y que buscan terapias para cambiar de orientación sexual o al menos vivir en castidad. Más allá de si esto es un timo, si la homosexualidad es una patología o si tiene cura, me sorprende saber que en esta era que parecía un paraíso gay, haya homosexuales que no sienten, como Ricky Martin, que el serlo sea “una bendición de D-s”.

He leído de grupos gays periféricos que se han opuesto a la decisión totalitaria de impedir que vinieran los israelíes, en carroza o a pie, y que fueron silenciados. He oído de grupos homosexuales españoles “marginales” que votan por el PP y no creen que se deba gastar millonadas en desfiles peripatéticos, cuando más se puede hacer por la comunidad en otros aspectos. Lei un informe que de cada 10 homosexuales uno esta infectado de Sida. Más dinero debería gastarse en evitar, curar el virus VHIS, o en atender a los enfermos, que en carrozas chocarreras.

Ya lo dije, sería mejor que los israelíes no se presentaran en Madrid, pero capaz que lo hagan y desfilen hasta la Plaza Mayor donde les espera un auto-de-fe. Capaz que hasta les cuelguen un sambenito, porque antes que homosexuales son judíos y eso la Inquisición Gay no lo perdona.