viernes, 17 de diciembre de 2010

Por la plata baila el mono: ¿son tan codiciosos como nosotros?


(de Luís H. Arroyo) 
En ttp://www.revistaconsejeros.com/espaniol/entrevista.asp?valor=56&id=76&anio=2010&ultimoNumero=56&lengua=1, tienen una entrevista con un famoso economista: Shiller, el coautor del índice de precios de la vivienda Case-Shiller. Pero de lo que quiero hablar es del final de la entrevista, que transcribo:

P. Usted es uno de los creadores de la ‘behavioral economics’. ¿No le molesta que a veces esa teoría sea usada un poco como ‘ciencia pop’ por los medios de comunicación?
R. No. Creo que entre los medios hay tendencia a no tener una perspectiva muy clara cuando se habla de las ciencias sociales. Pero en general me agrada la atención que recibe la ‘behavioral economics’.

P. ¿No le parece que los medios a menudo buscamos los casos más extremos en la ‘behavioral economics’, estilo los experimentos realizados en su Universidad, Yale, con monos a los que enseñaron a utilizar dinero?
R. No necesariamente. Ese experimento fue fascinante, ver cómo los monos aprendían a usar el equivalente de dinero para comprarse unos a otros fruta...

P. Hasta que desarrollaron la prostitución.

R. ¡Exacto! Ése fue el ‘lado oscuro’ del experimento, ver cómo algunos monos empezaron a pagar por sexo, y otros, otras, a cobrar con dinero que luego utilizaban para adquirir fruta.

P. Para acabar: ¿para cuándo el Nobel? 

R. (Ríe). Normalmente, estar en esas previsiones es como una maldición. No tengo ni idea.


¡Whoooo, las pibitas chimpancés, ejerciendo la prostitución!!...
Seré breve: aquí caben dos interpretaciones opuestas:
1) El dinero corrompe, como se demuestra en este caso de perversión moral de inocentitos animales... ¡pobres! como dice mi amiga Violante....

2) ¡El dinero hace civilizados a los animales!! Veamos: Es muy posible que antes de que se "malearan" con el dinero, hubiera violencia "de género", puñadas y pisotones para ejercer de macho, incluso -incluso- seducciones perversas de las hembras para ver una buena trompada... me las imagino a las muy... saboreando el olor a virilidad...


Gracias al dinero, eso se ha cambiado por la civilización, la concordia, el "pase Ud. primero, mon ami", etc...

El lector, ante esta duda metafísica, que los chimpancés no comparten, porque, sencillamente "cada uno se corre como puede" (proverbio chino), pueden elegir lo que quieran: la tesis, digamos Roussiana-marxista (el dinero sí corrompe); o la contraria... 
Yo, por si les interesa, me quedo con la contraria.

Pero, ¡por qué esa manía de de poner moralidad sobre unos seres que no tienen moralidad!! El hombre es un animal moral; el chimpancé no.
Como decía una canzonetta italiana: perché perché, la domenica mi lasci sempre sola   per vedere la partita di pallone... (Rita Pavone) o algo así. 





(Opinión de Violante)
Aquí Luis me agarró volando bajo. Recién una compañera de trabajo me había traído una noticia de un ruso que al intentar violar a un mapache recibió un buen mordisco en sus partes pecadoras. Eso suscitó una platica sobre la vieja leyenda urbana  de cómo a Richard Gere le tuvieron que extraer los médicos un ratón del trasero, etc. O sea, yo estaba en mi mejor humor franciscano creyendo que lo peor que les puede pasar a los animales es vivir cerca de los humanos.


Ahora con la mente más clara puedo analizar este cuento.  No es que el mono haya aprendido el valor del dinero, lo que aprendió es el trueque y eso no creo que sea difícil aprender. Probablemente animales mas civilizados que hombre y macaco, tal como los lobos y delfines también valoran el intercambio.
Lo que sucede es que como decía Luis hace unos días, el problema del trueque es que uno no sabe exactamente ni el valor de lo que vende ni lo que puede mercar con lo que tiene.

Si yo no tengo comida, artículos de lujo como maquillaje, abrigos de visón  e incluso el sexo dejan de ser necesarios. En cambio, en una sociedad donde hay de todo y al alcance de la mano, el sexo viene a tener tanto valor como los  artículos de primera necesidad. Así hay gente que por llenar la tripa se prostituye, y otros que no les falta nada comienzan a necesitar variedades sexuales y están dispuestos a intercambiar grandes sumas por un mapache flexible, un gerbil aventurero o un niñito tailandés al que sus padres, muertos de hambre, prostituyen por un plato de arroz.

Los monos son nuestros espejos, precisamente porque carecen de moral como dice Luís (ahora amigo querido, hay animales más civilizados que sienten compasión y empatía por lo que no descartaría que posean moral).

En estos monos amaestrados vemos el aspecto más feo de nuestra civilización. Oh, estoy de acuerdo con Luís que los monos se han civilizado, pero es que lo que llamamos "civilización" a veces no es bueno. ¿Por ejemplo, no sería más bonito que el mono regalara una fruta a la monita? ¿O viceversa?


Veamos el comportamiento primitivo de una zorra. Ella escoge intercambiar su libertad, su juventud, y su cuerpecito con un zorro que la cuide, le haga cariño, comparta cosas con ella y la ayude a formar una familia que usualmente dura toda la breve vida de los zorros.  Yo creo que ahí sí hay un trueque equitativo. Por eso yo preferiría ser una zorra (tal vez ya lo soy) antes que una mona civilizada que vende sus favores por una naranja. Y supongo que asi la domenica non lasciarmi sempre sola.

5 comentarios:

Luis H Arroyo dijo...

jajajaja, Violante, me has superado, y, lo reconozco, me haces dudar. Pero a mi me enternecen esas hembras chimpancés vendiéndose por cash para comprar fruta... qué cosa más tierna intercambiar favores no para comprar coca, sino un plátano (por cierto, que se comen, no lo toman como un símbolo de otras cosa) creo que los que intentan moralizar la prostitución sin conocer a la humanidad son... bueno, no tienen ni idea.
Enternocedoras las monitas.

Luis H Arroyo dijo...

Por cierto: que tiene que ver el dinero con el regalo? qué impide que el mono regale un plátano a su amor? No será el dinero. a los humanos nos gustan comprar para hacer regalos...
Lo que no sale en esta historia es qué pasa cuando se enamora el monito de la monita. Pero es que es un "experimento" racional, donde el amor no tiene cabida, porque todo lo trastoca. Pero es que es un Yankee esperando el premio Nobel, imposible que entienda el trastoque del amor...

Violante Cabral dijo...

Pes eso, hijo mó, que un regalo de amor no tiene nada que ver con pagar o comprar favores sexuales.
Mira, Don Gato, el padre de mi difunto Mauro tenía un harem de gatas callejeras, pero cuando le dabamos comida, él las hacia comer primero. Todo un caballero. A ver si esos monos a los que habran sometido no se a que torturas para enseñarles a comprar y vender amor, iban a entender de cortesías y noblezas.

Ruy dijo...

No lo creyera si no lo estuviera leyendo.Aún así me resisto.La voluntad, el entendimiento de preclaras personas dedicándose
a pervertir animalitos. Para demostrar ¿QUÉ? La evidente evolución hacia la degradación de los inteligentes humanos...
OREMOS.

Australian Satirist dijo...

"Aquí Luis me agarró volando bajo. Recién una compañera de trabajo me había traído una noticia de un ruso que al intentar violar a un mapache recibió un buen mordisco en sus partes pecadoras."

LOL: En esta novela muestra una vena humorística que no le conocíamos.