A veces me siento cruel al observar, como quien ve Los Tres Chiflados, las payasadas de la Corte Zapatera, cuando hay gente en España que sufre por sus medidas. Las mismas encuestas demuestran que muy pocos españoles los soportan. Y no todos son extremistas como describió Rubalcaba a los que pitearon y abuchearon a su Alteza Rodríguez Zapatero hoy en el desfile. Así que no creo recibir muchas críticas por contar algunas de sus maromas como el que mientras Moratinos exasperaba al Ministro de Relaciones Exteriores de Israel, forenses bajo órdenes de Vicepresidencia profanaban tumbas en El Valle de los Caídos. Digno de Ripley.
Me imagino que alguien, además de su familia, debe sentir cariño por Miguel Ángel Moratinos. Se ve un tipo bonachón. Fue a Afganistán y se dejó fotografiar con un turbante del porte de una calabaza de Halloween. Muy chusco, pero esas bufonadas se pierden con los israelíes, que suelen ser un poco secones.
El Ministro de Relaciones Exteriores Israelí, Avigdor Lieberman, solicitó al Ministro español y a Bernard Kouchner, su homologo francés, que antes de seguir metiéndose en asuntos israelíes solucionaran los problemas de Europa. No lo dijo de una manera tan descortés, sino en un discurso, salpicado por alusiones a conflictos europeos puntuales del Siglo XX, que o no se resolvieron nunca o fueron resueltos de pésima manera. Nada de lo que dijo Lieberman era mentira, y la verdad, ya sabemos, es el peor insulto en nuestra mundo mentiroso.
Este incidente tuvo lugar en Jerusalén donde los ministros europeos fueron a intentar solucionar el Conflicto del Medio Oriente. Aunque el sermón le llegó también al francés, a prensa española lo trató como un insulto personal a Moratinos. ABC refutó fuentes diplomáticas españolas que juraban hubo disculpa, puesto que el portavoz de l Ministerio de Relaciones Exteriores judío ratificó las declaraciones de Lieberman a ese mismo periódico. ABC aprovechó de agregar que Lieberman se oponía a la paz, que vivía en un asentamiento que los palestinos reclaman, etc., etc. ¿Y? Si vamos por esas. Moratinos era amiguito de Arafat.
A mi me importa un bledo lo que sea Lieberman. Incluso podría ser el Ministro de Fidji, y lo que dijo seguiría sonando cuerdo. Da vergüenza que países extranjeros vayan a dar consejos afuera cuando sus casas están patas p'arriba. ¿Si no pueden arreglar lo suyo cómo esperan arreglar lo ajeno? Candil en la calle, oscuridad en casa; viendo la paja en el ojo ajeno, pero no la viga en el propio; él que tiene cola de paja que no se acerque al fuego. La sabiduría popular confirma que lo dicho por Lieberman es lógico. En vez de esperar disculpas, Moratinos debería sentirse avergonzado y hacer un examen de conciencia. Pero cuando se es parte de un gobierno sin vergüenza…
Entretanto un grupo de forenses, sin orden judicial, anduvo excavando tumbas e importunando difuntos, desde comienzos de septiembre en el Valle de los Caídos. Ojo, sin orden judicial, pero con permiso de un gobierno que juraba que no se tocaría ni un cadáver. Las exhumaciones fueron solicitadas por los familiares de víctimas republicanas que creían que podrían encontrar a sus seres queridos entre los restos exhumados.
Hay algo insalubre y sórdido en ir a escondidas como ladrones de tumbas precisamente a abrir unas. Incluso exigieron el silencio de los familiares. Pero lo mas feo, es que estos forenses deberían saber que después de casi 80 años es casi imposible identificar restos de nueve personas que han sido apilados con otras 30,000, en un osario. Los ataúdes de madera donde están guardados los restos estaban podridos. Lo que había en su interior era irreconocible. El mismo Abad que fue testigo dijo que no se había podido tocar ni un hueso. Ni siquiera podían separarse una caja de la otra. Eso deberían haberlo sabido antes de dar falsas esperanzas y gastarse dineros que hacen falta en otros lados.
¿Qué propósito tuvo esta incursión macabra e irrespetuosa? Dicen que las familias lo exigieron. Si fuera por hacer caso de las exigencias de los españoles, Zapatero debería repartir empleos como quien reparte caramelos. Además, como siempre, el gobierno mintiendo. Anunció el 16 de septiembre que no habría exhumación a sabiendas que los forenses ya andaban husmeando por todo El Valle. Lo admitió ayer, después que los sacó del closet la revista Interviú. Este semanario no goza de mi respeto (aunque en su día me mostró a Banderas de cuerpo entero), por eso que se hayan convertido en el Pepe Grillo del gobierno me parece mas bochornoso. Pero la Corte Zapatera, como Los Tres Chiflados, esta más allá de vergüenzas y ridículos.
Solo queda esperar, que como ocurría con las tumbas de los faraones, se haya liberado alguna maldición que castigue este gobierno tan payaso.
martes, 12 de octubre de 2010
lunes, 11 de octubre de 2010
¿Eramos un pueblo enfermo?: Chilenos de antaño
Es redundancia contarles, a estas alturas, que la historia me fascina, sobre todo la historia social que ayuda comprender las sociedades antiguas. Y nada me ayuda a comprender mejor la sociedad del siglo XX que las revistas. Tengo una buena colección de revistas femeninas chilenas de casi todo el Siglo XX. Pero revisando las de los años 20’s, me asombran la cantidad de reclames de productos medicinales incluso para males vergonzosos. No sé si deducir por eso que éramos un país enfermizo o tal vez hipocondriaco. Juzguen ustedes.
Los años 20’s no son una década que me apasionen, pero tengo una breve colección de “zigzags” de ese tiempo. La Revista Zig-Zag, que existió hasta los 60’s, era un semanario “serio”. Se nota por los reportajes a que tipo de audiencia va dirigida. Clase media acomodada, profesional, masculina. Sin embargo, era una revista “unisex” que podía leer una dama respetable dotada de cierta instrucción. Es por eso que las Zig-Zags de los locos 20’s contenían su buena dosis de recetas de belleza, crónicas sociales y notas de farándula.
Si uno mira una revista de hoy en día ¿qué tipo de anuncios encuentra? Tengo delante una Ercilla, el suplemento Mujer de La Tercera y la Revista Vive de VTR. Son tres públicos diferentes, de edades y sexos distintos. La Revista Mujer trae comerciales de cosméticos, perfumes, cremas, tintura de pelo, medias, lencería, cosas para el hogar, detergentes. Lo que se espera de una revista femenina. Un par de anuncios de paños higiénicos, y casi al final, un poquito escondido, un revigorizante sexual. También trae una sección a la cola, “Vitrina”, que es como unas mini Paginas Amarillas con direcciones de cirujanos plásticos y dentistas.
Ercilla trae pocos reclames. Sus anuncios son dirigidos a hombres: libros, programas de TV, restoranes, autos, bancos, relojes y calcetines. No hay ningún reclame de productos de belleza para machos (que en esta era metrosexual suelen aparecer hasta en revistas femeninas) ni medicinales. “Vive “es muy sencilla, el 90% de sus anuncios comerciales son de cosas para comer y cadenas de restaurants de comida rápida.
Entonces es más que curioso que en los Zig Zags de los 20’s, el 80% de los anuncios no fueran ni de cosméticos, ni de comidas, ni de productos para varones, sino de remedios. ¡Y qué variedad de remedios! Al lado de algunos todavía usados hoy en día como Leche de magnesia Phillips y Cafiaspirina Bayer, hay marcas con nombres exóticos. Neurine ayudaba a que “duerma como un niño”; Astofan combatía la gota; Pangastrol, la ulcera; Instantina, la neuralgia; Peptamine, el asma bronquial, y Siroline Roche, la tos.
Las cortaduras y heridas se desinfectaban con Iodex; las capsulas de quinina Pelletier eran excelentes para la gripe, las píldoras De Witt servían para curar el “mal de piedra”, o sea cálculos renales, y, sorpresa, el Mentholatum se usaba entonces para granos y erupciones. El Dr. Scholl fabricaba unos zino-pads para quitarse los callos y Mothersill’s era indispensable para evitar mareos cuando s viajaba en ferrocarril. ¿Cómo serían los viajes de entonces? porque yo nunca me he mareado en un tren.
Hay incluso remedios para animales como el Naphto Carbol que aconsejan para lavar reses (obvio que se espera que esa revista la lean los dueños de fundo). Y el Dr. Schmidt anuncia que atiende a gatos y perros en Santiago, Calle San Antonio para ser más exactos, y que es el único establecimiento veterinario en Chile. ¿Un solo veterinario en todo el país?
Los chilenos sufrían de nervios que se curaba con Virol, y la Iperbiotina ayudaba a las niñas neurasténicas (aunque la mejor solución para eso era encontrarles marido). También hay anuncios para curas de enfermedades hoy casi erradicadas como la tuberculosis. Al parecer aun en las clases altas los chilenos eran raquíticos y por eso se promocionan tónicos y reconstituyentes como Nuxade o el Vino de Pangadune “mejor que el aceite de hígado de bacalao”. Ah y no hay que olvidarse de la famosa Emulsión de Scott que hace que un hombre de 45 años se sienta joven. ¿Perdón? 45 años es un lolo hoy en día.
Pero también hay comerciales para enfermedades inmencionables. Aunque Zig-Zag no tiene tabúes. En una segunda página encuentro un gran anuncio del elixir de Virginie Nyrdhal para las almorranas, y Jubol ayuda reducir la hinchazón de hemorroides. Bueno saber. Curiosamente los chilenos no parecían sufrir de estreñimiento. Cuando uno piensa en la cantidad de comerciales de yogures y cereales para intestinos porfiados de hoy en día, es un alivio saber que laxantes como Laxol se administraban en los 20’s principalmente a los niños.
Pero lo que mas me chocó de estas revistas de épocas vetustas, fue que no tuviesen tapujo en ofrecer productos que aun en mi día no se mencionaban delante de los caballeros. Así me entero que los dolores asociados con “flujo mensual femenino" se curaban con Apolina Chateaut; que para vaginitis o “pérdidas blancas” existían las Píldoras Helenniene de Naud; y que las damas podían atender su higiene intima gracias a productos como Gyraldose y Neolides.
Hay muchos reclames de antisépticos femeninos, muy útiles en un tempo en que los caballeros volvían a la cama de sus esposas con enfermedades contraídas en casas de remolienda. Además, decían las malas lenguas, muchos de esos lavados se usaban como control de natalidad. Pues en todas las épocas…
He dejado para el final lo más espectacular. Un tratamiento para hombres que “han abusado de su virilidad” (no me pregunten cómo): un tónico que contiene nuez vómica (¡guacala!) y “sustancias testiculares”. ¿Qué es eso y de qué testículos lo extrajeron?
Tengo que añadir que no sé porque razón, aun en estas revistas dirigidas a varones, hay muy pocas ofertas de alcohol o tabaco. Aunque Zigzag aprovecha de hacerse reclame ofreciendo su papel para los cigarrillos. ES que en esos tiempos los hombres liaban sus propios puchos. ¿Qué se puede deducir de este examen? ¿Éramos los chilenos hace 90 años más enfermizos, más obsesionados con nuestra salud, o las compañías farmacéuticas gastaban más plata en publicitarse?
sábado, 9 de octubre de 2010
Impaciencia, el nombre de pila del Diablo: la tragedia de vivir de prisa
Como la gran parte de los chilenos, me he pasado del día comiéndome las uñas pensando en los mineros y en su cercano rescate. Si la impaciencia me consume a mí ¿cómo estarán ellos y sus familias? Es curiosa esta agitación, porque la gran lección que nos han dado los 33 y su gente del Campamento Esperanza es el valor de la paciencia que se conjuga con amor y se vuelve sinónimo de fe.
Hace unos años, un sacerdote me dijo que el nombre de pila del Diablo era “prisa” puesto que ésta nos obligaba caer en dos estados que mucho alegraban al Coludo, la impulsividad y la impaciencia. La primera nos empujaba a cometer acciones perjudiciales, la segunda nos hacia caer en el pecado de la desesperación.
“El pecado de Judas”, me explicaba el mismo sacerdote,” no fue traicionar a Jesús, puesto que antes de convertirse en santos y mártires, San Pedro negó a Cristo y San Pablo persiguió con saña a los cristianos. El pecado fue caer en la desesperación y tomar una acción impulsiva: quitarse la vida”.
Soy la primera en desesperarme. No puedo evitarlo. Mi trabajo me somete a presiones perpetuas en la que jefes impacientes exigen material constantemente y en tiempo record. Hasta hace poco, yo había condicionado mi vida a ese ritmo, lo que me hacia sentir vieja, acabada e insatisfecha. Creo que es una enfermedad que nos aflige a muchos. Nos exigimos continuas metas, y al no alcanzarlas en el tiempo deseado, nos sentimos frustrados e inútiles.
No voy a dar un sermón de esos que se encuentran en librillos de autoayuda. Estoy muy lejos de haber encontrado el secreto de la vida, pero sé que en él no juegan ningún rol ni la prisa ni la impaciencia. Vivimos apremiados por un reloj ficticio, sin detenernos a medir las consecuencias de nuestras acciones, ni a admirar los cambios positivos que nos rodean. Solo los recordamos cuando ya son parte de nuestra historia. Pero tal como vivimos apurados, también exigimos a los que amamos que se apuren sin darnos cuenta que lo ideal es disfrutar de los momentos compartidos, aun cuando sean breves, del hoy que nos permite estar juntos. No de las leseras que hicimos ayer ni de la incertidumbre del mañana.
Siempre se ha dicho que los jóvenes viven “a la rápida”, que se apresuran demasiado en crecer. ¡Oh sorpresa! Los viejos también viven sus emociones de manera impulsiva e impaciente. Pasados los 50, los años pasan con una velocidad increíble. Yo no sé donde se fue el 2010. Parece anteayer que celebrábamos el triunfo de Piñera y ayer lo del terremoto.
Los jóvenes viven de carrera porque temen llegar a viejos. Hay viejos que viven de carrera por temor a morir sin haberlo vivido todo. Es un absurdo, puesto que toda edad debería ser saboreada con calma, sin aspiraciones ni temores que nos impidan gozar de cada instante y de quien quiere compartirlos con nosotros.
Siento una gran admiración por los habitantes del Campamento Esperanza que han permanecido firmes, a pesar de que la procesión va por dentro. ¿Cómo se vive este martirio sin caer en la desesperación, sin tirar la toalla, sin amargarse y renegar de todos los factores y poderes que se han confabulado para provocar esta desgracia? Pues tal como lo viven en subterra sus familiares y seres queridos. Aunque parezca cruel, tanto los mineros como sus familias han aprendido un secreto vital, a vivir día a día, a agradecer estar vivos, a cosechar paciencia, a no tomar decisiones a tontas y a locas.
¿Tenemos nosotros que encerrarnos en una cueva o sentarnos a esperar un milagro para poder aprender a ser pacientes, a no desmoralizarnos por lo que no tiene remedio o cuya solución no está al alcance de nuestra mano? Tal vez así organizaríamos nuestras prioridades, nos daríamos un espacio, valoraríamos nuestras relaciones y apreciaríamos las virtudes de nuestros seres queridos.
Hoy alguien me dijo que hay que darle tiempo a Piñera y a su gobierno para que imponga cambios en nuestra sociedad y que dejemos de sentir que seguimos siendo presas de los errores de la Concertación. Es cierto, el hombre no cumple todavía un año con la banda presidencial puesta. Hay que darle el beneficio de la duda. No es como Obama o Zapatero que bien sabemos son capaces de cambiar un país para mal y hacer desdichados a sus habitantes. Con Tatán todavía tenemos la esperanza de que haga lo contrario.
Lo peor de la impaciencia es que mata la esperanza. Sin esperanza no hay nada bueno, ni siquiera el amor. Mal entendemos el término “esperanza” confundiéndola con “planificar”. Esperar es simplemente desear que mañana sea mejor o tan bueno como hoy, pero para eso debemos darnos tiempo para apreciar el hoy que puede estar cargado de sorpresas maravillosas y de regalos inesperados.
Creo que el primer paso para aprender a tener fe y evitar congojas es reconocer todo y a todos los que impiden que caigamos en la negra noche de la desesperación. Comienzo agradeciendo a los pilares de mi existencia, pidiéndoles que sigan ahí firmes mientras yo esté atrapada en mi mina personal, y que no se impacienten porque nos separe un océano o una tormenta afecte nuestros correos electrónicos.
miércoles, 6 de octubre de 2010
Pequeñas muestras de antisemitismo
En los últimos días, he vuelto a sentir muy cerca la garra del antisemitismo solapado. Me doy cuenta que el sentimiento anti-judío aumenta en el mundo y se manifiesta bajo los más curiosos disfraces. Por ejemplo, y que me juzguen ante un tribunal rabínico si cometo Lashon Hara, para mi "Breaking the Silence", una asociación dedicada a enlodar a Tzahal ante la comunidad internacional, fomenta el antisemitismo.
Ha aparecido por ahí otro video de un soldado israelí mofándose de un prisionera palestina. Lean, burlándose, no pegándole, torturándola o persiguiéndola con perros. A mi lo que me gustaría es amarrar a los animales de Breaking the Silence, asociación judía que promueve estos videos por todo el mundo, y hacer que los soldados israelíes bailen a su alrededor ,ululando como Pieles Rojas, grabarlo y subirlo a YouTube. Así los moralistas podrían decir, y con razón, “que mal se tratan estos pu...judíos entre si”.
Me parece muy loable que existan organizaciones que investiguen abusos cometidos en el ejército y otras instituciones israelís, pero que laven la ropa sucia en casa. El distribuir este material a medios internacionales solo ayuda a crear más sentimientos anti-israelíes que son sinónimo a antisemitismo. ¿Me van a decir que son tan tontos los de Breaking the Silence que no lo saben?
Por supuesto que la noticia al ser esparcida va adquiriendo tonos más tóxicos, dependiendo del color del medio que la difunde. FoxNews obviamente ni la tocó. En Internet no la mencionaron ni Libertad Digital ni Religión en Libertad. En cambio, las ediciones en línea de diarios españolas la traían y también la televisión. ¡Que obsesión! Aunque la comprendo, puesto que eso es más seguro y vendible que quejarse de la incompetencia de la Corte Zapatera o especular sobre el futuro de la economía española.
Igual me da lata que ABC la anuncie junto con otra noticia impublicable de una nueva enmienda talmúdica que permite a las agentes de la Mossad, en aras del deber, cometer adulterio. Ese tipo de cosas debería interesarle sólo a las agentes de Mossad, a sus parejas y a su conciencia. ¿Además qué es eso? En mi día, los quehaceres de la Mossad, de la KGB y de la CIA eran privados, no los leíamos en periódicos cuyo uno objetivo pareciera ser propagar cuanta nota incluya la palabra “S-E-X-O”. Lamentablemente, a juzgar por los comentarios de los lectores, estas noticias solo avivan la hoguera de antisemitismo.
Pasando a temas menos frívolos. Mucha ira causó la semana pasada un chiste que salió de la boca del Primer Ministro Italiano Silvio Berlusconi. Il Cavalieri es reconocido por sus infame humor, y este chiste, cuyo blanco era la codicia judía aun en los días de la Shoah, es bastante fome, vulgar y tonto, pero es un chiste. La gente salió a la calle a protestar, pero seamos francos, no les interesaban ni los judíos ni las víctimas del Holocausto. Querían protestar contra Berlusconi.
El Vaticano en cambio fue sincero en su protesta. Se le agradece, pero desearía que en vez de repudiar una muestra más de mal gusto berlusconiano, mostrasen su indignación ante los comentarios de Giuseppe Ciarrapico, senador del PDL (el partido de Berlusconi) que expresó comentarios francamente antisemitas (y esto no en tono de chanza) en un inflamatorio rechazo a un grupo de disidentes, liderados por el Senador Gianfranco Fini, que han decidido formar otro partido. Los disidentes se han alejado de la onda neofascista del PDL y están abrazando posturas más tradicionales de Derecha.
Fini (foto)incluso ha visitado Israel y repudiado las leyes raciales de Mussolini. Desde entonces, sus enemigos lo han caricaturizado usando la Kipá, el gorro típico de los judíos. A eso aludió Ciarrapìco cuando preguntó si Fini y sus seguidores ya habían ordenado que les hicieran kipás, agregándole un comentario feísimo de que quien traiciona una vez traicionara siempre.
Si me encuentro a Ciarrapico en la calle lo voy a agarrar a carterazos. Puedo tolerar el antisemitismo en cualquiera, menos en un italiano. Y si vamos a hablar de traidores, Don Ciarrapico debería recordar que ningún judío italiano traicionó al Duce. En cambio éste traiciono a todos los judíos (y judías incluyendo a su amante Margherita Sarfatti) que fueron leales al Fascismo y lo llevaron al poder.
En comparación con esto las otras manifestaciones antisemitas de la semana: los comentarios del idiota David Cameron sobre Gaza; los boicots a seminarios turísticos en Jerusalem, las suásticas pintadas en propiedades judías en Francia y en una sinagoga canadiense, son nimiedades. Meras expresiones, de cómo las llamaban los Nazis en La lista de Schindler, “old fashioned Jew-hating”.
lunes, 4 de octubre de 2010
Rafael Correa y Obama: gobernando con la prepotencia
En estos días hemos visto el triste espectáculo que Rafael Correa, presidente de Ecuador, montara durante, lo que él denomina, un intento de golpe de estado. Digo triste porque hay 8 muertos, 300 heridos, y un presidente incólume. Más allá de si fue un autogolpe diseñado para dar más poder al ya radical Correa o si efectivamente le torcieron el brazo y tendrá que reconsiderar sus políticas, los hechos revelan las dinámicas dela Administración Correa, y su excesiva prepotencia. ¡Oh, sorpresa ¡ Una cualidad que comparte con el Presidente de los Estados Unidos. ¿Son estas las nuevas y arrogantes formas de gobernar de los radicales progresistas?
Rafael Correa, a diferencia del pueblo ecuatoriano, no goza de mis simpatías. Es un mini Chávez, parte del circo chavista, otro esbirro de los antiimperialistas que son más imperialistas que Teddy Roosevelt. Pero más allá de su color político, está su personalidad desaforada, megalómana y muy arrogante. La exhibe en sus discursos donde aúlla, babea, se sacude. Parece un poseído o un imitador de dictadores de antaño. No es de sorprender. Chávez cuando está de pie hace discursos mussolinescos (y eso que le falta la pera del Duce), bamboleándose para todos los lados. Me recuerda un discurso que hizo Fidel en Rancagua, creo que fue en Sewell para los mineros, en el 71. Mi Pa, que fue testigo, me contó que se mareó. “El hombre no se quedaba quieto. Se proyectaba para todos lados”.
Los discursos agitados, la expresión corporal hiperactiva y los gritos son manifestaciones de inseguridad. Recuerdo que en la última campaña quien más gritaba era Frei, porque era él más inseguro. Incluso en los debates era quien más alzaba la voz. A Obama últimamente también le ha dado por gritar como una manera de efervecer al público. Mala idea. Clinton, como tiene un timbre de voz bajo, casi nunca gritaba y por eso la gente escuchaba sus discursos y se dejaba convencer por su labia. Lo mismo ocurría con Reagan que podía solicitar las cosas mas insólitas (como cuando exigió a Gorbachov el derribo del muro de Berlín) usando un tono firme, pero sin elevar la voz en exceso.
En cambio, el pobre Correa grita y se desfoga. Le gusta contar que en el colegio defendía a los más débiles, pero tiene pinta de bully. Lo demuestran sus medidas, la última de las cuales enardeció a quienes siempre controlan las protestas, la policía. Que un cuerpo de policía se levante a protestar es casi inaudito, demuestra que algo les derramó el vaso, que están hasta la corona con quienes los gobiernan.
Al saber de la insurrección, Correa adopta actitudes matonescas. Va a enfrentarse a los insurrectos, se abre la camisa, se golpea el pecho como Tarzán, los desafía a que lo maten. Todo debidamente cubierto por los medios .Allende con la metralleta se veía más heroico.
No lo matan, pero le dan como caja. El heroico Correa huye y lo próximo es que aparece en silla de ruedas y provisto de mascara antigases en un hospital, desde donde dice estar secuestrado (¿por los médicos?) y donde ruega que lo vaya rescatar su leal ejército. Los que llegan son turbas de periodistas. Había más periodistas que policías renegados que eran los que asustaban a Rafael. Detrás de la prensa, como en los Wésterns, llega la Caballería que rescata a su presidente.
Correa goza como chino. Gracias a sus obscenas pantomimas ha podido hacerse la victima, que es la nueva forma de ejercer el poder en este mundo. Los fuertes son las llorosas victimas, y los endebles son sus verdugos aquejados por remordimientos y por la ley del hielo que les imponen comunidades que debería ayudarlos.
Pero aun como víctima Correa es prepotente. “El que nace para chicharra muere cantando” como dice mi Ma. Su prepotencia ha matizado todo su gobierno. Humilla oponentes, humilla ministros. Así no se puede gobernar. Solo la Mami Bachelet pudo darse el lujo de coscachear a sus ministros en público y que la siguieran queriendo.
Con su comportamiento Correa consigue desafectos de todos los calibres. Se le opone la “elite corrupta”, los policías, los líderes indígenas y hasta los intelectuales. Incluso, su hermano ha hecho declaraciones en contra del Presidente del Ecuador.
Es que ser prepotente no ayuda a gobernar. Y eso debería saberlo Obama que aunque no insulta su gente (o al menos no lo sabemos. Que Rahm Emanuel prefiera se alcalde de una ciudad infecta como Chicago, antes que quedarse en La Casa Blanca, es muy decidor) insulta a su pueblo al que trata como una tribu de niños mongolitos a los que solo él puede adiestrar.
Volviendo a Correa. Sus propios votantes lo califican de soberbio, de querer hacerlo todo solito (es lo mismo que la Concerta le critica a Tatán) y de no saber negociar. Solo sabe golpear. Eso también es grave y es un mal ejemplo de fortaleza. Ricardo Lagos era famoso por golpear mesas, pero siempre las equivocadas. Nunca le pegó en la mesa a Kirchner, y eso que Lavín le intimó a hacerlo.
Por sobre todo, Rafael Correa no sabe escuchar. Igualito que Obama. Y ninguno de los dos escucha la historia, a pesar de que el hibrido insiste en comparar sus políticas con la abolición de la esclavitud, el triunfo de las sufragistas, y las luchas sindicales (ahora se cree Jimmy Hoffa). En el caso de Correa, éste tiene congelada, no abandonada, una ley para abolir el Congreso y gobernar por decreto. Cuidado, Rafa, eso hicieron Balmaceda y Allende y mira como les fue.
sábado, 2 de octubre de 2010
"Es lo que hay": Una mala cosecha de candidatos
“Es lo que hay” es una expresión coloquial chilena muy útil. Significa que no hay nada mejor o peor aun se aplica a “males menores”. “Es lo que hay” es lo que gente de Izquierda a Derecha me ofrece como explicación-excusa por haber votado por Sebastián Piñera. Pero mirando el espectáculo político del continente e incluso el de España, parece que “es lo que hay” determina el resultado de elecciones en todas partes.
Yo nunca he dejado de ser chilena, por lo que siempre he votado aquí. Mi carrera electoral comenzó tarde y con pocas excepciones, mis candidatos suelen perder. Piñera me ha hecho perder un par de veces al igual que Joaquín Lavín. Me sentí peor cuando Lavín perdió ante Ricardo Lagos que cuando Chaguan lo venció en las ultimas elecciones. Prefiero a Lavín en el Ministerio de Educación que en el Senado donde nadie hace nada útil.
A lo que voy, para mi Lavín es un hombre integro, una integridad que va más allá de su moral, es un político completo, preparado, estoy segura de que hubiera sido un excelente presidente. Pero hay un problema, no galvaniza a la gente y eso es indispensable en un político. En cambio Ricardo el Fatuo si que enloquecía a la gente. No se por qué, tipejo más antipático no conozco. Pero aunque en la primera vuelta, Lavín estaba rozando a Lagos, prensa y masa se volvían locas por el último. Hasta gente de Derecha me decían “Lagos es un gallo muy inteligente”. Es astuto y hasta ahí nomás. Lo que tiene Lagos, y Mi Pa me lo explicó y lo cito, es esto: “Lagos es como “El Paleta” Alessandri. Mira a la gente p’abajo. Eso les gusta a los chilenos, un presidente que los mira en menos”.
Basta de Lagos, porque lo mismo pasó con la Bachelet. También miraba a los chilenos p’abajo, pero como si fueran polluelos a los que había que empollar en su amplio seno de Mamá Gallina. He visto muchos presidentes en Chile, pero pocos que suscitaran la pasión de las Bacheletistas y de los Laguneros en su día, porque hoy Ricardito está viejo y no lo aplauden ni sus nietos cuando les regala un cheque.
El caso es que el año pasado se sentía una gran incomodidad en Chile. Aparte de la crisis, crecía una sensación de desamparo. ¡Se iba la Mami! ¡Constitución injusta que no dejaba que la reeligieran! Ahí comprendí que en Chile no se vota por la Concertación. De hecho, a la mayoría de los Bacheletistas y Laguneros los incomoda ese crisol de ideologías que no los representa. Un poco como me pasa a mí con la Alianza.
La gente quería a Michelle Bachelet y no sentía que Frei pudiera reemplazarla ni en sus afectos ni en su confianza política. Yo, y muchos derechistas estábamos igual. Con todo el respeto que sentía por Lavín, veía su imagen gastada. En cuanto A Piñera, en quien creí hace cinco años, me había defraudado con posturas y declaraciones ambiguas. Me parecía débil, “eager to please” como dicen los gringos.
“¿Es que no hay nadie mejor?” gemía yo a mis amigos “¿Alguien de la UDI o de RN?” Me respondían que un candidato de la UDI sería contraproducente. “Nadie votaría por él. Seria como votar por Pinochet. Y RN ya se las jugó por Piñera”. La verdad es que todas esas explicaciones escondían una realidad, lo más magnético que tenía la Alianza era Piñera, pero eso no significaba que era lo mejor. Tanto así que cuando apareció MEO, un cuarto de Chile deliró por él.
SI yo hubiera tenido 20años, yo también hubiera votado por el marido de la Karen. Pero a mi edad ya podía ver a través de Marco Enríquez Ominami. Notaba chuecuras, flaquezas, ignorancias que serian impedimentos fundamentales en un gobierno. Por eso, al final votamos por Piñera, porque estábamos hartos de la Concerta y “él era lo que había”. ¿Y cuándo se vaya Piñera qué va a pasar? Vamos a estar iguales. No han surgido candidatos mejores.
Curiosamente, es lo mismo que me dicen los argentinos cuando les pregunto porqué votaron a De La Rúa y a los Señores K. “Es que no hay otros”. Es cierto, porque esta gente aparte de nefasta no es carismática. No agita multitudes como Carlos Menem en su primera elección.
En México, el PRI gobernó por casi un siglo. En el 2000, se eligió al conservador Vicente Fox porque la gente (como nosotros con la Concerta) estaba harta de corrupción priista. Pero había mas interés en Fox que en su sucesor, Calderón, un tipo tan inocuo que me olvido de su cara. Ganó porque no se quería de nuevo a la Izquierda en Los Pinos. Aunque López Obrador sigue chillando que le robaron las elecciones. Ladrón que roba a ladrón…
Hace unos meses, mi hermano (que es ciudadano estadounidense), se condolía de haber votado por Obama ¿Y por quién ibas a votar? Le pregunté. McCain es un hombre magnifico, que hubiese ganado si se presentaba como independiente. Pero los Republicanos eran parias el 2008. Su partido estaba maldito. USA quería un cambio, y Obama lo prometía. Como Zapatero prometió cambiar a España (y vean que lo ha hecho) o Piñera, al que todavía coloco por encima de esos engendros, ha llegado a La Moneda con el slogan "Una nueva forma de gobernar"
Es un mito eso de que el hibrido ganó porque hechizó al país con carisma y retórica. Sus discursos eran inferiores a los de Clinton y Gore. Y para carisma Ronald Reagan. Los afro-americanos estarían deslumbrados con él, o mejor dicho su color. Aunque parezca infantil, muchos votaron por Obama para decir “en la Casa Blanca hay un presidente negro”. Tal como muchas ingenuas del Alto Las Condes votaron por La Mami Bachelet porque “es mujer y va a hacer algo por las mujeres”.
La falta de candidatos viables, y la desesperación que embarga a un electorado en épocas de crisis invitan a votar por el primero que se vea diferente al predecesor. Aunque no espolee nuestra confianza, aunque no nos enamoren sus ideas aunque su apariencia no nos encandile. ¿Por eso los alemanes votaron por los Nazis el 33?
Después del 11-M, España eligió a Zapatero, no una sino dos veces. Hartos de él, es posible que en las próximas elecciones votarán por un candidato que represente lo contrario y que lamentablemente es Mariano Rajoy, un señor mas inocuo que Felipe Calderón y que no cuenta con la confianza ni de su partido. Rajoy, y hace un mes tuve que calarme un discurso de él por TVE, es aburridísimo, tiene facha de tonto y la vanidad de ser el único en la Península Ibérica que cree que él puede salvar a España. Un hombre que no sabe abrocharse el cinturón de seguridad, tampoco sabrá amarrarse los pantalones y con estos abajo no se salva a nadie. Pero Rajoy “es lo que hay”.
Yo nunca he dejado de ser chilena, por lo que siempre he votado aquí. Mi carrera electoral comenzó tarde y con pocas excepciones, mis candidatos suelen perder. Piñera me ha hecho perder un par de veces al igual que Joaquín Lavín. Me sentí peor cuando Lavín perdió ante Ricardo Lagos que cuando Chaguan lo venció en las ultimas elecciones. Prefiero a Lavín en el Ministerio de Educación que en el Senado donde nadie hace nada útil.
A lo que voy, para mi Lavín es un hombre integro, una integridad que va más allá de su moral, es un político completo, preparado, estoy segura de que hubiera sido un excelente presidente. Pero hay un problema, no galvaniza a la gente y eso es indispensable en un político. En cambio Ricardo el Fatuo si que enloquecía a la gente. No se por qué, tipejo más antipático no conozco. Pero aunque en la primera vuelta, Lavín estaba rozando a Lagos, prensa y masa se volvían locas por el último. Hasta gente de Derecha me decían “Lagos es un gallo muy inteligente”. Es astuto y hasta ahí nomás. Lo que tiene Lagos, y Mi Pa me lo explicó y lo cito, es esto: “Lagos es como “El Paleta” Alessandri. Mira a la gente p’abajo. Eso les gusta a los chilenos, un presidente que los mira en menos”.
Basta de Lagos, porque lo mismo pasó con la Bachelet. También miraba a los chilenos p’abajo, pero como si fueran polluelos a los que había que empollar en su amplio seno de Mamá Gallina. He visto muchos presidentes en Chile, pero pocos que suscitaran la pasión de las Bacheletistas y de los Laguneros en su día, porque hoy Ricardito está viejo y no lo aplauden ni sus nietos cuando les regala un cheque.
El caso es que el año pasado se sentía una gran incomodidad en Chile. Aparte de la crisis, crecía una sensación de desamparo. ¡Se iba la Mami! ¡Constitución injusta que no dejaba que la reeligieran! Ahí comprendí que en Chile no se vota por la Concertación. De hecho, a la mayoría de los Bacheletistas y Laguneros los incomoda ese crisol de ideologías que no los representa. Un poco como me pasa a mí con la Alianza.
La gente quería a Michelle Bachelet y no sentía que Frei pudiera reemplazarla ni en sus afectos ni en su confianza política. Yo, y muchos derechistas estábamos igual. Con todo el respeto que sentía por Lavín, veía su imagen gastada. En cuanto A Piñera, en quien creí hace cinco años, me había defraudado con posturas y declaraciones ambiguas. Me parecía débil, “eager to please” como dicen los gringos.
“¿Es que no hay nadie mejor?” gemía yo a mis amigos “¿Alguien de la UDI o de RN?” Me respondían que un candidato de la UDI sería contraproducente. “Nadie votaría por él. Seria como votar por Pinochet. Y RN ya se las jugó por Piñera”. La verdad es que todas esas explicaciones escondían una realidad, lo más magnético que tenía la Alianza era Piñera, pero eso no significaba que era lo mejor. Tanto así que cuando apareció MEO, un cuarto de Chile deliró por él.
SI yo hubiera tenido 20años, yo también hubiera votado por el marido de la Karen. Pero a mi edad ya podía ver a través de Marco Enríquez Ominami. Notaba chuecuras, flaquezas, ignorancias que serian impedimentos fundamentales en un gobierno. Por eso, al final votamos por Piñera, porque estábamos hartos de la Concerta y “él era lo que había”. ¿Y cuándo se vaya Piñera qué va a pasar? Vamos a estar iguales. No han surgido candidatos mejores.
Curiosamente, es lo mismo que me dicen los argentinos cuando les pregunto porqué votaron a De La Rúa y a los Señores K. “Es que no hay otros”. Es cierto, porque esta gente aparte de nefasta no es carismática. No agita multitudes como Carlos Menem en su primera elección.
En México, el PRI gobernó por casi un siglo. En el 2000, se eligió al conservador Vicente Fox porque la gente (como nosotros con la Concerta) estaba harta de corrupción priista. Pero había mas interés en Fox que en su sucesor, Calderón, un tipo tan inocuo que me olvido de su cara. Ganó porque no se quería de nuevo a la Izquierda en Los Pinos. Aunque López Obrador sigue chillando que le robaron las elecciones. Ladrón que roba a ladrón…
Hace unos meses, mi hermano (que es ciudadano estadounidense), se condolía de haber votado por Obama ¿Y por quién ibas a votar? Le pregunté. McCain es un hombre magnifico, que hubiese ganado si se presentaba como independiente. Pero los Republicanos eran parias el 2008. Su partido estaba maldito. USA quería un cambio, y Obama lo prometía. Como Zapatero prometió cambiar a España (y vean que lo ha hecho) o Piñera, al que todavía coloco por encima de esos engendros, ha llegado a La Moneda con el slogan "Una nueva forma de gobernar"
Es un mito eso de que el hibrido ganó porque hechizó al país con carisma y retórica. Sus discursos eran inferiores a los de Clinton y Gore. Y para carisma Ronald Reagan. Los afro-americanos estarían deslumbrados con él, o mejor dicho su color. Aunque parezca infantil, muchos votaron por Obama para decir “en la Casa Blanca hay un presidente negro”. Tal como muchas ingenuas del Alto Las Condes votaron por La Mami Bachelet porque “es mujer y va a hacer algo por las mujeres”.
La falta de candidatos viables, y la desesperación que embarga a un electorado en épocas de crisis invitan a votar por el primero que se vea diferente al predecesor. Aunque no espolee nuestra confianza, aunque no nos enamoren sus ideas aunque su apariencia no nos encandile. ¿Por eso los alemanes votaron por los Nazis el 33?
Después del 11-M, España eligió a Zapatero, no una sino dos veces. Hartos de él, es posible que en las próximas elecciones votarán por un candidato que represente lo contrario y que lamentablemente es Mariano Rajoy, un señor mas inocuo que Felipe Calderón y que no cuenta con la confianza ni de su partido. Rajoy, y hace un mes tuve que calarme un discurso de él por TVE, es aburridísimo, tiene facha de tonto y la vanidad de ser el único en la Península Ibérica que cree que él puede salvar a España. Un hombre que no sabe abrocharse el cinturón de seguridad, tampoco sabrá amarrarse los pantalones y con estos abajo no se salva a nadie. Pero Rajoy “es lo que hay”.
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viernes, 1 de octubre de 2010
Diálogos de sordos: ¿Qué pasó con el arte de la argumentación?
Uno de los cursos más interesantes que tomé en la universidad (tan interesante que hasta me enamoré del profe) fue uno de retorica. Ahí aprendí la importancia y poder de la argumentación, sobre todo en debates y en negociaciones. Hoy se habla mucho de evitar guerras, conflictos y hasta huelgas, pero la falta de argumentos que convenzan al contrario desembocan siempre en el uso de la agresividad verbal que eventualmente llega a la física. Lo que pasa es que la gente no sabe, olvida o simplemente decide no usar argumentos validos.
La gente habla mucho de lógica y razón, pero estas palabra, como tantas, han perdido su verdadero significado en el discurso cotidiano, sea el personal o el político. Ya no se sabe como persuadir al contrario para que se vuelva uno de los nuestros, o justificar nuestras ideas. Nuestro querido presidente Piñera es el Rey del flip-flopping. Basta leer esta entrada de nuestro amigo Javier Bazán que con ejemplos, por todos conocidos, demuestra como Piñera cambia de colores según la ocasión, tal como hacía el Camaleón de Leo Marini.
Pero no es único. Los discursos de la Señora K. convencen tan poco como los de Obama que de buen orador pasó a ser el Rey de los Enredos. Ya parece Cantinflas. En cambio mandatorios matones como Chávez o Rafael Correa usan argumentos “ad hominem” y “ad baculum” disparando pedradas, insultos y escupos que le caen a los oyentes antes que a sus enemigos, que ya hace rato dejaron de escucharlos.
Y dejando atrás la política pasemos a los científicos que convencen al público con falacias, tal como el pretender que porque sepan más que el ciudadano medio, tienen la razón. La razón par embaucarlos como Stephen Hawking y sus sofismas para explicar la ausencia o ineficacia de D-s.
Anoche escuche un debate en The O’Reilly Factor que me puso la carne de gallina, porque fue un micro ejemplo de la poca importancia que se le da la argumentación veraz y lógica en nuestros tiempos. En la segunda parte de la entrevista de Bill O’Reilly a su tocayo Maher, este último declaró con gran altanería que consideraba que el 60% de los norteamericanos eran estúpidos por creer en el Arca de Noé.
Primero, me sorprendió su manejo de cifras. No sabía que tanto gringo creía en el Arca de Noé. Luego me pareció muy violento definir a tanta gente como “estúpida” solo por no concordar con las ideas propias. Es como si yo dijera que todos los chilenos que votaron por la Concertación son estúpidos. Errados si, pero ¿estúpidos? Ese es un argumento pendenciero.
O’Reilly débilmente argumentó que se habían encontrado restos de un arca en el Monte Ararat. Maher no lo escuchó. Ese es otro problema que surge durante una discusión. Estamos tan ocupados escuchándonos a nosotros mismos que no oímos al contrincante. Así ni se convence ni se puede negociar.
O’Reilly intentó explicar que lo del Arca de Noé era una “parábola”. Mal argumento. Una parábola también es una forma de convencer. Y el cuento no busca convencer a nadie. En ese caso, yo apelaría a la evidencia histórica. Muchísimas culturas (griegas, babilónicas) tienen mitos de un Diluvio Universal. Hay pruebas científicas de que hubo un cataclismo acuático en la zona mediterránea, fuera por el volcán de Santorini, o por un desborde del Mar Negro. Que Noé haya hecho un arca que flotara por sobre las aguas no es inconcebible. En el tsunami del 2004, mucha gente sobrevivió flotando sobre troncos. En el de Chiloé, del 60, un barco con marinos dentro, flotó por sóbre la ola del maremoto y llegó a tierra firme.
Tal vez lo de las especies animales pueda ser leyenda, pero en un programa de esos del Discovery o History ofrecían el argumento, un poco tirado de los pelos, pero no imposible, de que Noé no llevaba un macho y hembra de cada animal existente, sino pruebas de ADN de los mismos. Me parece más factible alegar eso que decir que el cuento de Noé sea una parábola o una estupidez.
Maher se aprovechó de la pobreza argumental de su adversario para preguntarle si “es parábola decir que si se ve a un vecino trabajando en domingo hay que matarlo”. Yo reconocí la cita y me incomodó lo mal expresada. Por empezar esta cita bíblica no pide matar al vecino y ciertamente no habla del domingo, sino del sábado. El problema es que O’Reilly, y lo evidenció su turbación, no conoce las Santas Escrituras. Buen ejemplo de que no se debe debatir sobre lo que no se sabe.
Nervioso, O’Reilly preguntó si eso aparecía en San Pablo. No, le aclaró triunfantemente Maher, “está en el Deuteronomio”. En realidad es de Éxodo y O’Reilly tuvo la delicadeza de explicar la fuente y el contexto de la cita después de la entrevista. Lástima que no lo hizo durante este soso debate.
En cambio, saco un argumento flojísimo. El como cristiano solo conoce el Nuevo Testamento. ¡Ayy, O’Reilly, por suerte Maher es tan ignorante como tú! Si alguien conoce el Antiguo Testamento, casi tan bien como los judíos, son los cristianos fundamentalistas. O’Reilly no es cristiano, es católico. Desafortunadamente, incluso en una era post Vaticano II, muchos católicos siguen mirando con recelo el Viejo Testamento y lo ignoran.
Un gran logro de Su Santidad Juan Pablo II fue impulsar los estudios bíblicos en el clero y recordar y revivir practicas judaicas que eran las bases del cristianismo. Yo, en 1992, asistí a un simulacro de Seder (la cena pascual delos judíos) en una escuela católica de NY donde estudiaba la hija de un amiga. Las monjitas me pidieron ayuda porque querían que sus alumnas tuvieran esa experiencia que era la vivida por Jesús y los apóstoles en la Ultima Cena. Pero esas prácticas no eran comunes en los días en que O’Reilly estudiaba el catecismo.
Seguro de que había ganado el debate, Maher se lanzó contra D-s al que acusó de haber escrito los textos bíblicos. Ahí O’Reilly sacó un buen argumentos. La Biblia que por siglos pasó de generación en generación por vía oral, finalmente fue escrita, no por profetas como adujo O’Reilly, sino por escribas como Ezra, y el Nuevo Testamento fue escrito por los Cuatro Evangelistas. Pero Maher no lo escuchaba y seguía repitiendo que D-s había escrito la Biblia. Triste argumento es ese de repetir y repetir la misma sandez, esperando que en un momento de la repetición coral este convenza o se vuelva verdad.
Finalmente, O’Reilly intentó exhortar a Maher de que se olvidara del Antiguo Testamento y se apegara a los Evangelios. ¿No era Jesús un tipo simpático y amable al que debía tomársele como ejemplo? Sí, concedió Maher, si Jesús viviera hoy en día seguramente implementaría un programa de salud como el de Obama. Cada loco con su tema.
¡Ayy, de milagro no le lancé un zapato a la tele! ¡Qué par de bestias ignorantes! Mi conclusión es que si no se sabe de un tema no se habla de el, si se carece de argumentos no se inicia un debate, y para que éste funcione hay que recobrar el uso de evidencias legítimas y explicaciones razonables. Ahora entiendo por qué las negociaciones de hoy en día, sean con sindicatos, mapuches montoneros o palestinos en plan de víctima, terminan siendo diálogos de sordos, donde nadie busca persuadir ni escuchar, todo lo que quieren ambos bandos es darse palos mutuamente.
La gente habla mucho de lógica y razón, pero estas palabra, como tantas, han perdido su verdadero significado en el discurso cotidiano, sea el personal o el político. Ya no se sabe como persuadir al contrario para que se vuelva uno de los nuestros, o justificar nuestras ideas. Nuestro querido presidente Piñera es el Rey del flip-flopping. Basta leer esta entrada de nuestro amigo Javier Bazán que con ejemplos, por todos conocidos, demuestra como Piñera cambia de colores según la ocasión, tal como hacía el Camaleón de Leo Marini.
Pero no es único. Los discursos de la Señora K. convencen tan poco como los de Obama que de buen orador pasó a ser el Rey de los Enredos. Ya parece Cantinflas. En cambio mandatorios matones como Chávez o Rafael Correa usan argumentos “ad hominem” y “ad baculum” disparando pedradas, insultos y escupos que le caen a los oyentes antes que a sus enemigos, que ya hace rato dejaron de escucharlos.
Y dejando atrás la política pasemos a los científicos que convencen al público con falacias, tal como el pretender que porque sepan más que el ciudadano medio, tienen la razón. La razón par embaucarlos como Stephen Hawking y sus sofismas para explicar la ausencia o ineficacia de D-s.
Anoche escuche un debate en The O’Reilly Factor que me puso la carne de gallina, porque fue un micro ejemplo de la poca importancia que se le da la argumentación veraz y lógica en nuestros tiempos. En la segunda parte de la entrevista de Bill O’Reilly a su tocayo Maher, este último declaró con gran altanería que consideraba que el 60% de los norteamericanos eran estúpidos por creer en el Arca de Noé.
Primero, me sorprendió su manejo de cifras. No sabía que tanto gringo creía en el Arca de Noé. Luego me pareció muy violento definir a tanta gente como “estúpida” solo por no concordar con las ideas propias. Es como si yo dijera que todos los chilenos que votaron por la Concertación son estúpidos. Errados si, pero ¿estúpidos? Ese es un argumento pendenciero.
O’Reilly débilmente argumentó que se habían encontrado restos de un arca en el Monte Ararat. Maher no lo escuchó. Ese es otro problema que surge durante una discusión. Estamos tan ocupados escuchándonos a nosotros mismos que no oímos al contrincante. Así ni se convence ni se puede negociar.
O’Reilly intentó explicar que lo del Arca de Noé era una “parábola”. Mal argumento. Una parábola también es una forma de convencer. Y el cuento no busca convencer a nadie. En ese caso, yo apelaría a la evidencia histórica. Muchísimas culturas (griegas, babilónicas) tienen mitos de un Diluvio Universal. Hay pruebas científicas de que hubo un cataclismo acuático en la zona mediterránea, fuera por el volcán de Santorini, o por un desborde del Mar Negro. Que Noé haya hecho un arca que flotara por sobre las aguas no es inconcebible. En el tsunami del 2004, mucha gente sobrevivió flotando sobre troncos. En el de Chiloé, del 60, un barco con marinos dentro, flotó por sóbre la ola del maremoto y llegó a tierra firme.
Tal vez lo de las especies animales pueda ser leyenda, pero en un programa de esos del Discovery o History ofrecían el argumento, un poco tirado de los pelos, pero no imposible, de que Noé no llevaba un macho y hembra de cada animal existente, sino pruebas de ADN de los mismos. Me parece más factible alegar eso que decir que el cuento de Noé sea una parábola o una estupidez.
Maher se aprovechó de la pobreza argumental de su adversario para preguntarle si “es parábola decir que si se ve a un vecino trabajando en domingo hay que matarlo”. Yo reconocí la cita y me incomodó lo mal expresada. Por empezar esta cita bíblica no pide matar al vecino y ciertamente no habla del domingo, sino del sábado. El problema es que O’Reilly, y lo evidenció su turbación, no conoce las Santas Escrituras. Buen ejemplo de que no se debe debatir sobre lo que no se sabe.
Nervioso, O’Reilly preguntó si eso aparecía en San Pablo. No, le aclaró triunfantemente Maher, “está en el Deuteronomio”. En realidad es de Éxodo y O’Reilly tuvo la delicadeza de explicar la fuente y el contexto de la cita después de la entrevista. Lástima que no lo hizo durante este soso debate.
En cambio, saco un argumento flojísimo. El como cristiano solo conoce el Nuevo Testamento. ¡Ayy, O’Reilly, por suerte Maher es tan ignorante como tú! Si alguien conoce el Antiguo Testamento, casi tan bien como los judíos, son los cristianos fundamentalistas. O’Reilly no es cristiano, es católico. Desafortunadamente, incluso en una era post Vaticano II, muchos católicos siguen mirando con recelo el Viejo Testamento y lo ignoran.
Un gran logro de Su Santidad Juan Pablo II fue impulsar los estudios bíblicos en el clero y recordar y revivir practicas judaicas que eran las bases del cristianismo. Yo, en 1992, asistí a un simulacro de Seder (la cena pascual delos judíos) en una escuela católica de NY donde estudiaba la hija de un amiga. Las monjitas me pidieron ayuda porque querían que sus alumnas tuvieran esa experiencia que era la vivida por Jesús y los apóstoles en la Ultima Cena. Pero esas prácticas no eran comunes en los días en que O’Reilly estudiaba el catecismo.
Seguro de que había ganado el debate, Maher se lanzó contra D-s al que acusó de haber escrito los textos bíblicos. Ahí O’Reilly sacó un buen argumentos. La Biblia que por siglos pasó de generación en generación por vía oral, finalmente fue escrita, no por profetas como adujo O’Reilly, sino por escribas como Ezra, y el Nuevo Testamento fue escrito por los Cuatro Evangelistas. Pero Maher no lo escuchaba y seguía repitiendo que D-s había escrito la Biblia. Triste argumento es ese de repetir y repetir la misma sandez, esperando que en un momento de la repetición coral este convenza o se vuelva verdad.
Finalmente, O’Reilly intentó exhortar a Maher de que se olvidara del Antiguo Testamento y se apegara a los Evangelios. ¿No era Jesús un tipo simpático y amable al que debía tomársele como ejemplo? Sí, concedió Maher, si Jesús viviera hoy en día seguramente implementaría un programa de salud como el de Obama. Cada loco con su tema.
¡Ayy, de milagro no le lancé un zapato a la tele! ¡Qué par de bestias ignorantes! Mi conclusión es que si no se sabe de un tema no se habla de el, si se carece de argumentos no se inicia un debate, y para que éste funcione hay que recobrar el uso de evidencias legítimas y explicaciones razonables. Ahora entiendo por qué las negociaciones de hoy en día, sean con sindicatos, mapuches montoneros o palestinos en plan de víctima, terminan siendo diálogos de sordos, donde nadie busca persuadir ni escuchar, todo lo que quieren ambos bandos es darse palos mutuamente.
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