domingo, 22 de mayo de 2011

Nanas, sexo y política; los escándalos de la semana


Desde que el mundo es mundo que el sexo y la política van de la mano. Esta semana hemos visto las dos caras de esa dicotomía, en los casos de Arnold Schwarzenegger y de Dominique Strauss-Kahn. Ambos funcionarios públicos, ambos involucrados en escándalos sexuales  con personal del servicio domestico. Hasta ahí llegan las similitudes. Inclusive hay diferencias en el modo en que los franceses y los estadounidenses reaccionan a la noticia.

Aparte de la prensa, que ha llenado planas gracias a las cochinadas de estos caballeros, quien más gozoso debe estar es Silvio Berlusconi que ahora puede señalar con el dedo, tras tanto que se le han criticado sus excesos orgiásticos. Porque a Berlusconi, amigo  de señoritas de alterne, bailarinas exóticas y actricitas, nunca lo han acusado de violar a nadie o de acostarse con su cocinera.


A pesar de todas sus bochornosas escapadas que han acabado con dos de sus matrimonios, Il Cavalieri es (después del Duce) el ministro que mas tiempo ha gobernado a Italia. Algo que no ocurriría en Estados Unidos donde una mínima señal de libertinaje acaba con las esperanzas políticas del escandaloso.

El 9 de este mes, María Shriver anunció que se divorciaba del ex gobernador de California. El lunes pasado, en una entrevista al Los Ángeles Times, Arnold confesaba que su mujer lo abandonaba tras descubrir que él había tenido, por más década, una relación adulterina con Mildred Baena, su ama de llaves, de la cual tenía un hijo de 13 años.
Mildred "Patty" Baena

Baena, una gordita guatemalteca, había trabajado veinte años con los Schwarzenegger, pero en algún momento la relación patrón-nana cambió y llegó al punto que Arnold se volvió un pasha. ¡Tenía dos mujeres bajo el mismo techo y ambas embarazadas! Ya parecía comedia de Hollywood. Mildred Baena hizo creer a su patrona que su hijo Joseph era hijo de su marido (del cual hoy esta divorciada) Siguió trabajando muy campante y el Gobernador la mantuvo a ella y a su hijo con lujos impensados para una migrante centroamericana.

En enero de este año, Baena se auto-despidió y de ahí  María comenzó a tener sospechas, apretó a su marido y este soltó la sopa. Se separaron, pusieron en venta su casa, aunque todavía no se sabe si habrá divorcio.


Una infidelidad es siempre lamentable ¿pero no me van a decir que esto es inesperado? María Shriver se casó con un símbolo sexual, un hombre teñido por la inmoralidad hollywoodense y con un pasado bastante inconveniente.  María  viene del Clan Kennedy, un nido de políticos adúlteros, pero ni su abuelo ni sus tíos llegaron a este límite de descaro. Ella tal vez podría perdonar un antiguo affaire de Arnold con Brigitte Nielsen u otra beldad de Hollywood.  ¿Pero que la haya engañado con una guatona latina que le lavaba los calzones? Eso si que es para divorciarse.

Lo chistoso es que cien años atrás, esto ni le hubiera hecho cosquillas a una dama de la talla de la ex Primera Dama de California. Toda señora sabia que el marido, apenas ella se dormía, se escapaba a la buhardilla a revolcarse con las sirvientas, con o  consentimiento de éstas y ningún periodista serio hubiese gastado una gota de tinta en escribir notas sensacionalistas sobre algo tan banal.

Las cosas son diferentes en el siglo XXI. El servicio domestico, al menos en el Primer Mundo, es tratado con mas respeto y mejor pagado que en siglos anteriores. Se espera mas formalidad entre patrón y empleada y éstas ya no son chipe libe del amo. Eso lo entienden todos…menos Dominique Strauss-Kahn.


Hasta hace una semana, Strauss-Kahn era un famoso economista y político francés, ex ministro de la republica y un bastión del partido socialista galo. Hasta hace un par de semanas era el director del Fondo Monetario Internacional  y el posible candidato socialista a las próximas elecciones francesas. Todo eso cambió cuando DSK (como lo conocen sus íntimos) fue arrestado en un aeropuerto neoyorquino el sábado pasado, acusado de intento de violación y otros delitos sexuales.

La acusación venía de una mujer (aun no identificada), pero que se sabe es de Guinea, musulmana y que fungía de camera en el Sofitel New York Hotel donde se hospedaba el susodicho. Al parecer, ella había entrado a hacer la pieza, cuando DSK salió de la ducha desnudo, y  la obligó a tener sexo anal y oral. El informe médico confirmaba que la mujer había sido violentada.DSK usó de coartada un almuerzo con su hija que las autoridades demostraron había ocurrió una hora después del ultraje. Ahora Strauss-Kahn ha dimitido de su puesto en el FMI (con una pensión millonaria) y está bajo arresto domiciliario en Manhattan.

Lo más extraordinario es que aunque los gringos estén escandalizados con el comportamiento de este hombre publico (casi tanto como se indignan ante el adulterio de Schwarzenegger), los franceses no cejan en su admiración por DSK. Una encuesta demostró que el 57% del público francés cree que eso es un complot. Están enfurecidos de que se haya fotografiado a DSK esposado, algo inadmisible en Francia a menos que se trate de un criminal convicto.

Las teorías de conspiración vuelan. Se dice que el arresto de DSK es parte de medidas antisemitas de Obama quien esta semana se ha lanzado en picada en contra de Israel.  Una fuente de los Rothschild dijo que esto era una trampa tendida por el gobierno americano para impedir una serie de negocios ilícitos en los que el acusado estuvo metido durante su visita a NY.


Curiosamente, en una entrevista reciente a Liberation, DSK mencionó que esperaba que sus enemigos lo acusaran de violación uno de estos días (¡??) Y hay gente que cree que todo es una faramalla de la Mossad creada por..¡Sarkozy!  Pero incluso aunque se demostrara que DSK es un violador no les molestaría, recordemos que los franceses han sido quienes más han apoyado a Roman Polanski, otro violador.

Es cierto que en estos casos  los americanos son tremendamente hipócritas, se erigen siempre en jueces de la moral ajena y exigen que sus hombres públicos sean santos.  Qué lejos los tiempos de un Domingo Faustino Sarmiento,  político tan intachable que cuando regresaba del algún viaje oficial entregaba una meticulosa lista de gastos al gobierno, en el que se incluían también (bajo el nombre de “orgias) lo que se gastaba en mujeres.  Nada de “gastos reservados” como hacen los políticos de hoy.


Bromas aparte, lo de Arnold es algo que solo atañe al Gubernator y a su señora, quien se ha portado como la dama que es, aunque ya es bastante feo que sus hijitos se la pasen lloriqueando en Twitter. Los ilusos que hablan de que la carrera fílmica de Schwarzenegger (que él planea retomar) quedará truncada por este escándalo, pecan de ingenuos. Si ni la pedofilia le cerró las puertas a Woody Allen, menos pueden criticar al Terminator  por serle infiel a su mujer con la nana. En eso solo sigue los pasos de Jude Law, Robin Williams,  Ethan Hawkes y hasta de Brad Pitt al que se acusó de líos de faldas con una de las nanas de su innumerable prole.
Tristane Banon

El caso Strauss-Kahn es mas peliagudo porque complot o no, está acusado de un acto caminal. Una cosa es que tuviese reputación de Casanova, y que lo apodaran “El Gran Seductor”. Los grandes seductores no violan. Hace un par de años se supo que había intentado violar a la novelista/periodista Tristane Banon, mientras ella lo entrevistaba. Tristane no presentó cargos, puesto que Anne Mansouret, su madre y  política socialista, le pidió que no lo hiciera porque DSK era muy importante “para el partido”.

Aparte de la bajeza ,desvergüenza y como siempre, el asqueroso oportunismo de los medios, estos casos  me dejan perpleja. ¿Por qué los franceses y los gringos tienen una óptica tan diferente para juzgar la moral de las figuras públicas? ¿Por qué estos señores que podían conseguir las mujeres que quisieran se calentaron con las nanas? ¿Por qué DSK atacó a una negrita que le hacia la cama? ¿Por qué Arnold que podía tener cualquier sílfide hollywoodense prefirió a la gordita de su cocina?

viernes, 13 de mayo de 2011

Fanatismo, idealismo o heroísmo: ¿Cuándo es lícito dar la vida?

Recientemente, unos comentarios en el blog del Profesor Gonzalo Bustamante provocaron revuelo en nuestra pequeña comunidad de blogueros anti-izquierda (creo que ese es nuestro vinculo en común). Don Gonzalo en su afán de criticar al fanático religioso que provoca muerte de inocentes a la par de la propia, cayó en nihilismos inmaduros y ofensivos. Pero más allá de su torpe redacción, la pregunta permanece. ¿Cuándo es lícito dar la vida por algo? ¿Y ese algo tiene que ver con modelos de conducta, doctrinas, anhelos de martirio o todo es cuestión de un flujo de adrenalina momentáneo?

Vivimos en un mundo que ha perdido conciencia del significado de las palabras “ideales” o “heroísmo” Por eso que se las define de cualquier manera o se las mira con desconfianza. Los días de mártires y de grandes sacrificios quedaron atrás. Hoy es la era de soldados o terroristas (dependiendo del cristal con que se les mire) comprometidos en una lucha cuyo mayor objetivo es la destrucción del enemigo. Que el Pihuelo les llegue a ellos antes que a otros, es un gaje del oficio. El fanático terrorista está dispuesto a morir para destruir. El soldado está dispuesto a destruir al enemigo, pero tomando las precauciones mínimas para sobrevivir. Por eso el primero es más letal y efectivo.


Todas las religiones, hasta el Islam, consideran el suicidio como el pecado más abominable. Todas ,a su manera, celebran la vida por sobre la muerte. Que el fundamentalismo islámico haya disfrazado el suicidio-asesinato como martirio es una muestra más de su aberrante filosofía. Entre los judíos existe el concepto de “Kiddush Hashem”, dar la vida para santificar el nombre de D-s, pero esto solo se permite en tres casos. Un judío puede optar por la muerte antes de cometer idolatría, asesinato, y ciertos actos sexuales. Pero es una opción, no una obligación.

No se espera que una judía, ante el peligro de ser violada, deba elegir la muerte antes que el deshonor. Sin embargo, de joven, yo le decía a mi madre que, llegado el caso, yo prefería luchar contra mi agresor, por orgullo y porque no me gusta ser víctima. Muchas veces quien arriesga la vida lo hace porque en el calor del momento algo lo motiva. Algo que tiene poco que ver con paradigmas inculcados u objetivos planificados. Muchas veces se arriesga la vida por la razón más contradictoria, por sobrevivencia. El instinto nos indica que hay que ponernos en peligro para evitar peligros mayores.


Audie Muphy era un actor tejano que, antes de llegar a Hollywood, se hizo famoso por ser el soldado más condecorado de la Segunda Guerra Mundial. La más afamada proeza de Murphy, y que le ameritaría la Medalla de Honor, la distinción más alta del ejército estadounidense, tuvo lugar en Francia cuando solito capturó un tanque alemán, y aunque herido, mantuvo a raya al enemigo, hasta que llegaron refuerzos. Mas tarde cuando le preguntaron de donde nació ese coraje que lo hizo despreciar el peligro su respuesta fue simple: “Estaban matando a mis amigos”.

Dar la vida por algo puede ser una cuestión de amor propio. Una mujer puede considerar indigno someterse al apetito sexual del violador y luchará por evitarlo aun a riesgo de morir; Cayo Petronio, el primer novelista de la historia, se abrió las venas para evitar la vergüenza de una muerte vil que le tenia preparada su emperador.


Dar la vida por algo puede ser una cuestión de rabia. A Audie Murphy le dio rabia que mataran a sus amigos. Dos veces, en su breve vida, el Capitán Arturo Prat la arriesgó por salvar su corbeta Esmeralda. Para él, su barco era tan sagrado como Doña Carmelita, su señora. El 21 de mayo de 1879, volvería a darlo todo por su corbeta. Ver a la Esmeralda ultrajada y moribunda le dio la ira suficiente para abordar el Huáscar y protagonizar la gesta más heroica de nuestra historia militar que le costó la vida. Prat era un hombre valiente, pero también era un abogado muy cerebral y lógico. En él no había nada del fanatismo o “imbecilidad”, calificativos que Bustamante derrocha sobre los héroes.

Dar la vida a veces puede ser cuestión de prioridades. Rommel eligió el suicidio, para proteger la vida de su mujer y de su hijo. Recuerdo una historia de balseros cubanos que me conmovió. Una balsa llena de cadáveres de refugiados llegó a las costas mexicanas. El único sobreviviente era un niño al que su madre mantuvo vivo con una ración de agua que pudo salvarla a ella. Fue su opción y ella decidió que la vida de su hijo valía la suya. Pero Gonzalo Bustamante admite la factibilidad de dar la vida por familia o propiedad, incluso por la libertad individual. ¿Pero qué sucede cuando alguien se sacrifica por un extraño? ¿Es entonces heroico o cae en "la virtud del idiota" como la llamaba Hobbes?


Cuando San Maximilian Kolbe eligió ser ejecutado por los Nazis en Auschwitz, lo hizo para reemplazar a otra victima que tenia esposa e hijos. A pesar de que de joven había tenido visiones de que moriría como mártir, su decisión fue tomada en un momento determinado y para sacrificarse por alguien que no era ni amigo ni pariente, pero cuya vida consideró más valiosa que la propia.

Por eso puede el Profesor Bustamante pontificar que no hay nada que merezca el máximo sacrificio. Ya sabrá él, llegado el momento, si hay algo tan sagrado que valdrá la pena todo riesgo y entrega. Ahí veremos quién es el imbécil.

martes, 3 de mayo de 2011

Osama, Obama ¿y quién más?



Estoy tapada de trabajo, considero una irresponsabilidad dedicarle tiempo a mi blog, pero, me visita el Ministro Portales y me recrimina por no haber comentado la muerte de Osama Bin Laden…

Lunes, 02 de mayo de 2001, 06:00 AM Estoy en mi quinto sueño, ayudado por antibióticos, ya que estoy con bronconeumonía, soñando con mi trabajo, que no me deja ni en mis peores pesadillas. Suena el teléfono, me arrastro en la oscuridad, pasándome rollos de tragedias que obliguen a alguien a llamar a una hora tan temprana. Contesto. Es el Ministro, me dice que tiene una noticia trascendental.
-          ¿Me conseguiste otro empleo? – Le pregunto
-          No, mataron a Bin Laden-me responde


La verdad es que lo hubiera ahorcado, y ¿a mi que me importa Bin Laden? Un viejo apolillado, un recuerdo del pasado, alguien que ya cumplió su propósito, puesto que hoy en día hay cien terroristas armados hasta los dientes, peores y más sanguinarios que Osama,  dispuestos a destruir a mi pueblo, a su pueblo, a todos los pueblos de la tierra.

A lo largo del día, y recibiendo más información, o mas desinformación que es lo común en nuestra época,  me voy dando cuenta de que más importante que la muerte de este señor es el engrandecimiento  del plumaje  de esa “rara avis”  hawaiana llamada Obama. El es quien ha emergido de esta faramalla como el gran héroe  y salvador de Occidente.


No hemos visto fotos del cadáver de Osama (no que tenga interés en verlas) pero si hemos visto fotos de Obama en todos los medios y redes sociales, haciendo discursos,  haciendo declaraciones, haciendo historia. Incluso he visto una foto de Obama  antes del operativo militar, en el “situation room”.

Es más que evidente, que Barack Hussein está utilizando este episodio como un preámbulo para su reelección. Los medios nos recuerdan, a cada rato que ni Clinton ni Bush pudieron con Osama, pero si pudo Obama. Ya suena como slogan para una campaña presidencial.  Pero también se destruye para siempre la imagen de Obama el Pacificador, de Obama, el puente entre Occidente y el mundo islámico. Es un juego peligroso, Mr. President esto de cambiar de imagen tan abruptamente.

Más allá de las aspiraciones hibridas, ¿cuáles son las repercusiones de la muerte de Osama? Las esferas terroristas y fundamentalistas, que abarcan la mitad del mundo islámico, están furibundas, de luto y con un ánimo revanchista que repercutirá como siempre en el más inocente y el más indefenso.


No critico lo que algunos grupos liberales tildan como “asesinato”. Después de las payasadas en el juicio de Saddam Hussein no creo ya que  llevar ante tribunales a asesinos de la talla de Osama sirva de ejemplo de justicia  o de lección moral. Era imposible que al Jefe de Al Qaeda lo agarraran vivo, ya murió bastante gente en la maniobra, incluyendo una de las esposas del terrorista, a la que, con la galantería acostumbrada de estos fundamentalistas, se  usó como escudo humano. Solo por esa varonil gracia yo a Osama lo hacía charqui.

Desde ayer que hay todo tipo de desinformaciones: el número de muertos, el número de bajas  militares que realizaron en el operativo, el apresurado sepelio del difunto, al que se arrojó a algún mar no identificado, incluso el muy mencionado vecino que delató a Osama. Todo eso ya es parte de un intento por crear un mito.
Vivimos en una era de mitologías, donde cualquiera construye una leyenda, donde no es fácil recordar la diferencia entre fábula y mentira. La muerte de Osama es un hecho, sino el susodicho ya lo habría desmentido, pero los detalles son más peligrosos que el acto en sí. 

Hay mucha gente en el mundo dispuesta a utilizar errores mediáticos, declaraciones apresuradas, comentarios que sirvieron a algún interés creado.  Más que las posibles  vendettas que sigan la muerte de Osama, me preocupa el desprestigio de USA y Occidente. Cualquier paso en falso puede  ser utilizado como un arma en contra de los mismos que fueron blanco del odio de Osama Bin Laden mientras vivió.

domingo, 3 de abril de 2011

Los Protocolos, Umberto Eco y los peligros de un protagonista antisemita


Leía hace unos dias en Patria Judía que Los Protocolos de los Sabios de Sion, tras todo un debate legal,  se han republicado en Rusia. Para colmo, el librillo de marras está siendo publicado sin un “disclaimer” que alerte al lector que se trata de un documento falso.  Como este tipo de literatura es una bombita, me sorprende no ver más indignación de grupos judíos en contra de esas re-publicaciones. Sobre todo,  cuando hace poco, la comunidad judía italiana y hasta El Vaticano se pronunciaban vociferantemente en contra de El Cementerio de Praga, la última novela de Umberto Eco.

Antes de comenzar con Il Maestro Eco, volvamos a Los Protocolos.  Para los no iniciados, este panfleto es un producto creado por la policía zarista, a fines del siglo XIX, para excusar las políticas genocidas del Imperio Ruso contra sus judíos. En el se describe una conspiración mundial, de judíos,  masones (la famosa conspiración judeo-masónica) y comunistas, que pretende controlar el globo terráqueo. A pesar de que en 1921, expertos (que no eran judíos) probaron que el panfleto era un fraude, e incluso un plagio, Los Protocolos han seguido circulando por todo un siglo, influyendo en las ideas y acciones de Henry Ford, el Cabo Hitler y varios gobiernos islámicos.


 Una razón para republicarlos en Rusia es porque es terreno fértil para creer en conspiraciones  con una sociedad desarraigada, una juventud desorientada, traumas sociales e inseguridades económicas omnipresentes que  invitan a la lectura de algo que explique el caos que rodea al lector.  Y las autoridades, tal como las de  la Rusia de los zares, estimulan esta lectura porque ayuda a crear un chivo expiatorio que los libere de su responsabilidad en ese mismo caos. Por eso lo publican sin ninguna indicación de la falsedad de su contenido. Goebbels, siempre tan avispado, reconocía la falsedad de Los protocolos, pero como decía en sus Diarios era un gran instrumento para formar un entorno judeofobo. Ese es el gran y peligroso propósito de Los Protocolos, pero no así de El Cementerio de Praga, que no es más que una obra de ficción.
Umberto Eco


Umberto Eco es un gran novelista. Se le puede considerar un literato, puesto que es amigo de filigranas, de barroquismos y otras técnicas experimentales que hoy en día son lo que separan al novelista comercial del verdadero escritor. Si, Eco fuese más comercial lo consideraría un buen exponente del género de aventuras, tipo Robert Louis Stevenson o Dumas pere. Es entretenido a pesar de lo complejo del lenguaje y tiene mucha imaginación.

El Cementerio de Praga es un diario de vida, formato casi tan complicado como el género epistolar. El diario pertenece a un tal capitán Simone Simonini, un antihéroe por antonomasia, y probablemente el protagonista más antipático de la historia. La historia abre en el Paris de la Belle Epoque donde reside este piamontés sinvergüenza, xenófobo, misógino y profundamente antisemita. ¿Cual es entonces la gracia del individuo? Pues que es un artista del fraude, un maestro en la creación de documentos falsos y que se gana la vida ofreciendo servicios a las altas esferas del poder y  fabricando conspiraciones . Es así como Smonini conoce a personajes reales y es testigo en incluso artífice de momentos históricos y puede ser el fabricante de  Los Protocolos de los Sabios de Sion.


La novela es un homenaje al folletín decimonónico y la hubiese gozado más si Eco hubiese seguido esa hechura, pero en aras de su estatus de escritor serio, cae en trampas intelectuales y enredos estilísticos que dificultan la lectura. Lo que no dificulta sin embargo son las diatribas del piamontés en contra de todo el que incita su odio, principalmente los judíos, o la clara implicación de que detrás de las maquinaciones de Simonini están la Iglesia y sus representantes que abarcan al siniestro abate Dalla Picola, el doppelganger del protagonista que viene a recordarle lo que el viejo no quiere recordar.

Es cierto que la intención patente del autor es repudiar el racismo xenófobo de Simonini, demostrar que las teorías de conspiración son parte de una maquinaria mete-cuco que termina manipulando nuestras ideas y deformando nuestra moral, pero también es cierto que corre riesgos al darle voz a Simonini para que exprese todos los crímenes que la humanidad  le ha adjudicado al pueblo hebreo. Para que Simonini fabrique libelos antisemitas debe él mismo ser juedofobo, algo que le ha inculcado su abuelo y que repetirá a lo largo de la novela.

Que Simonini califique  a otros pueblos con epítetos ofensivos carece del peso del persistente discurso antisemita.  Si se le dice a un congolés que un croata es un ignorante, a un japonés que los españoles son fatuos y a un guatemalteco que los ingleses son cochinos, no  provocará más que una  encogida de hombros. Pero si se les dice a las mismas personas que los judíos controlan la economía mundial asentirán aunque no hayan visto a un judío en sus vidas. Simonini  acusa puntualmente a los judíos de manipular nuestras finanzas, dirigir nuestros gobiernos, influir aun sobre la Iglesia, y estar siempre ahí,  al margen de la sociedad, dispuestos a destruirla.

 Si algo recuerdo de mi experiencia pedagógica es la importancia de la repetición coral en el proceso de instrucción y adoctrinamiento. Leer estas imputaciones, que son eco de muchas visiones anti-sionistas o antisemitas perpetuadas en  nuestra sociedad, crea un coro gigantesco en la mente del lector. No es ese el propósito de Umberto Eco, pero puedo comprender que le lluevan críticas, de catedráticos, críticos literarios, representantes de la comunidad judía italiana y hasta de L'osservatore romano,  que por supuesto ayudan a vender el libro. Traducido ya al español, El Cementerio de Praga ha sido un bestseller en todo el mundo hispánico y este año entra en el mercado anglo-parlante donde seguramente gozara de igual éxito.


Para disfrutar nuestra lectura necesitamos identificarnos con el protagonista. Leer El silencio de los inocentes no nos da antojos de comernos al vecino, pero hay opiniones de Hannibal  Lecter que compartimos e incluso admiramos. Para quien tenga una postura ambigua hacia los judíos, lo que abarca a tres cuartos de la población mundial, el antisemitismo de Simonini se vuelve un punto de encuentro. ¿Cuántos anticlericales conozco que no se creyeron que todo El Código Da Vinci era verdad,  un panfleto real que desemascaraba a la Iglesia y al cristianismo? Es que eso de Priorato de Sion, Sabios de Sion, Sion-istas huele a turbio, a conspiraciones a, como diría el Ministro, “gente que conoce palabras secretas”.
Riccardo Di Segni


No pretendo criticar a Eco, aunque hubiese preferido un libro menos confuso y más parejito, pero concuerdo con lo dicho por Riccardo Di Segni, Gran Rabino de Roma: “Al final, el lector se pregunta '¿pero estos judíos quieren derrocar a la sociedad y gobernar el mundo?'. El problema es que no estamos tratando con un libro científico que analiza y explica ciertos fenómenos. Il cimetero di Praga es una novela, y tiene, además, un argumento que trata de convencer".

Toda esta controversia, que tiene sus puntos a favor y en contra, eleva una última pregunta. ¿Cómo entonces debe escribirse sobre los judíos u otras etnias? ¿O cómo debemos escribir los judíos sobre nosotros mismos y evitar caer en trampas antisemitas en el intento? De eso hablaremos más tarde.

lunes, 28 de marzo de 2011

Una última palabra sobre la energía termonuclear en Chile


Como quedaron algunos cabos suelos y el temor de ser malinterpretada, quería hacer una aclaración. Nunca he pensado que la energía nuclear sea mala. Más allá de miedos ecologistas, mi reparo está en el sentido de responsabilidad del personal, en un país donde hasta la clase poderosa es descuidada.

Tal como han dicho muchos de ustedes, la energía nuclear no es peor ni más peligrosa para el medioambiente que otras. Y aunque lo fuera, en Chile tenemos un problema tremendo, que arrastramos por décadas. No tenemos la suficiente energía que necesita el país. Dependemos de fuentes de energía foráneas y cada vez necesitamos mas combustibles, más fuerzas que muevan nuestras maquinas y permitan el desarrollo de nuestros sistemas de comunicaciones.

Los gobiernos de la Concertación, a los que Obama alabó, demostrando nuevamente su ignorancia, se preocuparon de construir puentes inservibles  y de inventar monstruosidades como el Transantiago. Nunca crearon un plan puntual para tener fuentes alternativas de energía en nuestro suelo. Y esa si como llegamos al 2011 con un problema de escasez que aumenta día a día tal como aumentan nuestras cuentas de la luz y del gas.



Me han convencido de que construir reactores en Chile, tal como se ha hecho en otros paises (adjunto mapa), es la única opción viable. Es urgente, ya no damos para más. El medio ambiente y la ecología tendrán que irse a la miechica por un ratito. Pero, yo sigo insistiendo, la creación de plantas termo nucleares en Chile es un “mal necesario” y eso se debe  no a la energía per se,  sino al alto riesgo de error humano que existe en nuestro entorno social y laboral.

Veo que la Izquierda y sus secuaces lo “verdes”, andan muy acalorados oponiéndose a la creación de esta fuentes energéticas. No sé si obedecen a algún turbio interés o es solo por llevarle la contraría al gobierno. El caso es que como anti-izquierda entiendo que debemos oponernos a su campaña  de desinformación, pero eso no implica no hacer un llamado para mayor vigilancia y monitoreo  de las  centrales, sea durante su construcción o el periodo posterior. Y no estoy hablando solo de construir instalaciones asísmicas, o de ser muy estrictos con el personal. ¿A alguien se le ha ocurrido que pasaría si nuestros nobles guerrilleros mapuches se tomaran una de esas centrales?  ¿Y adonde se planea ir a tirar los deshechos nucleares?


Estoy cansada de no prevenir o ser criticada por solicitar una “cultura de previsión” en Chile, que sería lo que realmente nos separaría de ser un país del tercer mundo, esa mentalidad de Republica Bananera.  Estoy cansada de oír  el flojo “siempre pasan accidentes” cuando vemos una cantidad de tragedias evitables, desde la caída del Edificio Alto Rio, hasta la muerte de  tres colegialas que viajaban en un bus escolar sin cinturón de seguridad y conducidas por una “tía” con años de experiencia de manejo, pero también con años de experiencia de saltarse las reglas de transito.

Estoy cansada del tonito condescendiente del “tú no sabes nada” cuando eventualmente en el momento de los quiubos descubrimos que los mas sabihondos eran los más ignorantes. Mejor prevenir y vigilar. Nadie dice “no la traigan” solo “tráiganla, pero cuídenla”. ¿O eso es ya demasiado pedir?

jueves, 24 de marzo de 2011

La Liz que nadie recuerda (1932-2011)





Elizabeth Taylor murió ayer ,a la edad de 79 años. Las nuevas generaciones que creen que el mundo nació en 1990, creen saber quien es. Saben que se casó ocho veces y que nunca pudo sujetar un marido, que en sus últimos años luchó contra el sobrepeso y que era amiga de Michael Jackson. Esas son las cosas que les interesan a generaciones modernas. Por supuesto que saben que era una diva, pero  ignoran los motivos que la llevaron a ese sitial.

No saben por ejemplo que era inglesa, que llegó a Hollywood huyendo de las bombas alemanas y que se convirtió en una estrella infantil con películas como “Jane Eyre” donde ya destacaba su extraordinaria, genuina y excepcional belleza física.

Elizabeth Taylor fue una de las pioneras del cine juvenil, una ídolo de los adolescentes de la posguerra, pero con apenas 18 años, se casó con el multimillonario Nicky Hilton, de quien se divorció antes de su primer aniversario,  porque cuando al heredero de la cadena de hoteles (y tío de Paris) le daba por tomar, también  le daba por zurrar a su joven esposa.
Boda de Liz y Nicky Hilton


Fue la actriz más taquillera de los 50’s, nominada a muchos Oscares. Se casó con el actor Michael Wilding, veinte años mayor que ella,  con quien tendría dos hijos, pero a los 24 años ya estaba divorciada dos veces. Conoció al productor Mike Todd con quien se casaría en 1957. Con el tuvo a su última hija Liza. Liz, tan bella, también sufrió siempre de mala salud. Sus embarazos fueron difíciles y, tras el nacimiento de Liza, quedó imposibilitada para ser madre.

Liz, Liza y Mike Todd
Se cree que se convirtió al judaísmo por amor a Todd, pero el cantante Eddie Fisher (también judío), con quien se casaría tras la muerte del productor, contó que Liz se había acercado a la religión judía tas la muerte de Todd como una forma de seguir unida  a éste. El hecho es que Liz y Eddie tuvieron boda judía, tras el cantante divorciarse de Debbie Reynolds, divorcio provocado por Liz quien adquirirá ahí su fama de roba-maridos.
Liz, Eddie Fisher y Debbe Reynolds


Fue en el set de la fastuosa "Cleopatra", que Liz conocería a Sir Richard Burton y fue amor a primera vista, a pesar de estar ambos  casados. Con Richard, Liz vivió la gran y más destructora pasión. Estuvieron casados, divorciados y se volvieron a casar y divorciar. El alcoholismo de Burton empujó a Liz a su propia amistad con la botella, agregándole una adicción a los fármacos que afectaría su salud y metabolismo. Fue todo eso lo que la llevó al declive de su carrera cinematográfica. En sus últimos años se contentó con ser un icono que hacia apariciones especiales en lugares tan exóticos como la telenovela General Hospital, Los Simpson y la versión fílmica de Los Picapiedras.

Liz y Rchard en Cleopatra

Estuvo casada dos veces más, con el senador John Warner y con un obrero al que conoció en un centro de rehabilitación. Se dice que era tan virtuosa que no podía tener amantes por lo que se casaba con todo hombre que la atrajera. No soportaba las malas palabras, y según su propia confesión se casó con Hilton siendo todavía virgen. 

Muchos la consideraban frívola y materialista, su colección de joyas era extraordinaria. Pero su mayor joya fueron sus cuatro hijos (incluyendo a María una niña que adoptaron Richard y ella), sus 10 nietos y cuatro bisnietos. Era una filántropa incansable. Tras la muerte de Rock Hudson se dedicó por completo a una campaña contra el SIDA. Era una gran amiga y eso la unió  a Michael Jackson defendiéndolo aun en los peores momentos del cantante. Pero su gran y más legendaria amistad la tuvo con otro mito Hollywoodense Montgomery Clift.
Liz y Monty


Se dice que estaba enamorada de Monty aun sabiendo que él era homosexual. Su interés romántico fue una gran tapadera para la doble vida del ídolo. Liz le salvó la vida. Una noche en que Monty borracho, se retiraba de una fiesta en casa de los Wilding,  Liz preocupada al verlo conducir en ese estado, lo siguió, junto a su marido. Efectivamente, el actor sufrió un terrible accidente. Con gran presencia de ánimo, la actriz bajó hasta donde Clift estaba, en la cañada en la que se despeñó su auto, y le extrajo unos dientes que el actor se había tragado y lo estaban asfixiando. Además, mientras esperaban a la ambulancia, Liz mantuvo a raya a los paparazzi, usando las mismas palabrotas que tanto despreciaba.

Se la llamó “la mujer más bella del mundo” y  “la mayor actriz que nunca ha existido”. Ganó dos Oscares y fue nombrada “Dame” (el equivalente a Sir para las mujeres) por la Reina Isabel. Les dejo un clip de mi película favorita de ella, "A Place in the Sun" (Pasiones que matan)  que sirve para ilustrar tanto su belleza, como la química que la unió a Montgomery Clift.

domingo, 20 de marzo de 2011

El parche después de la herida: falta de memoria y falta de previsión


El libro bíblico de Eclesiastés nos habla de la importancia del tiempo, de hacer las cosas cuando se debe ni antes ni después, pero vivimos en una cultura de efecto retardado donde buscamos poner el parche cuando ya la herida está gangrenada. La enfermedad del siglo XXI es nuestra memoria balbuceante, que permite que medios y gobiernos manipulen nuestro sentido del tiempo, nos hagan olvidar el pasado, nos implanten un ayer falso, miedos al futuro y la incapacidad de actuar en el presente preciso.

La semana pasada, el mundo vivía en zozobra ante la llegada del perigeo lunar. Según un video chanta que circulaba por el Internet, el acercamiento de la luna provocaría catástrofes naturales de gran envergadura. Aparte de que no hay ninguna base científica para tal aseveración, en todas partes se habló de que el último perigeo fue el ‘92, pero para la gente que no tiene memoria, 1992 es Periodo Jurásico.

No puedo criticar que cunda el pánico de manera tan imbécil, yo misma me confieso como alharaca. La diferencia es que trato de prevenir. ¿Estamos viviendo un enjambre de temblores en la V Región? Pues me aseguro de tener agua y pilas para radios y linternas a mano. La mayoría de la gente que viene a contarme sobre profecías mayas se incomoda al verme tomar medidas preventivas. Me acusan de “llamar” al desastre.

Aparte de que los desastres vienen sin que los llamen, la falta de prudencia o la incapacidad individual de controlar calamidades futuras es la mayor fuente de desgracias. Por ejemplo ¿cómo es que Japón no sabia que un terremoto de gran magnitud pondría en peligro sus reactores nucleares?

Tiemblo al pensar que por una vez estoy de acuerdo con Ricardo Lagos en algo. Ambos estamos en contra de instalar centrales nucleares en Chile. Pero Su Majestad siempre ha estado a favor de la implantación de ellas. Con su soberbia acostumbrada,  Ricardo I siempre habló de lo importante de crear fuentes de energía alternativa en Chile y se rió de las posibles desventajas que contraía importar algo cuyo principal propósito es crear armas de muerte.

Dice el ex mandatario  la tragedia del Japón lo ha hecho cambiar de parecer. Curioso, porque yo siempre supe que no se puede importar tecnología de alto riesgo a un país sísmico. ¿Soy entonces más sabia que  El Lagunero y que los japoneses que poseen una cultura de terremotos, o al menos más de la que poseemos nosotros?

Sucede que para quienes vivimos los sustos de la primavera del ’79 ,cuando la Costa Noreste delos Estados Unidos se sacudió con el accidente en la planta nuclear de Three Mile Island en Pennsylvania, los peligros de tener un reactor a punto de explotar cerca de casa son muy reales. Tanto así que después del incidente, gracias a la intervención de personalidades como Jane Fonda y el Gobernador Jerry Brown de California (alguna vez estos activistas progres tenían que hacer algo bueno), se detuvo la creación de plantas nucleares en el mundo.

Bueno, el mundo, menos en la Unión Soviética obviamente, donde el desastre nuclear de Chernóbil (1986) obligó a la evacuación total de Kiev,  provocó 53 muertes y una nube radioactiva que afectó flora y fauna (incluyendo la especie humana) de todo el continente europeo. Pero la necesidad de energías alternativas  hace que los recuerdos se barran bajo la alfombra.
Bebé nacido con deformaciones provocadas por la radioactividad de Chernobyl

Sin embargo en los últimos quince años, y sin intervenir un ismo, han ocurrido tres accidentes nucleares en Japón, dos en 1999. ¿Cómo no estaban preparados?  ¿Y qué pasa con otros países que  están en terreno símico?

El peludo persa ha estado en la mira de Europa y de la ONU, desde que está importando energía nuclear a Irán. Persia es un país sísmico. ¿Estará preparado Ahmadinejead para un accidente parecido al de Fukushima? ¿O se contentará con rasgarse las vestiduras y acusar a los israelíes de provocar terremotos?

El final de Los Tudors estuvo conmovedor, sobre todo cuando un decrépito Enrique VIII (Jonathan Rhys-Mayers), plagado por sífilis y remordimientos, le dice a su cuñado Lord Hereford que lo único que se pierde irrevocablemente es el tiempo. Es por eso que una cultura de prevención no significa vivir perseguido, ni  llamar desgracias ni es una manifestación de histeria o paranoia.

Tomar precauciones, basándonos en experiencias pasadas y controlando posibles fatalidades, nos permite gozar del presente en paz. Nos hace disfrutar del momento, recordar sin arrepentimientos y mirar con esperanza al mañana. No hay nada más terrible que el tiempo perdido cuando se vive un mal momento que pudo evitarse.