domingo, 20 de julio de 2008

"Alatriste" como respuesta a una cultura de la no-historia



Vivimos en la era de la no-historia, del rechazo y deformación del pasado. Una de sus manifestaciones es que toda obra que tenga lugar en epocas pretéritas debe ser lo más moderna posible tanto en sensibilidad como en comparación con la historia y cultura presentes.

Es por eso que el filme español “Alastriste”, basado en la serie best-seller de Arturo Pérez-Reverte, ha sido un agasajo. Una película que se siente histórica. Alatriste no esta exenta de fallas. Desde el desnudo de rigor de Elena Anaya hasta los esfuerzos de Viggo Mortensen por disfrazar su acento argentino con una ensalada de zetas. La mayor falla radica en querer comprimir todos los libros de la serie (aun sin terminar) en dos horas. Pero, aun con estos mini defectos, sigue siendo un trabajo notable principalmente en el cine español que se ha vuelto un tanto panfletario y tremendista.

Alatriste puede dar cátedra a los señores de Hollywood que pretenden saber hacer sus “period pieces” o Customers” como se les llama a los filmes de época. Incluso puede enseñarles a los ingleses, que una vez fueron maestros de es arte, pero hoy se lucen con bazofias como la infame “Roma” o Los” Tudors” cuyos personajes parecen estar en un pub cockney no en la corte británica.

Comparar Alatriste con algun costumer hollywoodense de lujo como “Maria Antonieta” (versión Kirnst Dunst), deja a la española como ganadora. Alatriste tiene atmósfera, tiene argumento, tiene drama y tiene personajes redondos, no muñequitos lindos que se mueven como en el Gran Guiñol tal como los que poblaban el filme de Sofía Coppola quien dijese al respecto que su afán era mostrar como los adolescentes dieciochescos se parecían a los de hoy.

En Alatriste no se buscan analogías con situaciones contemporáneas, no hay ningún esmero en ser políticamente correctos. Aunque es historia de capa y espada, no hay necesidad de mostrarnos vísceras o tripas en el suelo, y sólo tiene dos escenas que puedan calificarse de sexuales: una muy recatada entre Viggo y Ariadna Gil y el desnudo gratuito de Elena que al parecer no puede estarse mucho rato vestida. Es un desnudo, o sea no hay acción, y podría ser una foto de Interviú. En cuanto a cuan eróticas puedan resultar sus prominentes costillas, eso es cuestión de gustos. A mi me gustó mas la Anaya como la torpe vampiro Aleera, lo único bueno de “Van Helsing”.

Finalmente, los productores de Alatriste no se sintieron con esa obligación condescendiente de tener que darlo todo “masticadito” o de explicar cada batalla, cada hecho histórico. Me imagino que la serie si lo hace, puesto que el motivo que empujó a Pérez-Reverte a crear al Capitán Alatriste fue la falta de información sobre el periodo barroco que dan en las escuelas españolas. Debo decir que, quien como yo se especializara en ese periodo en la universidad, no tiene problemas para seguir Alatriste, pero puedo comprender que para los neófitos resulte un poco confusa. Sin embargo, que hagan como yo que tuve que googlear la Batalla de Rocroi (donde perece Diego de Alatriste) para saber en que parte de Francia tuvo lugar. Las obras históricas deben motivar al lector a informarse más sobre el periodo no tienen que ser didácticas en si.

Es una lastima que Alatriste no haya tenido un gran éxito internacional. Debió ser más reconocida, aparte de ganarse un par de Goyas y otros premios en el festival de Cine de Cartagena. Es un placer ver actores de la talla de Viggo Mortensen en obras en castellano, aporta calidad, pero no creo que veamos muchos filmes parecidos en el futuro. He oído con pasmo que la FOX ha comprado los derechos. ¿Pretenderá refritearla a la gringa con esa falta de pudor en que se plagia todo hoy en día? Pues a ver si son tan respetuosos como lo han sido en este filme. Yo lo dudo