sábado, 27 de noviembre de 2010

Una vida mágica: Alice Herz-Sommer


De vez en cuando, entremedio de noticias inútiles, exasperantes o desesperanzadoras, encuentro alguna que otra nota que me enseña que todavía n l mundo quedan personas positivas y fascinantes. Ese es el caso de la pianista Alice Hertz-Sommer quien acaba de cumplir  107 años de una vida mágica. Su mágica vida esta dividida en tres partes. Yo le envidio la primera y la última. La intermedia, nadie debería vivir porque con más un siglo de vida, Alice es la sobreviviente más anciana del Holocausto.

Nacida en Praga, en  1903 en el seno de una familia pudiente de judíos laicos, Alice creció rodeada de comodidades y gente importante. Gustav Mahler era amigo de la infancia de su madre, y Franz Kafka le contaba cuentos. A los 8 años, Alice estudiaba piano con un discípulo de Liszt. A los 16 ya daba conciertos. A los 28 años se casó con, el también músico, Leopold Sommer, poco después nació su  hijo Raphael.

En 1938, gracias las políticas de apaciguamiento de las naciones europeas. Hitler anexó Checoslovaquia sin disparar un tiro. Amigos y parientes de los Sommer emigraron. Alice permaneció en Praga, debido a su madre que no gozaba de buena salud. Los judíos checos pronto experimentaron  lo que sus hermanos de raza en Alemania y Austria, prohibiciones a granel, la imposibilidad de conseguir empleo, etc.

 En 1942, la madre de Alice fue deportada a Auschwitz donde murió. Un año mas tarde, los Sommer fueron encerrados en Theresiesenstad, el “campo modelo” de los Nazis cerca de Praga. Terezin era en realidad un centro de castigos, torturas y privaciones, que servía de vestíbulo a Oswiecim donde fue deportado, para no volver, Leopold.

Milagrosamente, Alice y Raphael sobrevivieron hasta el fin de la guerra, tras la cual emigraron a Israel. Alice continúo con su música y fue profesora del Conservatorio de Jerusalén. En 1990, siguió a su hijo que se había establecido en Londres. Alice sigue viviendo en Inglaterra. Allá  ha sido objeto de innumerables entrevistas,   un documental de la BBC y una biografía A Garden of Eden in Hell: The Life of Alice Herz-Sommer de Melissa Muller y Reinhard Piechocki.


Hay varios elementos llamativos en la historia de Alice Herz-Sommer que la apartan del cliché del sobreviviente. Para comenzar, su longevidad para c que le ha aportado algunas tristezas como las de enterrar a su único hijo, un virtuoso del cello, que murió a los 65 años. La panista no sigue ninguna dieta especial, aparte de no tomar alcohol ni cafeína. Hasta los 97 años, nadó diariamente y aun hoy toca mínimo dos horas de piano al día.

Cuando se le pregunta a que atribuye haber vivido más de un siglo, responde “a mi optimismo”. Efectivamente, es una mujer que nunca se ha amargado, que ha vivido las peores experiencias, pero sigue enamorada de la vida y que considera que su religión es la música, el amor a la naturaleza y la relación que tuvo con su hijo. Describe el amor maternal como la base de la existencia (¡Oigan eso feministas!).

Pero hay más cosas prodigiosas en esta magnifica señora. Estando en Israel, fue testigo del juicio de Eichmann, ¡y dice que sintió lástima por él! Alice Herz-Sommer no odia los alemanes “son gente maravillosa" dijo en una entrevista a The Guardian. Ni siquiera odia los Nazis. Incluso cuenta de un Nazi que vivía arriba de su apartamento en Praga. Un hombre que admiraba mucho su música y que tuvo el valor de bajar despedirse de ella antes de su partida a Terezin.

Estamos tan acostumbrados al lenguaje de odio que surge incluso de la voz de “buenos demócratas progresistas”. Estamos tan acostumbrados a partidismos y divisiones ideológicas. Estamos tan acostumbrados a mujeres que ejercen el poder, exigen sus derechos, o incluso juegan a ser victimas con arbitrariedad y agresividad que Alice Herz –Sommer a sus 107 años parece no ser de este mundo.

Leyendo sobre ella  siento más fastidio por la gente que considera injusto negarles tribuna a los Negacionistas porque eso es lo que debe hacerse en “democracia”. En aras del derecho de libre expresión (¡y vaya que se cometen crímenes en su nombre!) acepto que se emitan juicios respecto de los judíos, de Israel, del Gobierno Militar de Chile e incluso de mi persona aun cuando esos juicios sean falsos, exagerados o provengan de una óptica miope que ignora contextos históricos y circunstancias.  No tengo esa tolerancia por seudo historiadores revisionistas que insisten en negar el Holocausto, sin ninguna prueba fehaciente puesto que no se puede probar un negativo.

¿Además que cómo se va en contra de la evidencia no ya del material Aliado presentado en sinnúmero de documentos y juicios, sino de expedientes, fotografías y filmes recolectados por el aparato burócrata Nazi? ¿Y con que autoridad moral se anula el testimonio de miles de sobrevivientes? Yo nunca he tenido una duda, por tener la suerte de conocer gente irreprochable (eso incluye a parientes) que fueron testigos de la Shoah. Es por eso que abogar por los derechos de los Negacionistas a promulgar su calumnia es como matar de nuevo a los parientes de Alice Herz-Sommer y escupir en su optimismo, su piedad y su decencia.

2 comentarios:

Ministro dijo...

TREMENDAS PALABRAS VIOLANTE ¿LEISTE EL LIBRO?

Violante Cabral dijo...

No, Señor Ministro, porque recien me enteré dela existencia de AHS. Perole voy apedir a mi hermano que me lo compre en Amazon. ¿estás en casa? Llámame.