domingo, 23 de enero de 2011

Soberanos de nosotros mismos: ¿la mayor utopía de la democracia?


Una ventaja de la úlcera es que sus dolores me despiertan de madrugada. Eso me permite ver el programa de Glenn Beck en Fox News. El de la madrugada del viernes, tenia como base la pregunta que impulsó a la Declaración de Independencia estadounidense “¿Puede el hombre gobernarse a si mismo?”. La respuesta afirmativa a esa pregunta es lo que mantenido y hecho grande a los Estados Unidos, pero a nadie más. No pensamos mucho en nuestro derecho a gobernar nuestra casa, muestra vida y nuestro país. ¿Será por eso que lo estamos perdiendo?



La gran diferencia entre la Independencia norteamericana y otras revueltas similares, contemporáneas, o posteriores, radica en esa pregunta, ese concepto de autonomía política, de libertad para todos, libertad para practicar la religión deseada, libertad para reunirse, libertad para portar armas y libertad de expresión. Esta última está ahora en la mira en Estados Unidos.

A raíz de lo ocurrido en Tucson, Obama ha solicitado de medios y políticos que le bajen el tono a los insultos. Los políticos se han reído del coscacho presidencial, pero la prensa ha escogido una manera pasiva-agresiva de obedecerlo. Ahora toda expresión “violenta” está bajo escrutinio. Decir, como acabo de expresarlo yo, “estar en la mira” califica como expresión violenta y prohibida.

Todo esto les ha venido de perillas al ala izquierda de los Demócratas, empeñada hace rato en censurar a los medios de expresión contraria, o sea los programas radiales y principalmente Fox News. Esto no es único de Gringolandia. En Hungría ya se han proclamado leyes de censura mediática y España quiere seguirle los pasos.

En Estados Unidos no es tan fácil. En FoxNews la reacción ha sido aferrarse a la Primera Enmienda de la Constitución que es la que protege el derecho a la libre expresión, incluso como dice Beck, cuando ese derecho los agrede a ellos. Una actitud muy loable, tanto como lo es la Primera Enmienda. El problema es que todo derecho en manos de ciudadanos inmaduros o de intereses creados puede expandirse o retorcerse de formas inaceptables.

Por ejemplo, durante la revolución estudiantil de los 60’s, en los campus universitarios californianos se decidió que la Primera Enmienda amparaba el derecho a decir palabrotas y desde entonces la gente anda a garabato limpio porque así se “libera" el lenguaje. A propósito, quien quiera saber cuando se volvió moda en Chile andar echando chu…a diestra y siniestra, fue en los años del Chicho.
Universidad de Berkley


Volviendo al abuso de los derechos y leyes, en Estados Unidos estos son interpretados por abogados, jueces y legisladores de una manera tan enrevesada que permite encarcelar al inocente, liberar al culpable y exonerar a los mas pillos. Es un verdadero arte, por eso la Constitución, ahora con tanta enmienda, ya no es ni sombra de la que firmaron Ben Franklin, Jefferson y otros a fines del Siglo XVIII. Es por eso que mi Pa decía que los gringos y sus leyes eran “pueriles” e “infantiles”.

Con toda su puerilidad, Estados Unidos es la única democracia que sigue incólume después de más de dos siglos. Estoy hablando de un país grande y poderoso, no de la Confederación Suiza o Islandia. Esta última aparte de tener presidenta lesbi y un volcán que paralizó a Europa, no sé que otra gracia tenga. En cuanto a los suizos, su gran poder estriba en ser los banqueros y relojeros del mundo y en no mojarse el potito jamás. Son los campeones de la neutralidad. En cambio, Estados Unidos, y ese es el costo de ser potencia mundial, tiene que meter la cuchara en cuanto conflicto estalle en el mundo y eso lo hace salir más noqueado que el Guatón Loyola de la cueca.

En su primer siglo de vida, Estados Unidos enfrentó dos guerras internacionales, con Inglaterra y México; una docena de conflictos con los indios; y una guerra civil tan cruenta que murieron en ella más soldados gringos que en la Segunda Guerra Mundial. Aun así la Unión América sobrevivió, se afianzo y comenzó a creer que su “Manifest Destiny” la obligaba a entrometerse en el destino universal. Todo esto basado en un concepto básico, la igualdad de todo ciudadano estadounidense a controlar su entorno y a participar en su gobierno.

Hay que pensar que en el Siglo XIX se peleó una guerra para que los afro-americanos fueran libres y formaran parte de la empresa gubernamental de la nación. Sino fuera por eso, 143 años después del conflicto, Barak Obama no hubiera llegado a la Casa Blanca. ¿En qué otro país birracial ocurre eso? En Brasil no ha habido presidentes negros.

En Francia, cuna de la libertad, el más conservador de sus hijos, el General De Gaulle, otorgó el derecho al voto a las mujeres en 1944. En Estados Unidos el sufragio femenino había sido declarado legal veinticuatro años antes. Pero aun antes de esa fecha muchos estados de la Unión permitían que las mujeres votaran, incluyendo Wyoming donde las damas sufragaban desde 1869.


Más allá de lo que la democracia permite a minorías y mayorías está la pregunta inicial. ¿Puede el ser humano gobernarse a si mismo y por lo tanto participar en el proceso político de la nación? En América Latina donde imitamos todo lo malo de los yanquis, y nunca lo bueno, no parecemos estar muy seguros en la respuesta. Siempre estamos confiando derechos y responsabilidades en manos de la elite gobernante.

Ya para los 1820’s, la gran mayoría de los países latinoamericanos no eran colonias, pero tampoco democracias parecidas a las norteamericana. Los dos países más grandes, México y Brasil optaron originalmente por ser monarquías. En el resto de América Latina llevamos doscientos años en que cada vez que nos cabreamos de democracias chambonas, optamos por dejarlo todo en manos de caudillos, dictadores, y “hombres fuertes” de la Izquierda y la Derecha.

¿Se nos puede culpar si ni en Europa se ha sabido crear ni conservar una tradición democrática enérgica? Todos se llenan la boca con la Revolución Francesa que no era más que una pandilla de salteadores y matones que gobernaban en juntas con nombrecitos desubicados como El Comité de Salubridad Publica, cuyo uno remedio para la salud era cortarle la cabeza a todos los que les caían gordo. Cuando se les acabaron los cogotes aristocráticos, comenzaron a degollarse unos a otros. Resultado, a una década de la caída de la Bastilla, ya tenían Emperador, y treinta años mas tarde los Borbones volvían a posar sus asentaderas en el trono. La historia francesa del Siglo XIX es una serie de revoluciones y cambios dinásticos.

En la España decimonónica también quisieron tener republica. Les duró un poco más de un año antes que volviera la monarquía. Las grandes revoluciones que unificaron a Alemania e Italia no culminaron en republicas demócratas sino en monarquías.

Era tan claro que los humanos no podían gobernarse solos que muchos países se convirtieron en imperios coloniales para poder regular más la vida de “razas inferiores”. Ahora veo por primera vez que el colonialismo no era mal intencionado, aunque sus acciones tuvieran resultados negativos. Se creía a pie juntillas en la existencia de gente  frágil e ingenua que necesitaba que se le guiara en todo y se la eximiera de responsabilidades y compromisos para los que no estaba preparada. A cambio, se la protegía, a veces de su mismo salvajismo. En compensación, la gente debía aceptar y acatar la tutoría de un gobierno protector.

Yo soy monárquica, como saben, pero me crispa ver que la mayoría de las democracias seudo-izquierdistas (y eso incluye ala Corte de Obama) le apuestan a un tipo de gobierno benefactor, paternalista y condescendiente. Obama lo dice a cada rato, el pueblo no entiende, el pueblo es tonto, por lo que hay que decidir por él. Por suerte en USA, una gran mayoría de ese “pueblo tonto” se ha rebelado en contra esa ofensiva actitud. ¿Por qué no lo imitan otros países? El que no lo hagan me crea serias dudas de que el hombre pueda realmente autogobernarse.

15 comentarios:

Ruy dijo...

La humanidad en cuatro líneas.. !qué píldora tan amarga ¡¡Que pocas
esperanzas nos quedan ¡
La diversión de los "ungidos" es tiranizar y oprimir a los pueblos..
Oremos.

Rodrigo Lema González dijo...

Los intelectualoides -un grupo de gente con la que Obama ha tenido contactos desde hace bastante tiempo- siempre han pensado que todos los que no somos como ellos merecemos ser calificados de idiotas.

Por eso les da terror que esa "gente tonta", como bien lo apunta usted, doña Violante, se levante y les pare los carros de súbito. No pueden comprender el porqué, aunque es demasiado simple: sólo quieren que los dejen vivir y progresar tranquilos.

Y la gente que vive su vida como quiere es veneno para los intelectualoides, ya que es inmune a sus cantos de sirena.

Saludos desde Endelstadt.

Violante Cabral dijo...

Bienvenido Rodrigo,
Hubo una época en que el mundo intelectual Democrata era verdaderamente inteligente y tan sutil que uno no se daba cuenta de su color politico. Pero, hoy en su prepotencia, es incoherente y torpe, por eso ya no impresionan sus mentiras, pero irrita su ordinariez.

Rodrigo Lema González dijo...

Precisamente, doña Violante. Eso es porque los términos "intelectual" e "intelectualoide" no pueden ser más diferentes, aunque tengan la misma raíz.

Estos últimos, a pesar de poseer conocimiento, sólo presumen de él, y buscan, con ello, sentar pautas sociales usando la Ley del Embudo, llevándose ellos la mejor parte del pastel.

Gracias por el espacio de opinión.

Violante Cabral dijo...

Gracias a ti por usarlo.
Pero si la inteligencia izquierdosa se ha vuelto prepotente y tonta, y se cree que los de Derecha son filisteos brutos, ¿entonces ya no hay intelectuales?
Hace unos meses publiqué una entrada sobre eso.
http://protocolosgatunos.blogspot.com/2010/09/muera-la-inteligencia-se-puede-ser.html

Rodrigo Lema González dijo...

Al parecer, los verdaderos intelectuales -esos que poseen conocimiento pero no presumen de él, prefiriendo aplicarlo a cosas útiles en todos los ámbitos de la vida- ya casi no existen. Los intelectualoides, desgraciadamente, han tomado sus lugares. Y lo peor es que no quieren soltarlos.

Otra diferencia entre el intelectual y el intelectualoide es que el primero no es arrogante y posee un perfil mucho más bajo y práctico.

En lo personal, a mi ninguno de los dos grupos me va ni me viene. Soy una de esas miles de personas que pasan desapercibidas, alegrando su día con las cosas que realmente valen la pena

Violante Cabral dijo...

Mm, en vez de usar la palabra "intelectual" pensemos en trminos de cultura aunque sea solo entretenimiento. Yo ya estoy chata de ver y leer ficción que siempre tiene un ángulo progre. Ya ni los documentales se salvan.

Rodrigo Lema González dijo...

Por la misma razón es que no he pisado un cine desde hace catorce años.

Tampoco veo la televisión abierta y del cable, poco se puede rescatar.

Lo único que puede mantenerme pegado a una pantalla son las transmisiones de baseball y fútbol americano.

Violante Cabral dijo...

Para Ruy,
Disculpa que no te respondí. No veo un futuro tan sin esperanzas, pero si que las cosas van a tener que cambiar.

Vicente Olazaran dijo...

El apego latinoamericano al paternalismo a diferencia de la alta valoración de la libertad individual de USA, a mi entender se explica al menos en parte, a la relación que hubo con los imperios colonialistas respectivos.
Que Estados Unidos haya ido perdiendo esos valores talvez se deba también en parte, al creciente poder electoral latino.

Violante Cabral dijo...

No creo eso. El votante latino en su gran mayoría suele ser conservador, aunque efectivamente es cierto que las minorías etnicas (con la excepción de los asiáticos) son los que más se benefician del estado benefactor.

Ciro Cárdenas dijo...

"Uds. son como los americanos", nos decía 10 años atrás un empresario mexicano en una cena en el hotel Nikko, en Polanco. "Son extremadamente puntuales, hacen lo que dicen, en los plazos acordados y uno puede confiar en que lo entregado vale la plata que uno está pagando".

Azorado, le advertí que entre los chilenos hay de todo, "sí", me interrumpió, "también entre los americanos, pero la regla general es que ustedes son confiables y de aquí a poco andar serán el primer país desarrollado de Latinoamérica".

Luego de esforzarme razonablemente para quitarle tanto entusiasmo (en años en que recién se introducía la tecnología para la automatización de la atención telefónica a clientes), reflexioné acerca de las razones que nuestro cliente mexicano aducía para predecir tan augusto futuro a nuestro país.

México es una nación increíblemente rica en recursos naturales. Hay poquísimos bienes de la tierra que no se den allí en abundancia y a bajo costo. ¿Frente a ello, cuál era la diferencia que podría hacer nuestra escasa disponibilidad de metales preciosos, petróleo o nuestra nula potencialidad de grandes praderas húmedas?

Pues lo que le oímos a nuestro anfitrión: "ustedes son como los americanos".

Pese a las enormes diferencias histórico-culturales, Chile es la única región del continente donde —por razones concretas pero largas de explicar aquí— la población se aferra con firmeza al reconocimiento de virtudes y principios (humanos y religiosos) en su vida cotidiana.

Aunque últimamente ha sufrido serios embates, nuestro respeto por la noción de Dios y las virtudes que de ahí emanan hacia nuestra relación con los débiles, los niños, las mujeres y lo que estimamos recto o "decente" encierra la mayor potencialidad para el desarrollo humano, el que definitivamente no se cimenta en la abundancia sino la escasez, el esfuerzo para superarla y el enfrentamiento con una naturaleza que es cualquier cosa menos blandengue ni dadivosa.

Hasta hace no mucho he creído que nuestro mejor negocio sería acoger la Constitución de los USA e incorporarnos a ella. Cualquiera que pispe las implicancias económicas se da cuenta que sería una movida trascendental.

Lamentablemente, los "americanos" se están pareciendo cada día más a lo que estamos dejando de ser que a aquello que buscamos alcanzar.

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Violante Cabral dijo...

Mi Querido Ciro,
No podías haberlo expresado mejor.
Con los países ocurre como con nosotros. Tenemos virtudes maravillosas, pero siempre se nos acerca gente empeñada en adjudicarnos las que no faltan y acaban desilusionándose.
Los chilenos tenemos muchas virtudes, pero entre nuestras fortalezas precisamente no están ni la puntualidad ni el ser cumplidor. Aunque es muy cierto, y lo veo todavía en la cocina, la repostería, la pequeña artesanía, en muchos trabajos manuales que aunque tome tiempo, el producto puede ser finísimo y vale lo que cobran. Pero como bien dijiste, si hay chilenos cumplidores y puntuales son la minoría.
En cambio, y algo que admiro horrores en nuestra gente es que tienen muy en claro sus prioridades. Tomarse un ratito para una pichanga de barrio con los hijos, para sacar a la pareja a dar una vueltita y compartir un helado, reunirse con la familia para un asado, son más importantes que ganar plata, que los negocios incluso que el trabajo. D-s los bendiga porque al menos no se olvidan del verdadero sentido de la vida, que en USA y en los países del primer mundo se ha olvidado.
Tu mismo debes verlo los domingos en la iglesia, no importa la denominación, las personas que van a misa no van dedicar su domingo, es ratito que comparte D-s para dedicarlo al trabajo como servidora (y ningún chileno sería tan gil como yo que trabajo para que me paguen tarde mal y nunca)
Y por supuesto está lo dicho, la clara conciencia del Bien y el Mal, de no atropellar a los más débiles, de ser leales y “paleteados” con su grupo de parientes y amigos (su “clan” como lo llamo yo). Eso es más evidente en la gente sencilla (lo vimos con los mineros), la clase media, la gente de campo, pero todavía existe. Como todavía existe un poco de respeto por las damas y los viejos, y por eso los lolos aprenden valores de sus abuelitos. Porque tengo la felicidad de conocer veinteañeros chilenos con más virtudes que cuarentones o cincuentones del primer mundo.
Y fíjate que esas virtudes no difieren mucho de los “Gringos Viejos” que conozco en USA y que siguen aferrándose a esas tradiciones tan valiosas intrínsecamente unidas a los conceptos de los Peregrinos, a esa santa trinidad compuesta por iglesia, familia y terruño. Al final, nada más tiene valor en este mundo.

Ciro Cárdenas dijo...

Violante, tienes toda la razón.

Dios, patria y familia no son "antiguallas" sino el material de que estamos hechos.

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Violante Cabral dijo...

Tienes razón. Alguien se quejó porque puse "iglesia" siendo judía. Lo usé como término genérico para una comunidad que comparte las mismas ideas religiosas. Yo como gata solitaria no necesito de templo para vivir mi relación con D-s, pero si fuera jefa de hogar, ciertamente pondría a mi familia al amparo de una grupo que les sirva de guía y modelo espiritual.