domingo, 31 de octubre de 2010

Sanchéz Dragó y la Santa Inquisición progre


(por Luís H. Arroyo, sacado de Ilusión Monetaria con permiso del autor)
Otro escándalo ha volado sobre la vieja España, donde la progresía que soportamos es tan pacata como la santa Inquisición. Bueno, pacata, pero de doble rasero, como verán. Sánchez Dragó, el provocador (porque lo es de vocación), en un libro de conversación tipo tertulia con Albert Boadella -un libro altamente recomendable- se jacta, en  la página 164, de que tuvo una aventura con dos lolitas japonesas en Tokio. Tal como lo cuenta...

"Salí del metro y me topé de frente "con unas lolitas de esas -ahora hay muchas- que visten como zorritas, con los labios pintados, carmín, rímel, tacones, minifalda...Debían tener 13 años. Era un grupo de chicas y chicos. Nos fuimos a tomar un café al lado de la estación de Ikebukuro... las muy putas se pusieron a turnarse. Mientras una iba al wáter la otra se me trajinaba..."

(Luego, tras el escándalo, dice: "No creo, además, que tuvieran 13 años, sino algunos más. Era una forma de hablar. Los jóvenes japoneses tienen un aspecto muy aniñado"...Hubo risas, chanzas y coqueteos. Luego cada mochuelo y cada mochuela se fue a su olivo...)
Es la típica fantasmada de Dragó, que luego queda aguada al pedir excusas y confesar que  sólo hubo manitas y besuqueos romanticones.

 En todo caso, se ha armado la de Troya, con los progres de uno y otro lado de la acera ensañándose con el reo: el Comité sindical pidiendo su expulsión de Tele Madrid, insultos tipo "el siempre repugnante Dragó", etc. y esas lindezas que los castos progres saben utilizar.
Asómense a:
elpais.Sanchez/Drago...haberse/acostado/niñas, y aquí las
Explicaciones de Dragó en su blog.

A saber. Bueno, yo ni pongo ni quito rey, sólo sirvo a mi señor, que es mi fecunda y sin par memoria, digna de mejor causa. A mí Dragó me parece, aparte de escritor mediocre, un exhibicionista (que, por cierto, no cuadra muy bien con el elegante voyerismo de Boadella, así como de lord inglés, a veces visiblemente molesto con la presunta pedofilia -o lolismo- del otro).


Y mi memoria  sin par me recuerda el escándalo que sentí cuando, leyendo las memorias ("Diario de un artista seriamente enfermo") de Jaime Gil de Biedma (en la foto), éste se jactaba con orgullo cómo el ser alto cargo de la empresa familiar "Tabacos de Filipinas", le permitía ir gratis a aquellas islas a seducir  niños menores (varones), corrompidos por la necesidad...  O ídem, cómo se lo hacía con sus amiguetes señoritos de izquierdas con los obreros de las fábricas de Barcelona a cambio de unas pesetas... parece ser que su conciencia no le decía nada a este progre de salón, esteta decadente. Y, claro, al ser un poeta de los del entorno "progreshista", y al ser homosexual, pues no faltaba más, hombre, ancha es Castilla.  ¿Quién tomó nota, quién se escandalizó? Al fin y al cabo, al ser homosexual, es mucho más ejemplar que lo de Dragó, vamos, ni comparación. 


(Moraleja según Violante)

Concuerdo con Luís que Sánchez Dragó es un tipo repulsivo, un provocador, que más que probablemente se haya inventado el cuento para escandalizar. Aunque como está casado con una japonesita casi cuarenta años menor...

Sin embargo, como decimos en Chile “la culpa no es del chancho sino de quien le da el afrecho”. El exhibicionismo anárquico de Sánchez Dragó, un escritor galardonado, solo es posible en una cultura voyerista y narcisista siempre hambrienta de escándalos sexuales. El pobre escritor creía que su libro se vendería más si contara esa cosiaca y le han caído a palos.

Y resulta muy curioso que se pretenda enjuiciar a Sánchez Drago por un acto del cual no hay pruebas, que ocurrió hace medio siglo y en otra cultura, cuando hace unos meses la progresía europea reclamaba la libertad de  Román Polanski, culpable  de un delito mucho más concreto y probado que el del novelista español.


En 1977, Roman Polanski drogó, violó y sodomizó a una niña de 13 años cuya madre levantó cargos. El cineasta huyó de la justica y por varias décadas ha vivido exiliado en Europa. Hace unos meses, la justicia norteamericana recordó su caso (probablemente porque los abogados de Polanski  siguen luchando para que legalmente se retiren los cargos y pueda el  director volver a Hollywood) y se pretendió extraditar a Polanski estando él en Suiza. Protestas mundiales más argucias legales de esas que se dan en USA, lo dejaron en libertad, a pesar de que todavía no puede  volver a su amado y progresista Hollywood donde hay más pederastas que en Bangkok.

Irónico es que esa misma progresía española que clamaba por la libertad de Polanski hoy exija la expulsión de Sánchez Dragó. Cruel es que una sociedad que ha fomentado y promovido la decadencia moral, y aplaude los peores vicios  como el amor al escándalo, hoy quiera ejecutar a uno de los suyos unicamente por él portarse a  la altura de sus códigos.

A proposito, la película que Luís menciona, sobre Gil de Biedma, se llama El cónsul de Sodoma, y si aparece un chico filipino, lo que motiva un chantaje, pero el poeta sale como víctima no como pedófilo.  

5 comentarios:

Luis H Arroyo dijo...

Ummmm, qué interesante lo que cuentas, Violante. primero, ni me acordé del caso Polansky, un caso clamoroso, y que viene aquí al punto para ver el diferente rasero de enjuiciar de los progres. Y segundo, lo de la película es el típico infundio en el que el verdugo queda indemne, con su mito de autor maldito por incomprendido en una sociedad hipócrita. ¡Gil de Biedma, el poeta perseguido por el franquismo! -cuando en verdad vivió tan ricamente del franquismo. Ya se sabe, el progresismo traspasa la culpa a la sociedad cuando se trata de uno de los suyos.

Violante Cabral dijo...

Yo crecí creyendo que la hipocresía era patrimonio de las beatas, de los conservadores y ahora veo que la progresía da catedra de cínismo.

Luis H Arroyo dijo...

Pues claro! deberían leer lo que cuentan los autores del libro de lo que era el PC en la cárcel de los años 50: prohibía la masturbación a sus militantes. Y no le gustaban los matrimonios rotos.

Violante Cabral dijo...

Es como unos gays que conozco que dicen "Son los gringos los que mienten. Seguro que en los países árabes lo pasaríamos rico". Sii, ricoo. Colgadito de una grua te quiero ver.

Luis H Arroyo dijo...

jajajajajaja