lunes, 23 de agosto de 2010

Una mala gestión: la arrogancia de los gobernantes "progres" en las crisis

Es feo hablar mal de la gente, en momentos de júbilo y emoción como los que se viven en El Campamento Esperanza y en la Mina San José ante el milagro de saber que los mineros viven. Pero me es imposible no contrastar las posturas de presidentes “progres” ante catástrofes con la actitud de este gobierno, con el Presidente abandonando el luto familiar para estar con los familiares de los mineros, o las imagenes del Ministro Golborne tomando mates con esa misma gente en largas y heladas noches que precedieron a la milagrosa prueba de vida de ayer.

¿Se acuerdan de Michelle Bachelet en Chiguayante? Julio del 2006, inmensos temporales convierten ala VIII región en zona de catástrofe. En Chiguayante, un alud atrapa a diez personas. Durante las labores de rescate cuando todavía no se sabe que están muertos, aparece la presidenta Michelle Bachelet en el lugar. Su presencia, y la de las cámaras que la acompañan, obliga a detener el proceso de rescate. Una familiar de los desaparecidos, indignada, exige el retiro de la mandataria y sus cámaras. ¿Qué hace La “Mami” Bachelet? En vez de decir “oops, disculpe, vuelvo otro día”, se pone a discutir con la mujer, como si estuvieran en el mercado.

Fue criticada y acusada por su actitud de vedette, por aprovecharse del desastre para beneficiar su imagen. “Yo vote por usted, pero no vuelvo a votar por la Concertación” le dijo una de las pobladoras. Pero no aprendió.

Aysén, 2008, por meses los habitantes de la provincia viven con el corazón en la boca debido a enjambres sísmicos diarios. Para los que no sepan, un enjambre es una serie de temblores fuertes (hasta grado 5 Richter) que ocurren en sucesión, separados por 15 o 20 minutos. Yo los viví en diciembre del 2007, y después del terremoto. Les juro, prefiero un terremoto.

El gobierno se desentiende de esta tragedia que está enloqueciendo a la población de Aysén. En marzo del 2008 esta situación termina con un terremoto, se desprende parte de un cerro, cae en un fiordo y provoca una ola tipo tsunami que se lleva casas y cinco personas. La Presidenta viaja a la zona. Los aiseninos, furiosos por el olvido gubernamental, la reciben vestidos de luto. Hay protestas que terminan con el arresto del alcalde quien acusa a la presidenta de esconder la cabeza como un avestruz. La Presi se vuelve a Santiago furiosa. Sus fans acusan a la gente de Aysén de alharacos e ingratos, y el terremoto es barrido bajo la alfombra.

La Bachelet, que ha pasado a la historia nacional como figura materna, como epítome de sensibilidad femenina ante el dolor del pueblo, nunca se lució en momentos de tribulación. Todavía recuerdo su actuación patética cuando bajó a Valparaíso tras la explosión en la calle Serrano. Qué suerte que no se le ocurrió ir a Chaitén cuando se esperaba que el volcán iba a entrar en erupción.

No voy a añadir leña al fuego recordando todas las metidas de pata de “La Mami” después del terremoto de febrero. Sus declaraciones escandalizaron hasta los medios progres extranjeros, desde su anuncio de que no había alarma de tsunami hasta su negativa a solicitar ayuda extranjera. El problema de la Bachelet, y eso su claque lo intenta disimular, es que aparte de lesa y mal asesorada era/es muy soberbia. Recuerdo que la tarde del día del terremoto hizo un discurso, enojada y ofendida ante las críticas, que salpicó con un “yo también hoy tuve que pisar vidrios”. Entiendo lo que quiso decir, que como todos los habitantes de las zonas afectadas, ella había pasado incomodidades, pero sonó a que decía que "pisar vidrios" era equiparable a perder casa, bienes y familiares como le ocurría a tantos damnificados.

La Bachelet sufre de una arrogancia endémica en los presidentes seudo-socialistas que los hace alejarse de un pueblo que dicen representar. En los temporales de ‘97, Ricardo Lagos bajó a terreno a una población anegada. Una líder vecinal lo apostrofó por el mal estado de sus casas, y sus pobres condiciones de vivienda, y le exigió hogares más dignos. “Yo voté por usted”, le recordó a lo que El Presidente respondió con rotería (con Lagos el término “arrogancia” no bastaba) “¿Señora cree que yo ando con casas en los bolsillos para regalar?”

Pero la arrogancia insolente de los gobernantes progres no es patrimonio de Chile. Me magino que todos los países que los sufren tienen anécdotas parecidas. Ninguna más representativa que la actitud de Obama ante el derrame de petróleo.

Los que votaron por Barak Hussein nunca entendieron las críticas que le hacían a su candidato fetiche por ser un imberbe político. No entendían que siete años en el Congreso no hacían a Obama experto en nada. Que hasta un alcalde de pueblo o un sheriff  tienen experiencias con conflictos locales: estafas municipales, incendios forestales, inundaciones. Obama es presidente de una nación que enfrenta diariamente desastres naturales y que está siempre alerta a posibles atentados terroristas, pero por suerte no ha tenido que demostrar su ignorancia…hasta el derrame de petróleo.

Cuando llega a Washington la nueva del derrame en el Golfo, Obama no comprende las posibles ramificaciones, no sabe nada de petróleo y no se molesta en asesorarse. Deja todo el trabajo de detener esa mancha de petróleo en manos de la compañía petrolera inglesa causante del desastre. Precisamente lo que Sebastián Piñera no hizo con la crisis en la mina San José. Obama sólo viene a darse cuenta de su error (error que nunca ha reconocido) cuando el derrame continua por semanas y meses, cuando la mancha se expande hasta aguas americanas y causa daños ecológicos irreparables en la costa de Luisiana.

Las críticas lo hacen apersonarse en el Golfo. Va en compañía de su mujer, sabedor que la gente la quiere más que a él. Pero de nuevo sus asesores parecen estar en Babia. Michelle aparece en un modelito blanco con un patrón surrealista de manchones negros que hace parecer que le lanzaron un frasco de tinta. Muchos ven esa blusa como una representación burlesca de la mancha de petróleo. Muy probable que no era esa la intención de la Primera Dama, pero su falta de visión al elegir vestuario ilustra la soberbia y la irresponsabilidad de los políticos progres.

7 comentarios:

Ruy dijo...

Asolutamente irrebatibles tus apreciaciones. Aquí estan a la orden del día la mentira y el embaucamiento del pueblo por los dirigentes.

Pero. con gran pesar, se admite que son "excelentes" en publicidad y propaganda para tergiversar los hechos y hacer recaer las culpas
sobre todo el mundo menos sobre ellos.
El pueblo sabe y afirma que "Prometer no es dar trigo", y aún así se martiriza con anunciadas
esperanzas que nunca se materializan.
Viejos expertos siempre me aconsejaron huir de los que "mucho
ofrecen".
Con Dios.

Violante Cabral dijo...

¿Por qué será que los gobierons más nefastos y mentirosos son los que mejor manejan la propaganda?

Luis H Arroyo dijo...

Porque no dudan de sí mismos

Vicente Olazaran dijo...

Michelle es sólo un globo con aire caliente como todas las "grandes personalidades progre".
Excelente refresco de memoria.
En cuanto a Obama, seguramente si hubiese sido Bush, los periodistas lo habrían cocinado vivo.

Violante Cabral dijo...

Un globo de aire ¡pero como ocupa espacio! Y la gente la idolatra.
Curioso, según la Derecha gringa, la peor crisis de Obama es lo de la mezquita no su incompetencia durante el derrame. Pero ese derrame ha causado perdidas catastróficas y millonarias a la industria camaronera de Luisiana. De eso vive ese estado y ellos votan por los democratas.

Vicente Olazaran dijo...

recuerda qur las cr´ticas a Michelle se llaman "femicidio político".
Y las críticas a Obama son racismo como dijo J. Carter.

Violante Cabral dijo...

Pues Jaimito Carter y el hibrido hawaiano tienen algo en comun. Son los peores prsidentes de USa de los últimos 50 años y creo que a Obama tampoco lo van a reelegir.