martes, 31 de agosto de 2010

El "Honor Rally" y la importancia de la historia

En Usa se sigue hablando del “Honor rally”, que tuvo lugar en Washington el pasado sábado. Y curiosamente, la historia, tema que nos ha tenido ocupados estos últimos días, juega su papel en los comentarios provocados por esa asamblea del Tea Party. La historia o la ignorancia de ella.

La prensa progresista estadounidense trata de restarle importancia al asunto, pero de tanto hablar en contra del rally, le están brindando una magnifica publicidad gratuita. Los medios insisten en decir que menos de cien mil personas se presentaron a ese mitin, pero las fotos muestran una muchedumbre que, así a simple vista, supera esa cifra. Inclusive, la cadena NBC, que siempre está al borde del radicalismo “progre”, habla de 300.000 asistentes.

Otros medios hacen hincapié en la ausencia de violencia y racismo de una congregación que esperaban terminara en disturbios como si se tratara de una reunión de miembros del Klan borrachos. Es como si los desilusionara que no se hubieran agarrado a botellazo limpio con el otro rally que conmemoraba también el discurso histórico de Martin Luther King.

Cuando se le preguntó a Obama, que andaba pavoneándose por New Orleans, que opinaba del "Honor rally", con displicencia hawaiana, el Presidente contestó que no le sorprendía ya que “este tipo de cosas” era común en “nuestra historia”. ¿A qué “tipo de cosas” o qué momento de “nuestra historia” se refiere Mr. President?

Obama, que durante la campaña fuera tan parlanchín y elocuente, hoy prefiere ser parco y ambiguo, perdiendo así grandes oportunidades de propinarle un buen golpe a sus contrarios. . Por ejemplo, pudo muy bien comparar al Tea Party con el Kow-Nothing Party decimonónico, o con el German American Bund, o los Silver Shirts, u otros movimientos fascistas surgidos en medio de la incertidumbre de la Depresión. No es que se parezcan, pero sería una buena maniobra para desprestigiar al contrario. Pero Obama a veces me da pena. Me dan ganas de soplarle las respuestas que a sus bien pagados asesores no se les ocurren. Pero ninguno de ellos sabe historia, o ninguno de ellos conoce el valor de la historia.

Más grotesco fue el columnista Joe Klein que intentó mofarse del rally situándolo en un marco histórico definido. Se fue por las ramas y terminó comparándolo con la histeria anti-alemana de la Primera Guerra Mundial y los campos de internamiento japoneses de la Segunda (¿??). Primer argumento en contra de su pobre intento de establecer paralelos históricos. La cara visible del TP no anda apedreando alemanes ni internando japoneses. De hecho, ni apedrea ni interna a nadie y en ninguno de sus discursos habla de apedrear ni internar a nadie, ni siquiera a Obama.

Segundo, como Glenn Beck explicó, tanto la histeria racial de 1917 como Manzanar y otros campos de internamiento, se dieron durante los gobiernos Demócratas y progresistas de W. Wilson y FDR. ¡Vuelvan a la escuela y tomen un curso de historia!

En cambio, el ladino Gobernador Howard Dean si supo lo que hacía al comparar a Glenn Beck con el Padre Coughlin quizás aludiendo al énfasis “teocrático” del “honor rally” que preocupa hasta a los Republicanos. Aunque el rally contó con la presencia de sacerdotes, rabinos, pastores y hasta imanes, tanto hablar de D-s puede asustar a los ateos, cuyos derechos (y votos) son tan importantes como los de otras denominaciones.

Lamentablemente, yo no veo mucha similitud entre Beck ni ningún “Teapartiano” con Coughlin, un curita muy vocifero y muy antisemita, que durante la Depresión agitaba desde la radio  contra la influencia de los judíos con unos iracundos discursos peores que los de Goebbels. Hasta diseñó unos bastoncitos para ir a darles palo a los judíos.

El Father Coughlin viene muy al caso porque fue un producto, tal como el auge del Nazismo y la Guerra Civil española, de la Depresión. Nos guste o no estamos al borde o ya adentro de otra gran depresión económica. Seria bueno recordar qué errores se cometieron entre 1930 y el comienzo de la Segunda Guerra Mundial para evitar catástrofes mayores. Porque además ahora enfrentamos un peligro nuevo: el terrorismo.

Sin embargo, en USA prefieren enfocarse en la historia inmediata, acusando a la administración Bush de todos los males que afligen al pueblo norteamericano. Es como en Chile que todo comienza y termina en el Gobierno Militar, como si no hubiese historia previa, una historia salpicada de dictaduras, torturados y desaparecidos. En España se hace algo parecido. Son las cinco décadas de franquismo a las que se busca satanizar, culpar, castigar y recordar, olvidando los cinco años que preceden a la Guerra Civil y las equivocaciones de la Republica.

El problema de la historia es que sin ella no existimos. Aparte de la historia nacional, está la de cada individuo. El que se olvida de sus orígenes, o intenta falsearlos, es psicológicamente un desadaptado. Lo mismo ocurre con quien desconoce la historia de su nación, continente, cultura, etnia, religión, etc. Yo coincido con Heidegger y Nietzsche (lo único que coincido con este ultimo señor) en ver la historia de una manera circular como ciclos condenados a repetirse. Por eso es importante saber lo que pasó antes.

Hace años que observo que nuestra sociedad es tan corrupta y amoral como la de la Republica de Weimar. ¿Y qué pasó con esa republica y su cultura tan radical y tolerante? Pues que parió a Hitler y a sus Nazis.

En la Alemania de 1933 cuando ganan los Nazis los escaños del Reichstag y el gobierno se ve obligado a formar una coalición con Hitler, no fue gracias a un electorado enfebrecido, antisemita y enamorado del glamur pagano del nazismo. Quienes votan por ellos son los que están hartos de la mala economía, del desempleo, de ver su honor aplastado por las medidas que el tratado de Versalles les impone, del desenfreno en que vive una juventud hedonista e irresponsable que antes que trabajar, prefiere drogarse y “explorar su sexualidad”.  ¿Este panorama les suena conocido?

Esa gente votó por los Nazis como una alternativa a un mundo cada vez más inseguro y corrupto. Ellos decían, tal como hoy escucho decir a chilenos, gringos, españoles, ingleses, e italianos:” Queremos un gobierno fuerte.  Políticos con pantalones. Medidas drásticas”  El peligro de olvidar la historia es repetir sus deslices.

Los que recordaron la historia y reconocieron la importancia historia del “Honor rally” fueron los del Museo Smithsonian que le mandaron pedir a Glenn Beck algún recordatorio de la asamblea para agregarlo a su colección. Es que saber de historia también incluye reconocerla cuando ocurre ante nosotros.

10 comentarios:

Ruy dijo...

Más gracias,Dª Violante.Ver expresados tan certeramente los temores que sobrevienen al considerar la "Historia" que estamos soportando es un acicate para alentar cualquier movimiento y manifestación que tienda a rectificar su proceso y a recordar ,para evitarlos,desastres
no tan lejanos.

Violante Cabral dijo...

Muy bien dicho. Hay que manifestarse, porque veo mucha resignación y derrotismo. Ya ven que con un poco de presión hasta Zapatero se echa para atras.

Luis H Arroyo dijo...

Uff, cuantas cosas, y con todas estoy de acuerdo. Voy a resaltar una que hoy, desgraciadamente, es amenazante: la crisis y el auge de los nazis y otros colegas siniestros. La crisis del 29 no creo a Hitler, pero creo las circunstancias que lo hicieron posible, como muy bien cuentas. Seo está muy bien estudiado por Eichengreen, un economista/historiador. Cuando las cosas se ponen mal, e inseguras, la gente gira la cabeza hacia las ofertas nuevas, pues considera que las de siempre ya no funcionan. Y en España se están acumulando unos nubarrones de aúpa, y el desprestigio de los políticos no puede seer mayor. Y España no es un país ejemplar en paciencia, cuando estalla, estalla.

Violante Cabral dijo...

La crisis del 29 no crea ni a Hitler ni a otras desdichas de los 30's, pero crea ua atmosfera que los gesta. A Hitler lo crea Weimar.

Los “hombres fuertes “de ahora no son necesariamente los Nazis. Hay una cantidad de movimientos fascistoides como Hezbollah o gobiernos como el de Chávez en Veezuela, que pueden si se alían con otros gobiernos o grupos extremistas, causar una catástrofe grave. Precisamente porque la crisis económica golpea a todas las naciones. Si Chávez se mandara una guerra de a veras, arrastraría al resto del continente ya que tiene lazos con varios países sudamericanos. No nos olvidemos de sus alianzas con Irán y Rusia. De hecho, Rusia es el país más fascista de Europa. Lo que pasa es que el peligro no viene ahora de la ultraderecha, sino de fuerzas oportunistas y totalitarias, que se aprovechan que Occidente cada vez está más débil y caduco.

Luis H Arroyo dijo...

Sí, que Rusia es lo peor, es cierto. ¿Y China?

Violante Cabral dijo...

China siempre ha sido vista como un peligro para Occidente, pero se ha mantenido tranquila. China no tiene intenciones belicosas, prefiere comerciar. Pero se ha aliado también con enemigos de la paz y eso puede arrastrarla a conflictos mayores

Luis H Arroyo dijo...

Sí, pero Rusia, en las dos guerras, al final estuvo con occidente. ¿curioso no?
Las alianzas definitivas no se saben nunca antes de tiempo.

Violante Cabral dijo...

¿Con Occidente o con los Aliados? Porque la Rusia del Zar si estaba con los Aliados, pero llegan los Rojos y rapidamente firman la paz con Alemania. Y Stalin hasta que Hitler no lo ataca estaba con el Eje.
En cuanto a China, durante la Segunda Guerra Mundial estvo con los Aliados, puesto que los japoneses ya la habían invadido.

Vicente Olazaran dijo...

He leído más de una vez tu posteo. ¡Me obligaste a estudiar!.
"Es que saber de historia también incluye reconocerla cuando ocurre ante nosotros", es un gran remate.

Violante Cabral dijo...

Me alegro de obligarte a estudiar. Y entonces a estar alerta a la historia que nos pasa por el lado, así puedes contarselas a tus nietos algún día.