viernes, 17 de septiembre de 2010

Ataques psíquicos (con o sin mala intención)

Me preguntaron varios qué era el”ataque síquico” al que me refería en una anterior entrada. Como es una traducción literal del ingles “psychic attack” puede que haya provocado confusión y para evitar malos entendidos voy a explicar un poco en que consiste.


En términos esotéricos, un “ataque psíquico” o “espiritual” es una agresión por parte de una persona o grupo que busca telepáticamente debilitar espiritualmente a la víctima atacando directamente su aura. Esta agresión puede manifestarse en crisis de ansiedad o pánico, pero también en infortunio o enfermedades inexplicables. Es lo que en Chile el vulgo conoce como “hacer un mal”.

Hace doce años pasé una mala racha muy particular. No era que me ocurrieran cosas malas, peor que eso. Cada vez que se me anunciaba un bien futuro fuera un ascenso o una petición de mano, este bien inexplicablemente se truncaba cuando estaba a punto de materializarse. Tanto yo como mis allegados estábamos perplejos ante esa cadena de eventos desafortunados. Y de pronto la gente comenzó a decir “le hicieron un mal”. Me lo dijo mi Nana, me lo dijo el veterinario de Mauricio, y hasta la almacenera de la esquina (en serio). Cuando me encontré con una gitana en la Plaza Colombia que, en vez de agredirme como suelen hacerlo sus congéneres (¿Sarkozy dónde estas?), me hizo una lectura en la que describía exactamente cómo, quiénes y por qué, comencé a creer en la existencia del “mal”.

En vez de ir en busca de “machis” o brujos que me hicieran una “limpia”, le escribí a un tío que tengo en Missouri, un matemático muy escéptico, pero que a veces acepta la existencia de ciertos fenómenos paranormales. En respuesta, me mandó un libro de Dion Fortune llamado “Psychic Self-Defense”. Dion Fortune fue una famosa ocultista británica. En el libro que me regaló mi tío, no solo especificaba en que consistía esta agresión mágica, además describía haber sido victima de uno por parte de la directora de una escuela donde trabajaba.



Al parecer, tras varios choques con su jefa, Dion que sólo tenía 20 años presentó su renuncia. La jefa que no quería que se fuera la obligó a escuchar una diatriba que dejó a la futura ocultista muy alterada. Lo que Dion Fortune experimentó a raíz del ataque espiritual fue un gran desaliento, una falta de energía física y mental y una gran ansiedad que culminaron en un colapso nervioso. Mas o menos lo que sentí la semana pasada. DF intentó curar su mal con el psicoanálisis, pero cuando éste fallo, buscó auxilio en estudios ocultistas que le revelaron lo que en realidad había ocurrido y la prepararon para futuros ataques.

Esta agresión mágica fue hecha con intención, pero hay muchos ataques espirituales que pueden ocurrir sin que el atacante tenga conciencia de lo que hace. Basta tener una carga de negatividad muy grade que puede funcionar como una bomba en contra de alguien a quien el portador de la negatividad le tenga “mala”. Que creo puede ser mi caso. Como la patrona de Dion Fortune, mi agresora es una mujer muy voluntariosa, dominante y violenta vocalmente lo que puede ayudar a hacer más potente su proyección de carga negativa.

En el mundo he descubierto que hay dos tipos de personas, los que proyectan la negatividad y los que absorben las “malas vibras”. Me temo que yo pertenezco al segundo grupo. La pregunta del millón es ¿si es posible agredir a una persona sólo con la mente y a distancia por qué no podeos enviar cargas de energía positiva a los que queremos?

6 comentarios:

lallavedelbaul dijo...

Yo creo que también soy del segundo grupo, aunque creo que es más un tema de empatía llevado al extremo, a ver si tiene cura.

En el anterior comentario ya te hablaba del tema este del mal de ojo como le decimos aquí.

Pero yo si creo en que igual que llegan las malas vibraciones, la buenas también.

Quiero decir, ¿nunca has conocido a nadie que transmitía cierta paz, y a pesar de acabarlo de conocer te hacia sentir increiblemente cómoda? ¿o al contrario a alguien a quien sin conocer de nada solo con tenerle cerca te hacia sentir mal, triste, incomoda, aunque en apariencia no tuviera nada que te hiciera sentir así? Pues eso.
Yo creo que con nosotros llevamos todo lo que somos, todo lo que llevamos a cuesta y eso hay quien por ser más sensible lo nota.
Es como los lugares por los que pasamos, hay sitios en los que uno entra por primera vez y se siente a gusto y otros que por más que lo intente le hacen sentir incomodo.

Violante Cabral dijo...

Pero a veces atraemos personas negativas o negatividad y no nos damos cuenta.

Ruy dijo...

Lo siento. ¿Estás bien?

Violante Cabral dijo...

Si, Ruy, no te preocupes, aunque ahora me despido hasta el domingo. Si absorbo malas vibras también soy receptora de las buenas. Gracias a todos

Blanch dijo...

Pues según dicen, las buenas vibras también se pueden enviar a distancia.

Así que de todo corazón te envío las mejores vibras y no te desanimes.

Saludos!!

Violante Cabral dijo...

Gracias. Ando necesitadas de esas y si me quedan algunas te las mando también.¿Por qué será Blanch (y esto creo que lo comentamos en tu blog) que las mujeres siempre nos quejamos de los hombres y es de parte de nuestras congéneres que recibimos los peores golpes?