domingo, 26 de septiembre de 2010

El poder de la represión sexual: ¿De donde salió el "no fornicar"?


Antes de comenzar, tengo que decir que una de las diez cosas que me dejan chata de este mundo laico-progresista en el que vivimos es ese afán de erotizarlo todo y de convertir a los jóvenes e incluso a los niños en  seres sexuales antes de tiempo. Eso a través del amparo de una falsa educación sexual que termina fomentando promiscuidad y libertinaje. Pero tampoco apruebo educaciones que predisponen al niño en contra de una sana vida sexual,  metiéndole miedo o haciéndole creer que el amor físico es sucio o perverso.

Ahora paso a donde nos quedamos ayer, en que el mandamiento bíblico que más problemas causa al género humano, el famoso “No fornicar” no forma parte del decálogo. Efectivamente, el Todopoderoso no prohibió el sexo, porque como lo explica el Talmud sin la fornicación se extinguiría la raza humana.

Por lo tanto los 10 Mandamientos como los entienden los judíos y todas las ramas del Cristianismo protestante no abarcan prohibición de ninguna índole en contra del sexo. Sólo una en contra del adulterio que es efectivamente”no desear la mujer de tu prójimo”, porque el adulterio, como se entendía en los días de Moisés, era acostarse con una casada que no era lo mismo que acostarse con un casado.  En una sociedad que fue polígama hasta el Medievo (y continuó esa practica hasta el siglo XX en las comunidades judías en el mundo musulmán), el que a un hombre le gustase una mujer que no era la esposa no era algo digno de reproche. No necesitaba divorciarse para amar a la nueva que pasaba a ser parte de su casa como una esposa más.

Es por eso que casi no hay historias de madres solteras en la Biblia o el Talmud. Ningún judío respetable, aun estando casado, se iba a negar a reconocer a un hijo procreado fuera del matrimonio y con ese reconocimiento legalizaba su situación con la madre. El mayor ejemplo es la historia de Tamar, nuera de Judá y viuda de dos de sus hijos, que para restablecer su dignidad de mujer y su derecho a ser madre seduce (disfrazada) a su propio suegro. Al hallarla encinta, la tribu en pleno se dispone a quemarla por cochina, pero aparece Judá, reconoce su paternidad y Tamar y sus mellizos pasan a ser parte respetable de la tribu.

Es también lo que ocurre con la Virgen. Cuando José, en vez de repudiarla, acepta como hijo a Jesús, las viejas chismosas tienen que volverse a su casa a cuidar de su puchero. Miriam, la del misterioso embarazo, ha vuelto a ser una señora casada y digna de respeto.


Pero volviendo al decálogo. ¿Qué suscita el que la Iglesia incluya no uno, sino dos mandamientos que gobiernan la vida sexual de sus feligreses? La Iglesia Católica destierra el mandamiento original de no adorar ídolos (porque impedía la veneración de imágenes) y en cambio crea el discutido “no fornicar” que hoy se ha expandido a “No cometerás actos impuros” al que se le añade otro más estricto “No consentirá deseos ni pensamientos impuros”. Habría que especificar qué se define por “impuro”, pero, por siglos, la impureza se ha asociado a pecados sexuales. ¿La pregunta es por qué? No existe en la tradición judía ninguna razón para explicar este temor a la sexualidad que a veces raya en misoginia. ¿Fue acaso Jesús quien lo impuso? Lo dudo.

Una particularidad de los Evangelios, que son nuestra única fuente histórica para conocer a Jesús, es que el tema sexual casi no se toca. Jesús no parece compartir la obsesión por el sexo que caracterizará a su iglesia. Yo me atengo al hecho de que él dijo que no venía a cambiar ni una letra de la Tora y que ya ésta definía claramente cuales eran los derechos y limitaciones que los judíos debían acatar en lo que respecta a su vida sexual.

Sin embargo en un par de ocasiones Jesús habla del matrimonio. En San Mateo, San Lucas y San Marcos Cristo repudia el divorcio, lo que explica el porque el cristianismo condena esta practica aceptada hasta hoy por el judaísmo. Pero San Mateo añade que Jesús acepta el divorcio cuando la esposa es adúltera. Sin embargo es San Mateo quien nos informa que para Jesús el pecado del adulterio abarca incluso pensamientos pecaminosos hacia una mujer casada. Mm, eso se aplica a todos los fans de Angelina Jolie.

En su Evangelio (que es mi favorito) San Juan nos cuenta de dos encuentros del Maestro con mujeres. En el primero, él reprocha a la Samaritana, no su sexualidad, sino su promiscuidad. En el segundo, Jesús rescata a la adúltera que va a ser lapidada, recordando a los lapidarios que ellos han pecado más que su victima. Sin exonerarla de pecado (“no vuelvas a pecar” le dice) él condena el castigo al que es sometida una persona por dejarse vencer por su instinto sexual.

Hasta ahora me he atenido a los Evangelios, pero la tradición popular y canoníca por siglos vio a María Magdalena como una prostituta arrepentida. Y volviendo a los textos evangélicos, San Lucas cuenta que cuando los discípulos quisieron apartar a esta pecadora que trataba de limpiar los pies de su maestro con sus largos cabellos, Jesús los apartó a ellos diciendo que la Magdalena era más meritoria “porque había amado mucho”.

Entonces si Jesús no estaba en contra de la fornicación mientras ésta se diese dentro de una relación formal, y comprendía y perdonaba las debilidades de la carne, no fue él quien impuso el “¡No fornicar! ¿Fue acaso San Pablo, el gran artífice de la iglesia Católica? Es cierto que Saulo de Tarso era un puritano que consideraba el matrimonio como un “mal menor” (“más vale casarse que abrazarse”) y que abogaba por el celibato para un ejercicio optimo de evangelización, pero en Corintios reprueba a las parejas casadas que en su celo religioso se abstienen de sus deberes conyugales.

Mas tarde, en una carta a Timoteo se queja de unos cristianos vegetarianos que practican la abstinencia: “Prohíben el matrimonio y el uso de alimentos que Dios creó para que fueran comidos con acción de gracias por los creyentes”. Añade San Pablo que todo lo creado por D-s (incluso el matrimonio con sus obligaciones conyugales) es bueno.

¿Entonces a quién culpamos por el “¡No fornicar!”?

13 comentarios:

Luis H Arroyo dijo...

excelente artículo, mejor aún que el anterior. Acompañado además de unas imágenes que parecen hechas adrede. La autora tiene un dominio envidiable de los Evangelios, y los lee con gran profundidad. Voy a recordar una palabras de Lutero (hay que recordar que fue el que repuso en su sitio el antiguo testamento: cuando estés triste, busca una mujer, pues es el demonio quien da tristeza y hay que alejarla. O, peca, peca, para que veas la bondad e Dios al perdonarte. Lutero no se privaba de la cerveza, ni del sexo, pues estaba casado.
Lo que hay que perseguir del sexo es la irresponsabilidad, y es justamente lo que Bibiana Aído fomenta con sus leyes por aborto sin permiso de los padres: ahora el hombre fornicador se lava las manos si ha habido embarazo. Sin embargo, la Iglesia sigue manteniendo una doctrina oficial que nadie cumple, pues es la abstinencia. Los curas o mienten o cummplen, y si cumplen son los seres menos humanos que hay, pues no conocen ni el amor, ni el sexo, ni la ternura que le acompaña. Separar esos tres ingredientes de felicidad natural, es inhumano. Desgraciadamente España se está polarizando hacia uno y otro extremo, por lo que la Iglesia ya ha perdido la batalla y la guerra. Lo malo es que la están ganando los inmorales, los pervertidores de niños, del bando de Satán.
Enhorabuena por tan excelente texto.

Violante Cabral dijo...

Fue un placer escribir esta entrada que efectivamente tomó bastante research incluyendo la elección de fotos. Pero después de leer tu entrada la semana pasada sobre el consuelo que aporta la belleza del arte quise ilustrar una de ms notas con obras clásicas.
Lutero estaba casado con una ex monja, Catalina de Bora y debe haber sido feliz con ella para escribir esas palabras. Lástima que fuera él tan antisemita
Más que conocimientos de los evangelios es un interés de toda una vida en la Sagrada Familia como figuras históricas, ya que para mi Jesús y sus padres fueron un excelente modelo de virtudes judaicas.
No me gusta mucho meterme en la pedofilia en la Iglesia porque es un tema espinoso y que no tiene mucho que ver con el celibato. La pedofilia es una enfermedad (me temo incurable) que se puede dar en católicos y no católicos, curas o laicos, casados y solteros. Sin embargo, es mi opinión que el celibato entre los sacerdotes debería ser opcional, tal como lo es en la Iglesia Ortodoxa y lo fue en los albores del cristianismo.
Bibiana Aido también sufre, me temo, de una enfermedad incurable: la estupidez seudo feminista. Tal vez si se enamorara de verdad...Esa es una gran cura para muchas enfermedades

Luis H Arroyo dijo...

Sí, claro, y que más! no lo merece.

maria angeles dijo...

Creo no enteder nada,un hombre casado no comete adulterio y una mujer si?. Sra. Cabral en que mundo vive, es Vd. muy erudita y la leo con gusto, pero hay cosas que ya ni se comentan, un conyuge (hombre o mujer) comete adulterio si fornica con otra persona, pero tambien entra en su compromiso matrimonial, la lealtad, sinceridad y amor entregado,ello hace de la familia algo fuerte y unido. Fornicar se puede hacer con cualquiera, incluso oralmente, ninguna religion lo prohibe, salvo que alguna no permite tomar precauciones, pero eso es otro cantar.

Violante Cabral dijo...

Ciertamente, María de los Ángeles no has entendido. Me limité a describir una situación histórica que ocurría en tiempos bíblicos y los contemporáneos a Jesús. No hablaba de ahora, ni emitía juicios morales. Esos te los dejo a ti.

Luis H Arroyo dijo...

Jajajajajajaja

Ruy dijo...

D.Luis: Hay en su exposición una tendencia a lo contundente, a "pontificar", a dogmatizar que a mi modo de ver estropea y afea. Apenas ,deja lugar a la duda, a la función de lo contingente en toda vida humana.
Se sabe muchas teorías "contundentes" fracasadas por olvidarse del "factor humano." Vale para las palabras de Lutero, como para el
"mienten" de los curas.

Dª Violante: Los sumos sacerdotea,los escribas y los fariseoa de entonces, como las "autoridades eclesiásticas de hoy, creen cumplir con la Ley a base de echar pesados fardos
sobre los hombros de los vivientes,
sin preocuparse de ayudar siquiera con un solo dedo.
Se escribió haber dicho San Pablo:
Todo está permitido, pero no todo es conveniente.
En cuanto a la palabra "fornicación
en muchos pasajes de la Biblia se usa con un significado de traición del pueblo a la promesa de fidelidad a su Dios, creo.

Pax tecum.

Vicente Olazaran dijo...

Sigues haciéndome leer y estudiar más. Gracias por escribir

Luis H Arroyo dijo...

Para pontificación, la que me metieron de pequeño...
Yo soy subjetivo. Cuento mi experiencia, contrastada con la de otros.
Creo, sin rencor, que la Iglesia tergiversó los evangelios... como hicieron todos. Pero Lutero, al menos, rompió las barreras 2pontificias" entre el evangelio y la persona, y lo dejó a la conciencia de cada cual. Eso es una revolución. Y Trento fue su contra-revolución. Esto ya no es experiencia propia, es opinión contrastada con decenas de autores. No soy nada, no creo en nada, salvo en mis ganas de salvarme y justificarme. Y Lutero, al menos, me ha dicho que es cosa mía, que D--s me hablará dentro de mí. Que no es cosa de OBRAS, de MISAS (tan tristes como decía Lutero, o sea, que ya eran tristes y aburridas hace 500 años), de RITOS, como la Iglesia pregona, que es cosa de mi conciencia y D--s. ¿Como va se festivo un acto que es obligatorio?
la Iglesia se interpuso, con su traicionera doctrina, entre el Hombre y D--s, y con eso desde luego conquistó Europa, pero a qué coste. Lutero no la pudo liberar, pero al menos sus descendientes los colonos americanos sí. Así lo veo, y no pontifico, porque he contrastado estos argumentos.

Luis H Arroyo dijo...

.. y diré más. Sé que esto es enormemente impopular en España, incluso entre amigos descreídos que sin embargo prefieren ser fieles a la Iglesia, tan marcados a fuego quedaron en su infancia. Sí, es cierto, no creen, pero no les gusta pensar que la Iglesia podría haber cometido el peor pecado, el de traicionar a su propio Dios. Imagínese, una institución tan admirada, no es lo mismo que una persona le dé la espalda a D--s. Pero no se preocupe, si Ud. es creyente, pues es Ud. absolutamente inocente de los pecados de la (¿su?) Iglesia. D-- s no se los cargará a Ud. Es más, ya me gustaría a mí conservar esa fe, con la tranquilidad que debe conceder. Attntmente.

Violante Cabral dijo...

Luís y Ruy,
Tal vez sea mi distancia de su religión .Tal vez sea mi “fe del carbonero” como la llamaba Unamuno, pero creo/siento que toda religión se basa en buenas intenciones que lamentablemente después distorsionan humanos falibles. Pero D-s es D-s, y no por renunciar a prácticas religiosas se debe renunciar a Él.

Violante Cabral dijo...

Vicente, gracias a ti, que bueno que hayas vuelto que te echabamos en falta por acá

Luis H Arroyo dijo...

Es que la fe e del carbonero o no es. una fe que hay que justificar razonando...