domingo, 19 de septiembre de 2010

¡Muera la inteligencia! ¿Se puede ser intelectual y de Derechas?

Una opinión sumamente difundida es que ser de Derechas, indica una falta de cultura. Se cree que las artes siempre estarán con librepensadores y el proletariado, y que el fascismo ha sido el mayor enemigo de la ilustración debido a sus censuras tiránicas.


Si nos quedamos con esta última tesis, tendría entonces una sociedad sin censuras que ser la más erudita. Pues hoy vivimos en una sociedad sin tabúes y yo no veo una cultura equivalente a la del Siglo de Oro o a la del Renacimiento por ninguna parte. Lo que sí veo es que las universidades del mundo occidental se han vuelto centros de adiestramiento de un saber laico y progresista. Las artes imitan su ejemplo, y más allá de esferas humanísticas y académicas, la cultura de masas encabezada por Hollywood, también se ha politizado hasta el punto que produce tramas insulsas, pero llenas de mensajes panfletarios. Eso si siempre mirando a lo comercial porque hay que cuidar el bolsillo.

Este sería el momento para que el universo tradicionalista, conservador, liberal o simplemente de Derechas aprovechase para producir una cultura que propagase sus posturas, pero a la vez ofreciese arte o material de entretenimiento de una mayor calidad. Pero eso es pedirle peras al olmo.


Hubo un tiempo en que el mundo cultural lo manejaba una elite. Los ilustrados eran los ricos y poderosos. Reyes y aristócratas eran mecenas de artistas pobres. Al artista no le molestaba codearse con las altas esferas e incluso ser parte de ellas. Velázquez es nombrado Caballero de la Orden de Santiago. Lope de Vega sirve de ayuda de cámara y alcahuete a Grandes de España. Los pintores ingleses del Siglo XVIII portan orgullosos su título de “Sir”.

Es a fines del siglo XVIII que en Francia nace ese concepto del artista como bohemio, rebelde, enemigo de regímenes tiranos, y amante de la libertad. Son estos intelectuales los primeros en apoyar la Revolución Francesa, pero ésta también provoca el exilio forzado de Chateaubriand y de la pintora Vigee-Lebrun. Peor aun, en nombre de la Revolución guillotinan al poeta André Chenier, al químico Lavoisier, al astrónomo Bailly y a la dramaturgo Olympe de Gouges.


Aún así, a través del siglo XIX, se acentúa esta imagen del artista revolucionario. Los escritores aburguesados, los pintores elitistas, y todo el que apoya una monarquía o ideas tradicionales (Casos de Chesterton, Alarcón, Fogazzaro y Singer Sargent) son menospreciados y olvidados, mucha veces injustamente. Durante el auge del fascismo en Europa, en los 30’s, se amplia la asociación de la ultraderecha con barbarismo cultural, ejemplarizada por esta frase “cada vez que oigo la palabra arte, busco mi revolver” que a veces se le adjudica a Goering, a Himmler o a Heydrich.


Otra frase que se asocia con la ignorancia de derechas es la formulada por el General de la Legión, José Millán Astray en su legendario encontronazo con Don Miguel de Unamuno en la Universidad de Salamanca, el 12 de octubre de 1936. Como ya saben, durante la ceremonia del Día de la Raza, Unamuno, que era rector de la universidad, indignado ante el show propagandístico que hace la Falange, lanza un discurso-diatriba. Esto exaspera al fundador de la Legión quien grita “¡Muera la inteligencia!” A lo que rápidamente corrige el escritor José María Peman con un “¡Viva la inteligencia! ¡Mueran los malos intelectuales!” Unamuno no era un mal intelectual, pero obviamente no era amigo de la Falange. Lo curioso es que el general gallego no era un inculto bárbaro. Era un gran admirador de la poesía japonesa y en lo que se refiere a cultura popular, tambien admiraba a la gran Celia Gamez, de quien fue amante (esto dicho con mucho respeto para los dos).

Lo curioso es que todos los regímenes fascistas tuvieron su cultura masiva y elitista, sólo que hoy se considera a todo el que los apoyó (y el verbo “apoyar” es muy flexible) aun sin hacerle propaganda, como traidor y mediocre. Con esos antecedentes, y con ese prurito de amasar juntos a conservador, fascista y liberal, decir que alguien es un intelectual “de derechas” ya es bastante descalificativo. Incluso se utiliza para definir negativamente a escritores que no son marxistas furibundos como Octavio Paz, Carlos Fuentes y Vargas Llosa.


Ni en el mundo de la farándula quedan émulos conservadores de la talla de Ronald Reagan, Charlton Heston o el General James Stewart. El último bastión conservador de Hollywood, Clint Eastwood se ha ablandado con la edad y ha pasado a ser de alcalde republicano de Carmel a “libertario”.

Con lo dicho me quedan dos dudas. ¿Es realmente imposible ser artista o intelectual y votar por las derechas? ¿Y todos los artistas que colaboraron, o simplemente se abstuvieron en criticar a regímenes fascistas que les permitieron publicar mientras silenciaban a otros, eran realmente mediocres oportunistas? ¿Qué pasa con Heidegger, con D'Annunzio, con Celine? ¿Qué hacemos con Ezra Pound, individuo repugnante, pero magnífico poeta? ¿Y qué hacemos con los escritores católicos de la talla de un François Mauriac, de un Graham Green o un Evelyn Waugh? ¿No demuestran ellos que se puede ser un gran literato si tener que abrazar ideas “progres”?

6 comentarios:

Ministro dijo...

Violante

Respecto a la intelectualidad y ser de Derecha debo decir que es dificil, no porque no existan gentes de nuestro lado que gusten de la cultura y letras, sino porque son vetados y omitidos al no ser surpturistas. Ejemplos Don Gonzalo Vial Correa que hizo la Historia de Chile desde 1891 a 1973, Arturo Prat, la Biografia del General Pinochet y cientos de obras. JAMÁS se le dio en vida el premio nacional de Historia

Ahi tienes un ejemplo claro de este asunto

Violante Cabral dijo...

Un buen ejemplo. Vial Correa está al nivel de Francisco Encina en lo factual y ameno.
¿Recuerdas otro caso? ¿tal vez en la farándula? ¿Gente que haya sido menoscabada en tiempos de la Concerta? Estaba pensando en Silvia Piñeiro
Ya sé que hoy vuelves a ser esclavo. Si te dan tiempo, mira tu corro, tengo una pregunta técnica.

Ruy dijo...

La mentira ha alcanzado tal grado de desverguenza, la han rodeado de tal aura de certeza, que han hecho olvidar a las gentes el consejo de Cristo: POR SUS FRUTOS LOS CONOCEREIS.

Luis H Arroyo dijo...

Millan Astray era un bárbaro. Y Celia no la incluiría yo entre los cultos, aunque a lo mejor lo fue.
El poder siempre ha estado entrelazado a la cultura, pues los artistas se han vendido a él, y a éste le ha gustado inmortalizarse en el arte. Por miedo o por interés, los artistas se han dejado querer. Pero siempre ha sido así. Ahora, que ya no hay nada sagrado, TODOS son artistas, hasta el ciclista musculoso. Pero antes, al menos, el Arte era algo conectado con el más allá (Gerge Steiner, "Presencias Reales").
Desde la "deshumanización del arte" (Ortega Y G, en realidad, desacralización) El arte no simboliza más que eventualidad, y cualquier churro puede ser arte, y ser pagado generosamente.
¿que distancia hay entre las estatuas conmemorativas que vemos en una ciudad, de hace siglos, los palacios, las pinturas, y los bodrios que se nos imponen ahora desde el poder? (da igual que sea de derechas)que éste no tienen significado. Al no tener significado, cada uno es libre para darle el que quiere. Cualquier bodrio se transforma así, por vía de la autorización delegada del poder, en una obra de Arte en la mente de cada cual, por ese reflejo de que nadie ve que "el rey está desnudo".
Y se pone al mismo nivel al Quijote con un Zafón, por ejemplo, o un Maruja Torres, pues ya todo vale en la democracia de los valores.
Si no se piensa que la obra de arte llega a la luz por un alumbramiento especial, misterioso, de origen sobrenatural, si no se piensa que nos transmite algo esencial -como proponía el ateo Shopenhauer-, si no se está ante algo que nadie podría haber concebido, salvo el artista inspirado por las musas divinas, ¡qué aburrido puede llegar a ser!
Más que la deshumanización (y mira que me gusta ese título) podría hablarse de trivialización del arte (=democratización), según la cual, todo el mundo es artista. No hay ya élites, y si las hay han de cortársele las cabezas.
Uno tiene todo el derecho del mundo a aburrirse ante las "Meninas2, pero no tiene derecho a pasmarse ante un churro.

Violante Cabral dijo...

No es mi intención poner a la cultura de masas al nivel dela elitista, pero la ultima hoy en día, sin censuras, con una libertad y un poder absoluto de desarrollarse, está ya por debajo de la primera. Y eso que no está manejada por”bárbaros” como Millán Astray.

Yo respeto mucho la cultura popular, hace felices a tantos, y sin pretensiones. Celia Gámez era una gran tiple.

En cuanto al General, Violante como siempre admira lo que los demás no. Acabo de leer en la Wiki que ya viejito se enamoró de la prima de Ortega. Tuvieron que huir juntos a Portugal cuando ella se preñó, para no avergonzar al Caudillo. Hay algo muy romántico en un viejo soldado que lo sacrifica todo por amor.

Al final, sigo con la misma pregunta. ¿Se puede ser un gran pensador, artista o mero intelectual y militar en el lado derecho de la política?

Luis H Arroyo dijo...

Pues claro que se puede, hay ejemplos muy destacados. El mismo Ortega, Unamuno que apoyó a Franco, los grandes escritores que hubo en la pos guerra, muy oscurecidos ahora, como González Ruano... y yo también apoyo a los artistas populares